Divulgar la Ciencia en la escuela

Divulgar Ciencia en la escuela sigue siendo en España una labor de mero voluntariado

Como algunos de ustedes sabrán, hace ya catorce años que un grupo de profesores de Algeciras decidimos sacar adelante Diverciencia. Este año un maldito virus nos arrancó de nuestra Plaza Alta y nos ha llevado directamente, al ciberespacio. Cuando lean este artículo podrán visitar todavía en la red nuestra feria virtual. Lo importante era estar, y dar a nuestros alumnos y alumnas la posibilidad de contar lo que, en la mayor parte de los casos, se había trabajado durante el confinamiento.

Las crisis generan nuevas oportunidades y la nueva modalidad de nuestra feria es un ejemplo: este nuevo formato nos ha permitido contar con un gran número de profesores y alumnos de toda España y de más allá de nuestras fronteras. Hemos compartido conocimientos con personas de Argentina, Méjico, Ecuador o Bolivia, además de Portugal, Turquía o Finlandia. Algo bueno nos trajo esta pandemia.

La divulgación de la Ciencia desde edades muy tempranas es algo absolutamente necesario para formar generaciones que puedan llegar a ser el día de mañana los investigadores de un país que dedica solo un 1, 2% de su PIB a I+D (la mitad que la media europea). España está, además, entre los seis países que han reducido su gasto en ese apartado en la última década. A pesar de este desolador panorama somos muchos los profesores que estamos convencidos de que hay que seguir en la brecha animando a nuestros estudiantes hacia las vocaciones científicas.

Se hace necesario desde la Administración educativa un reconocimiento real a este profesorado que dedica muchas horas fuera de su horario de trabajo a implicar a sus alumnos en proyectos de investigación. Muchos días y muchas horas trabajando con los alumnos y sembrando en ellos el entusiasmo hacia el conocimiento científico. Me honra conocer a un buen puñado de estos profes que, en muchas ocasiones, ni en sus propios centros educativos encuentran el apoyo y el reconocimiento que cabría esperar por su labor. No olvidemos que el amor a la Ciencia nace en la escuela, cuando un docente enamorado de lo que hace, te invita a soñar que tú también puedes cambiar el mundo.

Divulgar Ciencia en la escuela sigue siendo por tanto en España una labor de mero voluntariado, luchando en muchos casos contra los elementos. Así nos luce el pelo, ahora eso sí, en estos momentos queremos una vacuna rápida y efectiva que nos saque de la pandemia. En España deberíamos estar, al menos, en la media europea y más de 300.000 personas ya han firmado para pedir un pacto entre los partidos políticos y elevar la inversión en ciencia al 2% del PIB.

La sociedad lo tiene claro. ¿Lo tienen claro los que toman las decisiones?

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