Su propio afán
Enrique García-Máiquez
Unipartido
Ante la cita con las urnas en primavera, la mayor parte de la energía y el talento de los actuales gobernantes andaluces está dedicada al márquetin y la propaganda. Y al autobombo de su presidente. El año pasado le han escrito un libro; una enciclopedia de la convivencia. Ahí Moreno pregona lo moderadísimo y educadísimo que él es, aunque su portavoz parlamentario es capaz de llamar a los socialistas “nauseabundos” e “inmorales”, y considerar que “deberían pedir perdón cada mañana por formar parte de ese partido”. Improperios en contradicción con el buenismo de su jefe en el discurso de fin de año: “Es necesario defender las ideas propias con elegancia y sin ofender”. Hipocresía fina, se llama eso. De las palabras de don Juanma se infiere que la polarización es culpa de sus adversarios. Pero el mérito se lo reparten a partes iguales PP y PSOE.
La proximidad de las elecciones aumenta la intensidad del chorreo publicitario. Estamos en el año del márquetin; todo vale para vender lo bueno que se haya hecho, lo que no se ha hecho o lo que ya estaba. La portavoz del Gobierno de la Junta ha anunciado pomposamente en Málaga que a final de mes se pondrá la primera piedra del tercer hospital de la ciudad. Según ella, eso convierte el hospital en una realidad, lo que es una prueba más de que este gobierno cumple con sus promesas. Esta realidad virtual se suma a la inauguración de tropecientos centros de salud y reformas en hospitales de las ocho provincias previstas en los próximos tres meses, en los que hay orden de inaugurar todo lo inaugurable, incluidas primeras piedras.
Las promesas incumplidas, como llevar el metro al Parque Tecnológico de Málaga, son pelillos a la mar. O limitar a dos los mandatos de un mismo presidente de la Junta, como fijaba el programa electoral del PP en 2018, en su página 248. Ahora toca presumir. En su discurso de fin de año Moreno exhibió los siete años de crecimiento y reducción del paro de Andalucía, como si fuesen un oasis, cuando ha sido la tónica en toda España. Y volvió a vanagloriarse de que “hoy Andalucía es la tercera economía de España”. ¿Hoy? Lo es desde hace más de 60 años. El presidente sostiene que “en tiempos de enfrentamiento y ruido, lo revolucionario es la tolerancia”. Orwell pensaba que lo revolucionario en una época de engaño universal era decir la verdad.
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