Zapoteco por seguiriyas

17 de enero 2026 - 03:07

Chiqui, el 14 de enero: “Los elementos que puedan tener que ver con la ordinalidad que el modelo, que el sistema plantea son exactamente los mismos. Por tanto, es falso que este sistema tenga ordinalidad. No tiene principio de ordinalidad. Se cumple para algunas comunidades autónomas, como expliqué, y, concretamente, se cumple para Cataluña”. Chiqui, el 10 de enero: “La construcción del sistema tiende a la ordinalidad. Por tanto, la evolución dinámica del modelo tiende a la ordinalidad. Esto no significa que en algún momento no se pueda producir algún desajuste que haya que ajustar, pero tiende a la normalidad por la intrínsecamente”. Cuando Montero habla cogen boli y papel los estudiosos del zapoteco a ver si cazan algo novedoso, un volantazo, un remozamiento en una lengua milenaria. Yo he visto a personas acusar de andaluzofobia a quienes criticaban a la ministra por cómo hablaba y me he echado las manos a la cabeza porque los andaluces no decimos “finansiación”. Eso será zapoteco.

La debilidad de Montero no está tanto en la prosodia, que también, como que en su cabeza lo que dice suena espectacular. En pocos casos en política se ha visto tal desequilibrio entre la vulgaridad de lo expuesto y la altivez del gesto. La ministra explica desde los altares de la consideración por sí misma y te planta una propuesta de reforma del sistema de finansiación autonómica que uno no sabe si es que a partir de ahora la Dyson la va a poder pagar a plazos o si ha recibido el mandato de revertir la pirámide poblacional. Coexisten en ella cierta arrogancia en las formas y un completo vacío en el fondo, y en las salas y ruedas de prensa siempre se las arregla para levantar una niebla de condescendencia, como si el oído del periodista o del español no estuviese hecho para la eufonía de su vicepresidentaministracandidata.

El flamencólogo Agustín Gómez defendía que Andalucía siempre ha sido cantora, pero que no es hasta la llegada de los gitanos en el siglo XV cuando se empieza a cantar sin saber si se está cantando o llorando. De Mairena dice José María Albert de Paco que no cantaba, sino que dictaba conferencias. La ministra Montero no canta, que sepamos, y a la vista está de que tampoco dicta conferencias, pero, desde luego, hace llorar cuando se arranca con su zapoteco por seguiriyas.

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