Widmark y el desorden

10 de enero 2026 - 03:06

Del presente se dice que está viviendo un cambio de orden mundial, que el planeta es definitivamente así como multipolar, y yo leo el periódico, saco el mapa y veo algo más parecido a mi piso de estudiante. Si por cambio de orden mundial se entiende desorden y jaleo, pues sí, oiga, ha cambiado el orden mundial. No parece necesario invocar muchos tratados ni cultivarse en la jerga geoestratégica para comprender que lo de hoy es aquello que dijo el sapiente Richard Widmark extremeño, agente internacional de vacas bravas: “Eto e una catastrofe”.

No es cosa nueva que los golpes se dan casi siempre en nombre de una falsa libertad y que en muchas ocasiones el yanqui ha tenido a bien a utilizar la democracia como excusa, no como fin. Por las Españas andan menos sapientes que Widmark diciendo que Maduro es nuestro Carrero Blanco y Delcy Rodríguez, una Arias Navarro, y, ay, no sé. Han querido los azares que un país que cree que guarda hombrecitos verdes en áreas ignotas lo gobierne un señor poco dado a las conspiraciones. Antes había espías e intrigas y ahora, un tipo que en las ruedas de prensa se saca la pinga y te dice que esto es lo que hay. Digo que Trump se va a llevar hasta las chinas de Venezuela porque lo ha dicho y que, luego, la democracia, ya tal, porque también lo ha dicho.

Uno no sabe ya qué es lo que ocurre ni si en cuatro meses va a estar en Groenlandia defendiendo la soberanía inuit o haciendo la declaración de la renta. Por lo pronto, Albares, que es Negrín con iPhone, ha dicho que este nuestro país está liderando posiciones en Europa sobre Venezuela y que la UE ha de dirigir el “rearme moral” en el mundo. Entiendo y comparto lo que quiere decir el señor ministro aunque los de Mr. Wonderfull anden ya estampando tazas con la ocurrencia, pero uno se asoma al mundo y lo observa poco dispuesto al recital de santorales.

Yo en realidad ignoro a quién se debe escuchar, supongo que a los que solo se atreven a susurrar, y no tengo claro que España pueda liderar un asunto referente a un país con el que se le ha erigido en Monegros un área impenetrable que alberga hombrecitos verdes. Richard Widmark se preguntaría qué va a pasar en el “froturo” y unos le contestarían una cosa y otros, quizá, la contraria. Lo más humilde estos días es hacer un ejercicio de honestidad y recurrir a la certeza socrática de la limitación intelectual. Ya lo dijo también el pibe D’Alessandro: “Yo no sé nada. Solo sé que amo al fútbol y me han quitado a Messi”.

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