Vía Augusta
Alberto Grimaldi
La vía Adamuz
Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial. Todas las maniobras de este aparentemente desquiciado, ignorante, infantiloide emberrinchado no van contra Sudamérica, Europa o Rusia sino contra China. Este hombre ridículo, tanto como peligroso, nuestro Hitler AliExpress, sólo busca inútilmente la frenada de China como única potencia mundial. Ha conseguido titulares, es tan endeble que cree que por tener titulares, Xi va a rogarle piedad, qué cutre. El control del petróleo barato o de las rutas comerciales no van a ningún sitio. Si China quisiera esta Tercera Guerra Mundial daría un salto cualitativo militar... pero ¿le reportaría beneficios económicos? A China, Trump se la pela. Literalmente. Va a lo suyo, y lo suyo lo tiene atado y bien atado con un buen nudo.
Lamentándolo mucho, señora Europa, debe usted levantarse y dar un golpe en la mesa ya, ¡ya! Esa vergüenza para los USA rezuma incapacidad por todas partes, ha llegado la hora de devolverlo al agujero camisaparda del que salió con todos sus ICE. Europa ha de construir su propia alianza de defensa, y si de verdad es una organización firme y consolidada debe hacer un Ministerio de Defensa continental, no se trata de que España o Francia, etc., hagan crecer sus ejércitos, bastantes problemas tenemos, sino que una contribución proporcional genere una fuerza de defensa internacional tan potente, independientemente de quien gobierne en cada país, que haga repensar a Inglaterra si le conviene seguir por libre.
Los USA o despiertan de esta pesadilla por indigestión o van a la guerra civil, quizá descomponiéndose en Estados menores, seguro que alguno se siente más cerca de Canadá o Europa que de esa película cutre del Oeste en que están sumergiéndose. Gavin Newsom, actual Gobernador de California, sabe lo que tiene delante y lo describe bien claro: alguien sin la gallardía suficiente para defenderse en un cara a cara, incapaz, alguien oculto en su propia retórica autorreferencial, un pobre cebado entre millones a quien jamás nadie se ha atrevido a llevar la contraria, no es más que un... ni siquiera un pija, es un desgraciado riquísimo que no duraría tres minutos en el patio de un colegio de barriada. ¿Cómo es posible que nos dejemos apabullar, amedrentar, domeñar, imponer por alguien sin mérito, capacidad, talento, conocimiento, habilidad, este matón de débiles sin otra aspiración que sobreponerse a sus frustraciones más escatológicas, quizá de su niñez?
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