En tránsito
Eduardo Jordá
Una extraña fascinación
El pacifista Trump y el bueno de Netanyahu se han asociado para salvar a la humanidad. El primero, volviendo a reivindicar para los EEUU el papel de gendarme del mundo. El segundo, alzándose como un cruzado matamoros del siglo XXI allá en Tierra Santa.
El yanqui ha echado mano de las armas –a los gringos las pistolas les vuelven locos– y el tipo, al que sólo le faltan la barba y el gorro para ser el vivo retrato del Tío Sam, se ha puesto en faena. ¡Qué Dios nos pille confesados!
Por su parte, el prócer hebreo, soñando con refundar el gran estado de Israel sobre las ruinas de sus tradicionales enemigos, se ha convertido en su escudero, al menos en Oriente Próximo.
Ante este plan, a la ONU ya no la necesitamos. O, mejor dicho, sí la necesitamos, y más que nunca, pero el problema es que las potencias que deberían ser su sostén jamás se la han tomado en serio.
Trump empezó el año metiéndose en Venezuela y lanzando amenazas a todo quisqui. Ha continuado atacando a Irán y, si la Operación Furia Épica no se complica, en mente tiene ir a por Cuba, Marco Rubio mediante. Yo diría que se ha compinchado con Putin y han cogido un mapamundi, como los emperadores de antaño, para repartirse áreas de influencia. Las protestas del uno contra el otro no son más que puro teatro.
Y lo malo es que, aprovechando este desconcierto, en el que los despropósitos del adversario pueden servir de excusa para los propios, no me extrañaría que los chinos invadieran Taiwán y los norcoreanos la Corea de abajo. No he podido evitar acordarme del célebre pasaje conocido como Diálogo de Melos que dejara escrito Tucídides, reflexión sobre el imperialismo y la amoralidad de las relaciones de poder interestatales que –¡más de dos mil años después!– viene ahora como al pelo.
En medio de este desaguisado, el presidente del Gobierno español ha sido de los pocos dirigentes europeos que se ha atrevido a decir “aquí estoy yo”, como Gary Cooper en Solo ante el peligro.
Ya lo único que nos falta es que Abascal y Cía., como patriotas que son, clamen por una intervención en España para echar del ejecutivo a ese “Perro” Sánchez, dictador y criminal sanguinario, según el líder de Vox, a quien no se le ocurre otra cosa que subir el salario a los trabajadores y las pensiones a los jubilados.
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