Trump amenaza a España

05 de marzo 2026 - 03:08

Son malos tiempos para el derecho internacional. Suelo bromear últimamente con mis compañeros de la Facultad de Derecho sobre la necesidad de que me busquen una plaza en otra disciplina jurídica (aunque sea de becario) porque de seguir así, la asignatura de derecho internacional desparecerá de los planes de estudio en poco tiempo. Aunque pocas bromas se pueden gastar ante lo que dos peligrosos fanáticos iluminados, Trump y Netanyahu, han desencadenado esta semana en Oriente Medio.

Desde la perspectiva del derecho internacional no hay ninguna duda que la decisión unilateral de atacar Irán y, posteriormente, Líbano, es manifiestamente contraria a derecho internacional, viola de forma flagrante la Carta de las Naciones Unidas, así como principios estructurales fundamentales del ordenamiento jurídico internacional, como la prohibición del uso de la fuerza o la obligación de solución pacífica de las controversias. Si desde la perspectiva jurídica el ataque es claramente injustificado, desde el punto de vista de las relaciones internacionales carece absolutamente de toda lógica.

En esta semana hemos visto intentos de justificar la intervención militar por parte de Estados Unidos e Israel discordantes. El propio Trump se ha contradicho a sí mismo en varias ocasiones, por lo que todo parece ser que no es una intervención seriamente planificada y, por supuesto, no hay ningún plan para después de los ataques militares. Tengo dudas de si se trata de una decisión caprichosa de un adulto con capacidad intelectual de un niño de cinco años mal criado, narcisista y patológicamente ególatra que le gusta ser el matón de la clase rodeado de adultos aduladores sin escrúpulos (Trump) o de una decisión fría y calculada maliciosamente para perpetuar un estado de guerra permanente que le permita eludir sus responsabilidades por corrupción e ineficacia (Netanyahu). En cualquier caso, se trata de un conflicto bélico que tendrá repercusiones globales y de resultado incierto.

Abusando de un reiterado lugar común, se ha abierto la caja de Pandora. Quisiera destacar en esta columna la valiente respuesta de España al negar la autorización de uso de bases militares americanas en España y calificar sin ambigüedades el ataque como violación del derecho internacional, aunque ello acarree la ira del peligroso enajenado presidente americano. Es un nuevo gesto de dignidad en tiempos oscuros.

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