Cádiz

Un modelo educativo inclusivo, clave en el trabajo y las reivindicaciones de Autismo Cádiz

  • Los Servicios de Apoyo a la Educación protagonizan este mes de septiembre la campaña de sensibilización del 40 aniversario de esta asociación, que lleva por lema 'Tus Derechos Nuestros Servicios'

Antonio Hernández recibe apoyo de este servicio desde 2016. Antonio Hernández recibe apoyo de este servicio desde 2016.

Antonio Hernández recibe apoyo de este servicio desde 2016.

Los Servicios de Apoyo a la Educación de la Asociación Autismo Cádiz tienen en septiembre su gran pico de actividad. Para estos servicios, podría decirse que también comienza el curso; y este año, además, con todas las peculiaridades que han surgido debido a la pandemia de la covid: la incorporación de las nuevas tecnologías, las nuevas plataformas de trabajo on line, la incertidumbre de la presencialidad o las medidas de seguridad de las personas de apoyo.

A todo ello se suma la ya compleja situación de la formación educativa de las personas con trastorno del espectro del autismo (TEA). Para la asociación Autismo Cádiz este aspecto siempre ha sido una prioridad, apostando, tal como explica su responsable, Inmaculada Vázquez, por un modelo inclusivo, es decir, que la persona con TEA esté en un aula ordinaria con los apoyos pertinentes.

La responsable de Educación es también la responsable de vulneración de derechos. "Para nosotros es muy importante que el alumnado TEA cuente con todos los recursos que necesita", explica. Por ello, el dictamen de escolarización debe ser muy riguroso y el trabajo con el equipo técnico provincial de Ordenación Educativa muy estrecho. "El diálogo es constante, especialmente con el orientador provincial de TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo) de Educación; nuestro último recurso siempre es la Inspección Educativa", añade. También se atienden otras circunstancias como el acoso.

En la actualidad, los Servicios de Apoyo a la Educación cuentan con tres áreas de trabajo. Una es el Servicio de Acompañamiento Educativo Básico, que atendió el año pasado 47 demandas. El objetivo del mismo es ofrecer un apoyo al alumnado en el aula en las primeras etapas educativas. "Existe un convenio con Educación que regula la presencia del voluntariado y así lo hacemos, siempre con la vocación de reivindicar que sea la propia administración quien proporcione el recurso y no nosotros. Pero mientras tanto, paliamos esa demanda".

Por otra parte está el Servicio de Acompañamiento Educativo Profesionalizado, que contó el año pasado con 14 usuarios pertenecientes en su mayor parte a educación secundaria, grados medios y grados superiores, así como la Escuela de Adultos. Son tres profesionales las que se encargan de llevarlo a cabo, acompañando a la persona con TEA dentro del sistema educativo con apoyos y adaptaciones de contenidos, entorno físico y entorno social para garantizar sus certificaciones académicas. "A este servicio llegan por diferentes motivos: carencia de recursos, fracaso y abandono escolar, falta de orientación educativa y porque muchas veces la normativa no contempla adaptaciones curriculares en etapas superiores", afirma Inmaculada. Uno de los principales retos cada curso es que los centros educativos dejen entrar a las profesionales de la entidad en esta actividad de acompañamiento.

Por último, también se encuentra en marcha el Servicio de Orientación Educativa. Este servicio nace de la necesidad de las familias de saber qué va a pasar con sus hijos, sus necesidades y los recursos de los que disponen. "Es un servicio que tiene un carácter más puntual", añade Inmaculada. Pero tanto esta área de trabajo como las dos anteriores nacen vinculadas a un derecho, el de la educación, recogido en la Convención de Derechos de Personas con Discapacidad de la ONU, en su artículo 24, y que la asociación reivindica este mes en la campaña de sensibilización de su 40 aniversario, Tus derechos, nuestros servicios.

Dos ejemplos de personas que pertenecen a estos servicios son, por un lado, Julia Leal, que tiene 23 años y vive en Jerez. Julia estudia un ciclo de grado medio de Cocina y Gastronomía en el IES Lola Flores, para lo cual recibe apoyo del servicio educativo profesionalizado desde 2017. Por otro, Antonio Hernández, de 22 años y de Cádiz, recibe apoyo de este mismo servicio desde 2016. Actualmente, se encuentra en la parte práctica del grado medio de Gestión Administrativa, en el IES Fernando Aguilar Quignón, consiguiendo aprobar todo a falta de las prácticas en empresa. "Este año tengo muchas ganas de poder hacer mis prácticas y empezar a estudiar alemán en la Escuela Oficial de Idiomas", manifiesta Antonio.

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