Lotta Continua
Francisco Silvera
Enfosadores (I)
No es mi propósito reescribir sobre lo ya escrito en anteriores artículos, tal y como pudiera entenderse por la denominación genérica asignada a esta columna que, a partir de hoy, me cede Europa Sur. Ni insistir tampoco sobre los temas en ellos abordados. Nada más lejos de mi intención. Salvo muy contadas excepciones y siempre que la ocasión lo requiera.
Lo de recurrir a la célebre frase que, supuestamente, acuñara Fray Luis de León en su regreso a su cátedra de Salamanca, después de sufrir cinco años de presidio en una cárcel de la inquisición, y que sí pronunció unos cuatro siglos más tarde, en 1930, Unamuno, tras volver de su destierro y reincorporarse a la universidad salmantina, no es –lo admito– más que un simple reclamo para llamar la atención de posibles lectores. Aunque viene a cuento. Me explico. Viene a cuento en el sentido de que cuando se escribe mucho y durante largo tiempo sobre la realidad en la que se está inmerso es inevitable no incurrir en reiteraciones y en darle muchas vueltas a lo mismo.
Al fin y al cabo, las cuestiones principales e importantes que nos preocupan o interesan como seres humanos y miembros de esta sociedad son habas contadas, dicho sea en román paladín, por mucho que puedan variar y varíen la coyuntura o el contexto. Y más reducidas son aún, por cierto, las perspectivas que han marcado la historia del pensamiento y a partir de las cuales han sido y son analizadas tales cuestiones fundamentales: materialismo versus espiritualismo. O, si se prefiere, realismo versus idealismo. Con sus diferentes matices y derivadas.
La forma, como sabemos, puede presentar múltiples variantes, pero no el fondo, tal y como sucede en el lenguaje con el significante y el significado, porque no hay fondo sin forma, aunque sí muchas formas sin fondo.
Así pues, no resulta difícil caer en la redundancia en cuanto a de qué se opina, mas no respecto al cómo se opina, donde las posibilidades se multiplican, y es muy probable, por tanto, que un servidor –a eso me refiero o pretendía referirme con el título dado al cintillo– termine diciendo hoy mucho de lo que ya dejara dicho en el pasado, en circunstancias similares o distintas, pero con otras palabras. Después de todo, ¿qué es la vida sino un repetirse?
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