¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Sánchez es la patria
Igual que el Covid nos convirtió a todos en expertos en cómo actuar ante las epidemias ; y la invasión de Gaza en voces autorizadas con el conocimiento exacto de lo que había que hacer para solucionar el conflicto entre árabes y judíos que ya va durando demasiado; la guerra abierta entre EEUU e Israel contra Irán, ha terminado por hacernos expertos en geopolítica planetaria y cada uno de nosotros sabe exactamente como cruzar el estrecho de Ormuz , y por donde hacerlo, para que no se colapse la economía mundial que circula por el de Malaca . Pero pese a tanta sabiduría acumulada, el país sigue sin presupuestos, dividido incluso entre quienes ocupan las mismas orillas, con todos los líderes empeñados más en destruir a sus competidores, que en construir puentes.
Mientras la Europa sin ejército común cada día recuerda más a un Parque Temático en el que compiten un nacionalismo medieval al que sólo le interesa el “qué hay de lo mío”, con otro nacionalismo que se dice más contemporáneo y que remite al centralismo surgido de la Revolución francesa. La guerra en Ucrania sigue; el invasor Putin proclama su indignación por los ataques norteamericanos; en Gaza se mueren de hambre ante el silencio europeo y el de sus líderes posando ante submarinos nucleares; Maduro se pudre en la cárcel y sus correligionarios atienden amablemente las órdenes que llegan desde algún resort propiedad de Trump. Los jóvenes no tienen para tener un lugar al que llamar “Hogar” y a los viejos nos sobran metros cuadrados en donde aburrirnos, pero cada vez son más quienes no tienen con quien compartirlos.
No sé si les ocurre a ustedes, pero yo cada vez me acuerdo más de las imágenes de la película El Gran Dictador del genial Charles Chaplin, en las que éste jugaba con un enorme Globo terráqueo con la inocencia de quien se tomaba el asunto de lo que ocurría como un divertimento incapaz de entender la enorme relevancia que supone toda guerra y las muertes que acarrea sin solucionar nada. Algún día aparecerá alguien desde el espacio exterior y al descubrir las cenizas de nuestro mundo se preguntará quiénes habrían vivido en este jardín en los confines del Universo, incapaces de entender que eran los afortunados participes de una misma aventura y que malgastaron su tiempo en matarse entre ellos, jugando con el Mundo como si de un globo hinchable se tratase.
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