Colaborar

30 de enero 2026 - 03:05

Es imposible hacer lo que hace Trump, lo que quiere hacer en España Abascal, lo que un sector desquiciado del PP pretende, sin controlar la estructura de una sociedad... y hay dos formas, la directa: nombrar a lacayos colaboracionistas; la otra, es dar soporte a ese antidiscurso, repleto de veleidades cojoneras, pensando igual sin un cálculo del daño.

Aunque empezamos a ver una leve reacción, ¿cómo es posible hacer esas barbaridades del Bovino, ejecutando a gente en las calles, y que no pase nada? Hasta hace poco las actuaciones de la fiscalía, de la policía, asociaciones de Derechos Humanos, de cualquier institución pública dedicada a la salvaguarda del Estado y la Ley, no habrían dejado la posibilidad ni de pensar que algo así pudiera ocurrir.

Las cosas han cambiado. Estamos asumiendo, y éste es el triunfo ultra, la violencia como algo normalizado porque ocurre como ocurre lo cotidiano, sin un por qué aparente. No olvide que pensar siquiera remotamente que hay una razón para la opción voxista, es justificar la ICE trumpiana y su barbarie. Que estamos asumiendo como normal detener arbitrariamente, deportar, separar familias y hasta golpear en la calle, ¿matar a quien proteste?

Esto no se puede hacer sin que Justicia, Hacienda, Interior, Sanidad, Agricultura, Educación, Exterior, Transportes... colaboren en la degradación total de los derechos. Pero añada a la prensa, a los Colegios Profesionales, la Universidad... Qué coño nos está pasando para que colaboremos todos en el desarrollo de la violencia como forma de relación. Esta ola lleva desde hace años llegando, quienes nos dedicamos a observar, a estudiar, veníamos advirtiendo los cambios; ElMundoToday lo resumía magistralmente: “Las personas que llevan diez años advirtiendo del crecimiento del fascismo preguntan a los medios si sigue siendo precipitado usar el término o ya se puede”. Admita algo, por supuesto que usted no se ve como un criminal, que no defiende la ejecución en la calle de manifestantes, pero ¿qué está haciendo, diciendo, argumentando para que eso no ocurra? Porque si tácitamente con sus actos lo consiente, está colaborando con la eclosión de la brutalidad. Pensamiento, palabra, obra, omisión y obrepción, recuerde sus catequesis, estamos siendo partícipes, cómplices, cuando no defendemos la democracia y el Estado de Derecho para todos, para todas, cuando no nos ponemos en manos de las Leyes o ya no podemos fiarnos de ellas: hemos salido de la sartén a las brasas.

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