CLXXV ANIVERSARIO DE LA CARTILLA DEL GUARDIA CIVIL (1845-2020)

La Guardia Civil en San Roque (XXVII)

  • El coronel Jesús Núñez repasa la historia de la Benemérita en el Campo de Gibraltar

  • Esta entrega se dedica a la decimoctava y última parte de la semblanza del Brigadier Miguel Guzmán Cumplido (1819-1895)

Certificación del enterramiento en San Roque del general Miguel Guzmán Cumplido (1895). Certificación del enterramiento en San Roque del general Miguel Guzmán Cumplido (1895).

Certificación del enterramiento en San Roque del general Miguel Guzmán Cumplido (1895).

El brigadier Miguel Guzmán Cumplido, tras una intensa vida militar de servicio activo durante 45 años, tanto en el Arma de Infantería como en el Cuerpo de la Guardia Civil, pasaría los últimos cinco lustros de su vida, a partir de 1880, en San Roque.

Como ya se expuso en el anterior capítulo las posibilidades de obtener entonces un nuevo destino como oficial general eran prácticamente imposibles. En la Metrópoli sólo existía la vacante de secretario de la Dirección General y en Ultramar la de subdirector de los Tercios de Cuba. Tras ocupar ésta durante casi seis años, Guzmán ya sabía que difícilmente lo obtendría.

Todavía habrían que transcurrir casi cuatro décadas más para que comenzara a aumentar el número de oficiales generales en la Guardia Civil. En 1880 la plantilla total del Cuerpo eran 16.102 hombres. En su casi práctica totalidad destinados en los 16 Tercios que encuadraban las 50 Comandancias que constituían las unidades territoriales de ámbito provincial.

Por aquel entonces la organización del benemérito Instituto no tenía la complejidad actual y la plantilla de cuadros de mando de su dirección general era muy reducida. Estaba constituida tan sólo por 18 jefes y oficiales: 1 coronel, 4 tenientes coroneles, 2 comandantes, 9 capitanes, 1 teniente y 1 alférez. Las clases e individuos de tropa que realizaban la función de escribientes pertenecían al Tercio de Madrid.

Así que el brigadier Guzmán continuó "en situación de cuartel", pendiente de asignación de destino, hasta que por real orden de 24 de diciembre de 1883 se dispuso su pase a la situación de reserva en el Estado Mayor General.

La ley de 14 de mayo anterior había fijado la edad de 66 años a los brigadieres para pasar obligatoriamente a dicha situación. Como Guzmán tenía 64 años lo solicitó voluntariamente. Ponía así fin al servicio activo.

Además de las cuatro cruces de 1ª clase de la Real y Militar Orden de San Fernando citadas en capítulos anteriores le habían sido concedidas la medalla de la Batalla de Chiva (1837); la cruz (1852), la placa (1866) y la gran cruz (1874) de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo; la encomienda de la Orden de Isabel la Católica (1864); la cruz de 2ª clase del mérito militar blanca (1867); la cruz roja del mérito militar de 2ª clase (1869); la encomienda de la Real y Distinguida Orden de Carlos III (1871); la cruz de la Orden Civil de la Beneficencia (1872); la medalla de la Guerra Civil de 1873-1874 (1877); y la medalla conmemorativa de las campañas de Cuba con distintivo blanco (1877).

Su vida en San Roque transcurriría tranquilamente durante más de dos décadas, residiendo en su finca El Almendral, adquirida al regresar de Ultramar, así como en la casa sita en el número 9 de la calle San Felipe que compró posteriormente. En ésta fallecería sin dejar testamento el 18 de febrero de 1895 a los 75 años de edad como consecuencia de una dolencia cardiaca.

Gracias a la documentación aportada por José Manuel Sánchez Cote y Juan Antonio García Rojas, citados en el capítulo anterior, se ha podido acreditar que su defunción aconteció realmente en San Roque pues algún artículo biográfico e incluso alguna prensa de la época habían asegurado que había acontecido en Madrid lo cual no era cierto.

