Muriel Barbery. Escritora

"Escribir supone entrar en uno mismo antes que dejarse ir hacia otros"

  • Tras casi una década de silencio, la autora regresa con 'La vida de los elfos' (Seix Barral). En esta novela la infancia es el escenario para conectar personas a través de la magia.

-Tras La elegancia del erizo ha pasado nueve años sin publicar material. ¿Una huida de aquel éxito o un descanso buscado?

-Hay seis años entre mi primera y mi segunda novela, y ocho y medio entre la segunda y la tercera. Y si tenemos en cuenta que por el éxito de la segunda novela he tenido la magnífica suerte de haber estado muy ocupada porque muchas editoriales de todo el mundo me invitaban a diferentes países, pues estoy respetando los tiempos. Soy una escritora lenta, que se toma su tiempo y, además, he viajado mucho. Así que creo que he llevado un ritmo bastante natural para mí. Y no he huido, no. Al contrario, el éxito me ha permitido ir a donde quería ir.

-¿Existe una mayor responsabilidad consigo y con los lectores con esta nueva novela?

-No pienso en los lectores al escribir. Me aíslo totalmente, no me pregunto lo que puede gustar o interesar. Es sólo después de haberlo acabado todo que, a veces, me pregunto qué reacciones puede provocar. Pero me resulta imposible hacerlo de otra forma y creo que el acto de escribir requiere entrar en uno mismo antes que dejarse ir hacia otros.

-En La vida de los elfos regresa a la infancia como escenario.

-Me di cuenta bastante tarde, tras publicar La vida de los elfos en Francia, que volvía a haber niñas en la novela, como en las anteriores. Fue totalmente inconsciente. Mientras escribía no me di cuenta de que estaba tratando con personajes infantiles. Con esta nueva novela entramos más claramente en el universo de los cuentos, aunque es verdad que las dos novelas también las considero fábulas. Gracias a personajes niños podemos volver a encontrarnos con la infancia perdida, intentar restaurar a través de la magia social una especie de encantamiento que al adulto le cuesta mantener.

-Los dos personajes viven en contextos muy diferentes. ¿Qué las une y las diferencia?

-Lo que las une es su capacidad de conectar con la naturaleza y lograr la armonía para los hombres a través de ella. Cada una, mediante un don, hace que la magia la lleve a ver más allá.

-¿De dónde surgen los elfos?

-Quería escribir sobre Japón, un día que intenté explicarle a un amigo que era un país lleno de elfos, y que en los jardines de Kioto me daba la sensación de estar en el corazón de una belleza casi sobrehumana, como si elfos hubieran concebido estos jardines. Y nació la idea de que personajes elfos podían llevar este ideal de armonía y belleza natural. Pero no conseguí escribir aquella novela japonesa, quizá porque sigue siendo para mí un país lleno de demasiado misterio. La idea renació cuando me encontré en esta granja y con esta niña a la que le gustan los árboles.

-¿Qué es lo más difícil de contar la vida desde la fantasía?

-La imaginación más loca permite llegar a la verdad más pura y esta ha sido la función de la ficción, permitir la inteligencia de un mundo que a veces la realidad no permite. Y creo que cuanto más allá vayamos con la imaginación, menos realistas somos. En este texto están los dos extremos de la literatura: hay aspectos muy realistas, los que tienen que ver con la magia y la vida en la granja de María. Y otros elementos muy fantásticos que no se encuentran en la vida real.

-Sus personajes parecen tocados con la varita mágica del talento. ¿Es éste hoy en día privilegio de unos pocos?

-En la realidad vemos que hay personas más dotadas que otras, que desarrollan talentos de manera autónoma que provocan la admiración, pero estoy muy convencida de que cada uno tiene un talento, y que si no lo llevamos a cabo es porque no lo conocemos o porque no hemos podido desarrollarlo. Un libro como éste es sólo una metáfora de cómo cada uno de nosotros puede encontrarse dentro de sí mismo si las condiciones lo permiten.

-Y en la literatura, ¿dónde encuentra ese talento hoy?

-De España quiero citar a un autor que he leído hace poco, Jesús Carrasco. Su primera novela me pareció realmente magnífica, me gustó mucho su manera de combinar el uso de un idioma con un relato muy potente y contemporáneo pero que es atemporal.

-¿Es suficiente la imaginación para cambiar el mundo?

-Si lo supiera no escribiría novelas. Es precisamente por que es tan difícil entender nuestro lugar en el mundo. Es por esto que algunos hacen política, otros música y otros escriben libros que hablan del mundo pero de manera imaginada. No puedo contestar desgraciadamente a esta pregunta fundamental. Pero la imaginación, las obras que nacen de la imaginación de los demás, siempre me han ayudado a vivir.

-Si tuviésemos que esperar otra década para leer otra obra suya ¿de qué trataría?

-No vamos a esperar diez años porque voy a escribir muy rápidamente la segunda parte de La vida de los elfos. Es una novela por lo menos de dos partes y lo más difícil es siempre empezar y encontrar a los personajes y el universo de la novela

-Pero aparte de lo que cuenta ¿de qué le gustaría escribir?

-Nunca se lo que va a ocurrir. A la hora de escribir novelas, entendemos lo que queremos hacer en el último momento.

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