España en bache

28 de enero 2026 - 03:07

Es sencillo: si se liberaliza el mercado ferroviario y aumenta el número de trenes, lógico es que aumente la inversión en mantenimiento. Cosa que no parece que se haya producido. El mundo va para adelante porque Dios quiere, me dijo un marinero gaditano de piel seca, boina y camiseta de rayas. No pasan más cosas de milagro. El bache es la norma, así en las carreteras como en los raíles. Del bote incómodo, signo del atraso, al rebote hispánico.

No se pide que la moneda se aguante de canto a 300 kilómetros por hora para que el chino ufano diga aquello de “no pido que me lo mejores, solo igualámelo”. Pero de ahí a que el ministro del ramo se despachara sugiriendo que en los trenes de la Alta y Vibrante Velocidad Española pudieran viajar personas de pie no lo supera ni José Mota. Porque ni sentados aguantan las posaderas ante tanto ajetreo, así en la tierra como en los cielos.

Y mientras, los trenes auscultadores de las vías, como siniestros doctores de hierro y sangre, varados en vía muerta. Que si el raíl roto. Elemental, querido Watson: en raíl discontinuo no cabe rueda. El libro gordo de Petete ya estaba escrito antes de que Puente viera la luz del mundo. Manda huevos, con viento duro de levante, como dirían los que ahora dan lecciones.

¡Menuda tropa! En una cosa tiene razón el ministro: tiene coartada. Domingo por la tarde es tiempo de estar en familia. Las fechorías con las rubias se hacen en el escaqueo de la tarde, no un domingo al anochecer. Todo muy español, de grana y oro. En Córdoba, tierra de torero, muerte y rojo valor. Roja rosa de espinas en la boca. Lorca andaba cerca. Cuarenta y cinco vidas incautas segadas y el político con la coartada en la mano, cual salvoconducto para presentarse en plaza. España en bache. ¡Hay que ver, Maribel! Qué triste cuando solo queda el silencio y esa mueca esperpéntica de los vivos que cargan inocentes con la culpa de los muertos.

Y nuestra clase política en la fila de los presentes de la nada.

stats