El acta de defunción fue expedida en el registro civil por el juez municipal de San Roque, Enrique Cruz del Barco, siendo secretario suplente Francisco Pozo, tras comparecer y comunicar el fallecimiento de Guzmán, su sobrino Eduardo Shakery Rubín de Celis.

Al día siguiente, según hizo constar entonces Miguel Caballero de Luna, "cura castrense de la parroquia de Sta. Mª la Coronada", se le dio "sepultura eclesiástica con entierro" en el cementerio de la ciudad. Era alcalde entonces Ignacio de Salas Infante. El sepelio debió congregar a los principales representantes de los diferentes estamentos de San Roque.

En la fecha de su fallecimiento estaba casado en segundas nupcias con Elena Palanca Cañas con quien tuvo siete hijos llamados María del Carmen, Carlos, María Dolores, María Rosario, Luis, Elena y Sofía.

Si bien no ha sido posible constatar por el momento ni la fecha de defunción de su primera esposa, Dorotea Shakery, ni la fecha del segundo enlace nupcial es muy probable que fuera durante su destino como coronel subinspector del 12º Tercio en Burgos.

En ese periodo coincidió que el capitán general de dicho distrito militar, con residencia también en Burgos, sería su suegro, el mariscal de campo Carlos Palanca Gutiérrez. Su ayudante de campo era su hijo, el capitán de Caballería Carlos Palanca Cañas. Éste, que terminaría alcanzando el empleo de teniente general, resulta que estuvo a las órdenes de Guzmán en dos etapas diferentes: durante diversas acciones protagonizadas contra partidas carlistas en la provincia de Burgos y posteriormente en Cuba, siendo ya comandante, con ocasión de operaciones contra insurgentes.

Respecto a sus hijos del segundo matrimonio, María Dolores se casaría con José Moscardó Ituarte, que llegaría a alcanzar a título póstumo el empleo de capitán general, tras su fallecimiento en Madrid el 12 de abril de 1956.

Moscardó pasaría a la historia de la Guerra Civil española por dirigir la defensa del Alcázar de Toledo frente a las fuerzas republicanas hasta su liberación el 27 de septiembre de 1936 por la columna mandada por el bilaureado general gaditano José Enrique Varela Iglesias.

Uno de los hijos de dicho matrimonio, llamado Luis, sería asesinado junto al deán de la catedral de Toledo y otros religiosos en una saca efectuada el 23 de agosto anterior. Semanas antes los sitiadores habían intentado forzar infructuosamente la rendición del alcázar presionando a Moscardó a cambio de la vida de su hijo Luis. Otro de sus vástagos llamado Carmelo, nieto por lo tanto también del brigadier Guzmán, y que estaba igualmente detenido, salvaría la vida gracias a un miliciano que al ver que era menor de edad lo apartó de la saca. Menos fortuna tuvo su hermano José, que sería fusilado en Barcelona, cuando la sublevación militar le sorprendió camino de los Juegos Olímpicos en Berlín.

Además de María Dolores otro de los hijos del brigadier Guzmán figura también en los libros de historia. Se trataba de Luis. Ocupó diversos cargos directivos en centros penitenciarios durante el último periodo de la monarquía de Alfonso XIII, la República, Guerra Civil y primera etapa del Franquismo. En la etapa republicana la dirigente comunista Dolores Ibarruri Gómez, La Pasionaria, que estuvo encarcelada en varias ocasiones, sería muy crítica con él en sus memorias cuando se encontraba al frente de la cárcel de mujeres, sita entonces en la madrileña calle de Quiñones.

La segunda esposa del brigadier Guzmán, Elena Palanca Cañas, fallecería en Madrid el 12 de febrero de 1944. Tras morir su esposo las propiedades de El Almendral y la casa de la calle San Felipe tuvieron diversos titulares no guardando sus actuales propietarios relación alguna.

Agradecimiento al coronel de Infantería José Luis Moscardó Morales-Vara de Rey, bisnieto del brigadier Miguel Guzmán Cumplido.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios