Cultura

El alemán Jan Ole Gerster estrena mañana 'Oh Boy', la odisea de un joven a la deriva

  • El largometraje logró el galardón a la mejor ópera prima en los últimos Premios del Cine Europeo

Después de ganar el premio a la mejor ópera prima de la Academia de Cine Europeo, Jan Ole Gerster comienza a ser visto como la nueva esperanza del cine alemán gracias a Oh Boy, la pequeña odisea en blanco y negro de un veinteañero en crisis que a lo largo de un día vaga por las calles de Berlín. Sin embargo, no hace tanto que el director, de 35 años, se encontraba en una situación muy similar a la de su protagonista, el desorientado Niko Fischer: "Tenía miedo a fracasar con mi primera película", reconoce en una entrevista con Efe.

"Con 20 años llegué a Berlín, sabía lo que quería, tenía un proyecto, pero unos años más tarde empecé a ponerlo todo en duda", prosigue Gerster, que estuvo a punto de ser expulsado de la escuela de cine que hoy exhibe orgullosa un cartel de su película.

En el caso del protagonista de Oh Boy, es la carrera de Derecho lo que deja de lado. Cansado de los estudios, de su novia y de sí mismo, e incapaz ya no de hallar su lugar en el mundo, sino ni siquiera de tomarse una ansiada taza de café, Fisher se pasa el día de bar en bar, soñando. "Es un personaje muy pasivo, que se deja llevar, más bien observador, pero era importante que tuviera un mínimo objetivo ese día", explica sobre una cinta que también triunfó en los premios del cine alemán y en la que muchos han visto el reverso masculino de la Frances Ha de Noah Baumbach.

La elección del blanco y negro, el jazz, la rebeldía juvenil, el viaje emocional y físico en un solo día, son además elementos que remiten a Woody Allen, a Jim Jarmush y a la nouvelle vague. "Parece que me he convertido en un Frankenstein de mis ídolos cinematográficos, porque aparentemente se ven sus influencias en mi película", señala. "No fue esa mi intención, pero no me molesta. Puede que en mi subconsciente sea un nostálgico del cine", añade.

Muy simbólica es también la primera experiencia de Gerster en el cine como ayudante de producción en Goodbye Lenin, uno de los mayores éxitos del más reciente cine alemán. "Me llevaba muy bien con el director (Wolfgang Becker) y él me dejaba participar en los castings, las localizaciones, la postproducción. Me sirvió para adquirir la idea y los contactos sobre cómo rodar, y también nutrió las expectativas para mi propia película", asegura.

A Gerster los premios y reconocimientos, y el hecho de que su debut se considere un retrato generacional, le han pillado de sorpresa. "Esperaba que hubiera personas capaces de identificarse con el personaje, pero, la verdad, no que hubiese tantas", dice.

Oh Boy y Goodbye Lenin comparten también una dosis similar de humor en el guión, algo que no suele asociarse con el cine alemán, según admite Gerster, dispuesto a romper estereotipos. "Yo quería hacer una película con un poco de humor y un poco de drama, es lo que me gusta del cine británico. Me siento muy cómodo en este campo y seguirá siendo un ingrediente importante en mis películas", confirma.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios