CLXXV ANIVERSARIO DE LA CARTILLA DEL GUARDIA CIVIL (1845-2020)

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El escalafón del 12º tercio en 1874 El escalafón del 12º tercio en 1874

El escalafón del 12º tercio en 1874

Destinado el coronel Miguel Guzmán Cumplido nuevamente como subinspector del 12º Tercio (Burgos) causó alta en el mismo el 1º de agosto de 1873 y el día 26 de dicho mes ya se encontraba al frente de una columna de operaciones persiguiendo partidas carlistas.

Constituida por fuerzas de la Guardia Civil y del Ejército recorrió los montes de Burgos hasta que cinco días más tarde consiguió alcanzar a “la facción del cabecilla Manuel Rodríguez Penagos, a la cual dispersó e hizo 4 muertos y 2 prisioneros, cogiéndole 13 caballos y yeguas con varias armas”.

Continuó en “operaciones de campaña” hasta que el 16 de septiembre siguiente regresó a la capital burgalesa tras recibir la orden de entregar el mando de 12º Tercio y marchar al día siguiente urgentemente a Madrid para hacerse cargo, en comisión de servicio, del mando del 14º Tercio.

Esta unidad, al contrario que los otros trece Tercios territoriales de la Guardia Civil, desplegados por toda la Península e Islas Baleares, tenía por demarcación sólo la capital del reino y constituía el principal garante de la seguridad pública en la misma.

Los orígenes del peculiar 14º Tercio se remontaban al real decreto de 6 de abril de 1859 por el que se creó la Guardia Civil Veterana al objeto de prestar servicio “dentro de la Corte, sobre la base de la Guardia Civil”. Por real orden de 28 de septiembre de 1862, dado lo positivo de los resultados obtenidos se aumentó su plantilla y se fortaleció su despliegue, pasándose a denominar “Tercio Veterano”.

Al cambiarse la denominación de “Dirección general de la Guardia Civil y Veterana” por la de “Dirección general de la Guardia Civil”, se dispuso por real orden de 7 de diciembre de 1864, con objeto de establecer la debida armonía, que el Tercio Veterano tomase el nombre de Tercio de Madrid.

Tras el triunfo de la Revolución de 1868 y la salida de Isabel II, se dispuso su disolución, creándose en su lugar el 14º Tercio por orden de 20 de octubre de dicho año, dimanante del Gobierno provisional presidido por el gaditano Luis González-Bravo López de Arjona. Bajo su anterior presidencia del consejo de ministros se había dictado precisamente el real decreto de 28 de marzo de 1844, considerado como el embrión de la creación de la Guardia Civil. Dicho proyecto se consolidaría finalmente por real decreto de 13 de mayo siguiente con el gobierno presidido por el teniente general Ramón María Narváez Campos.

Su plantilla inicial estaba constituida por un coronel, un teniente coronel, dos comandantes, un capitán ayudante cajero, un ayudante médico, un capellán y diez compañías de infantería con un escuadrón de caballería. Es decir, una unidad potente que se convertía en el pilar fundamental para garantizar el orden y la ley en una ciudad y su extrarradio que en 1873 había superado ya los 350.000 habitantes.

Precisamente por decreto de 22 de octubre de dicho año se había creado el “cuerpo de la policía gubernativa y judicial en todo el territorio de la República”. Se trataba de uno más de los ambiciosos proyectos de seguridad pública que vieron la luz durante el siglo XIX pero que nunca terminaron de desarrollarse por falta de dotación presupuestaria y falta de voluntad política de los gobiernos que sucedían a los que los creaban.

Dado que el nuevo cuerpo policial, ideado para escenarios urbanos, comprendía los servicios de vigilancia y seguridad, se específicaba que esta última rama contaría “con organización y disciplina análogas a la de la Guardia Civil conforme a un reglamento especial”. De hecho, se especificaba que “los guardias de seguridad deberán ser licenciados del Ejército de la clase de sargentos y cabos, o licenciados de la Guardia Civil, que se elegirán según sus hojas de servicios”.

No hay que olvidar, aunque en los últimos años hay un intento inexplicable de reescribir la historia, el trascendental peso que tuvo la Guardia Civil en la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX respecto a la organización, dirección y formación de los diferentes cuerpos de policía estatales que existieron.

El 24 de octubre de 1873 se dispuso la organización y composición del nuevo cuerpo en la provincia de Madrid, si bien, una vez más apenas pudo desarrollarse tal y como se legisló, ya que por decreto de 11 de enero siguiente procedió a derogarse, dadas “las circunstancias anormales de nuestro país y la guerra implacable que devora a algunas de nuestras provincias”.

Se volvió por lo tanto a restablecer provisionalmente el decreto de 28 de marzo de 1871 mediante el cual el comandante de la Guardia Civil Gregorio Valencia Orús, destinado en el mentado 14º Tercio, había sido nombrado jefe del nuevo Cuerpo de Orden Público. Éste había sido creado el 20 de febrero anterior para la vigilancia de la capital madrileña y sus afueras.

Por lo tanto, así se estaba cuando el coronel Guzmán fue comisionado para hacerse cargo del mando del 14º Tercio de Madrid. Su jefe anterior, el coronel Santiago Blanco Olozábal había pasado a la situación de retiro por cumplir la edad reglamentaria y mientras se nombraba e incorporaba un nuevo titular era necesario que alguien con el perfil y prestigio suficiente se hiciera cargo de su mando.

El 4 de enero siguiente, incorporado el coronel José de la Iglesia Tompes, cesó en su comisión de servicio y regresó a Burgos para volver a hacerse cargo del mando del 12º Tercio. La Tercera Guerra Carlista continuaba y eran precisos sus servicios en el frente del Norte.

Así, el 9 de febrero salió con fuerza a sus órdenes en dirección a Santander acompañando al recién nombrado capitán general de Burgos, mariscal de campo Fernando Primo de Rivera Sobremonte. Una vez en la zona de operaciones se le confirió con sus guardias civiles, la misión de vigilancia de las líneas férreas y telegráficas entre Santander y Reinosa, al objeto de evitar que fueran saboteadas por los carlistas. También se le encomendó la protección del flanco izquierdo y la retaguardia de la división mandaba por Primo de Rivera.

El 18 de abril regresó a Burgos y sin descanso alguno volvió a marchar al día siguiente para Briviesca, capital de la comarca de La Bureba, al objeto de ponerse al frente de una potente columna compuesta por un millar de efectivos pertenecientes a la Guardia Civil y diferentes unidades del Ejército que estaban en persecución de partidas carlistas.

A partir de esa fecha y durante los meses de abril, mayo, junio y julio de 1874 se van relatando en su hoja de servicios diferentes acciones y encuentros sostenidos contra los carlistas, a los que les va infiriendo constantes bajas que tienen por escenario las localidades de Lozares de Tobalina, Nofuentes, Paradores de Vivanco y Villaverde.

El 12 de agosto regresó a Burgos y entregó el mando del 12º Tercio ya que tres días antes el gobierno de la República lo había promovido al empleo de brigadier subdirector de los Tercios de la Guardia Civil en la isla de Cuba.

(Continuará)

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