VII ENCUENTRO INTERNACIONAL DE GUITARRA PACO DE LUCÍA José Mercé, el cantaor flamenco de siempre

  • El jerezano exhibe en Algeciras su lado más ortodoxo aunque no se va del parque María Cristina sin regalar al público alguno de sus éxitos

José Mercé, en Algeciras.

José Mercé, en Algeciras. / Jorge del Águila

Algeciras saldó la deuda que tenía pendiente con José Mercé en la noche de ayer dentro del VII Encuentro Internacional de Guitarra Paco de Lucía, y viceversa. Por cuestiones de agenda, el cantaor jerezano no había pisado hasta ayer el escenario del Parque María Cristina dentro de un certamen que reclamaba como agua de mayo la presencia de uno de los más destacados artistas flamencos de la actualidad. Y lo es por méritos propios porque, aunque José haya experimentado y siga experimentando conceptos musicales más actuales, no deja de ser ese gitano que cuando se centra en el escenario para abordar la soleá hace crujir los metales.

Así lo demostró durante sus casi cincuenta minutos de comparecencia. El público, más numeroso de lo habitual, respondió con firmeza y gozo a los distintos cantes del repertorio que nos ofreció. De la sonanta de Antonio Higuero, uno de esos acompañantes que siempre mantienen el nivel y la clase en el escenario, tocando con flamenquería, reposo y al quite siempre de quien manda en ese momento que no es otra cosa que la voz de uno de los grandes.

Regina Laza, anoche en Algeciras. Regina Laza, anoche en Algeciras.

Regina Laza, anoche en Algeciras. / Jorge del Águila

Comenzó su actuación por malagueñas del Mellizo, no sin antes dedicarle su actuación a “mi amigo” Paco de Lucía. De forma íntima y flamenca desplegó sus conocimientos en la materia con una voz asentada en el poso de su gente de los Soto. Paró el tiempo en la soleá de Alcalá, Mairena y fandango al ritmo. En el público no se escuchaba una mosca. Continúa por derecho ahondando en los dolores de la ausencia de su Curro, por seguiriyas. Higuero marcaba los tiempos de cada lágrima. Que nadie dude de que José sigue siendo un cantaor de culto. Llama a su gente para que le acompañen por alegrías de Cádiz. Ahí está Chicharito, un clásico del compás, Merci, esposa del cantaor, y el percusionista jerezano Carlos Merino. Fiesta por bulerías de Jerez, cortitas y buenas, de las que escuchó en su casa siendo un niño. Con su baile señero puso al parque en pie. Pero sin duda es cuando canta Aire y Al alba el momento estrella, así son las cosas. Revolución total.

Pero no fue el del barrio de Santiago quien diera la bienvenida a la plaza sino la violinista algecireña Regina Laza. La joven dio una clase magistral de música delicada y placentera acompañada, en todo momento, por el piano de Natalia Kuchaeva. Esta prodigio que nació en esta tierra en el año 94 ha conquistado importantes escenarios en estos últimos años, desde Bielorrusia a EEUU.

Dibuja con sus notas la mejor versión del paisaje de Manuel de Falla, música culta que tomamos como popular porque la disfrutamos como nuestra, el gran éxito de cualquier composición. Nos hizo cursar el cielo andaluz con El paño moruno, para pasar posteriormente a crecerse en la Nana y en la canción, así como en el Polo, Asturiana y la Jota, llevando el aire hasta sones húngaros donde se la ve con más raza todavía. Fue un total acierto contar con este dúo para comenzar la noche, pues quedamos sorprendidos ante dos intérpretes sublimes. No pudo marcharse sin recurrir al legado de su antepasado Regino Martínez para dejar un sabor de boca inmejorable con el mítico Algeciras. ¡Larga vida!

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