Notas al margen
David Fernández
Los mejores hace tiempo que se fueron
Gracias a Donald Trump la gente ha sabido de la existencia de Groenlandia, una isla que, a pesar de ser la más grande del mundo, permanecía ignorada dentro del círculo polar ártico bajo la jurisdicción de Dinamarca. Quienes estudiamos en los años 60 teníamos conciencia de ese inmenso territorio debido a que en aquella época aprendíamos exhaustivamente los mapas físicos y políticos de todos los continentes. Aún recuerdo como en la Enciclopedia Álvarez aparecía en el atlas bajo el epígrafe de “Tierras polares”.
Los aficionados a los tebeos e historietas estábamos, además, familiarizados con aquella lejana isla helada gracias a las aventuras de El Capitán Trueno, un caballero español de la Edad Media que acompañado por sus amigos Goliath y Crispín se dedica a recorrer el mundo en busca de aventuras en las que ejerce de defensor de la justicia y protector de los débiles y oprimidos. Lugares alejados y exóticos serán los escenarios de sus disputas con vikingos, indios, chinos y moros de las que indefectiblemente saldrá victorioso.
Aunque completamente identificados con el Capitán y sus amigos, era un personaje que esporádicamente aparecía refulgiendo con luz propia en los cuadernos de historietas apaisados que semanalmente adquiríamos –o cambiábamos– en los quioscos, el que más me encandilaba: la novia de nuestro héroe, la reina Sigrid de Thule. La bella y rubia reina vikinga gobierna en un frío y legendario territorio cerca del Polo Norte al que, sorprendentemente (por la distancia), viajan con relativa frecuencia el Capitán Trueno y sus compañeros.
Thule es el nombre de una antigua población del noroeste de Groenlandia donde Estados Unidos mantiene desde 1943 una base aérea militar que, se supone, fue fundada en su día por Erik el Rojo, del que desciende Sigrid y cuyo padre adoptivo, el fiero Ragnar, fue encarnizado enemigo del Capitán en una de las aventuras que, a pesar de los años, aún recuerdo: “¡El secreto del iceberg!”. El progresivo deshielo del Ártico libera el Paso del Noroeste, una ruta más corta entre el Atlántico y el Pacífico que convierte Groenlandia en objeto de deseo para las grandes potencias. ¡Lástima que ya no estén Sigrid y el Capitán Trueno para deshacer el entuerto!
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