Más de 150 travesías canceladas en el estrecho de Gibraltar en lo que va de 2026 por las borrascas más virulentas de la última década
El temporal encadena seis días de cierre total en Tarifa y deja a miles de pasajeros varados entre dos continentes
Los puertos de Algeciras y Tarifa reabren tras el temporal que paralizó el tráfico con Ceuta y Tánger
Las sucesivas borrascas que han azotado el estrecho de Gibraltar desde principios de 2026 han convertido una de las rutas marítimas más transitadas del mundo en un auténtico quebradero de cabeza. Más de 150 trayectos cancelados entre Ceuta y Algeciras en apenas seis semanas: una cifra récord que no se había registrado en un periodo tan corto, según confirman fuentes portuarias a EFE.
El viento de poniente, con rachas que han superado los 90 kilómetros por hora, ha obligado a las navieras Balearia, Armas Trasmediterránea y DFDS a anular varios días consecutivos sus desplazamientos. Los barcos de alta velocidad, protagonistas de esta conexión vital, simplemente no están diseñados para soportar la furia del oleaje y el viento en esta confluencia de mares.
La borrasca Leonardo dejó una imagen inédita: dos días enteros sin un solo enlace entre ambas orillas. El miércoles y jueves de la semana pasada, 4 y 5 de febrero, miles de pasajeros quedaron varados, incapaces de cruzar los apenas 14 kilómetros que separan Europa de África. El sábado 7, con la llegada de la borrasca Marta, volvieron las cancelaciones. Solo este domingo se recuperó la normalidad.
Pero el caos no se limitó a la ruta Ceuta-Algeciras. El puerto de Tarifa, otra arteria fundamental del Estrecho, permaneció seis días consecutivos cerrado, la interrupción más prolongada de las últimas décadas. En total, durante 19 días la conexión con Tánger funcionó de manera intermitente, sembrando el desconcierto entre transportistas y viajeros.
Este lunes, tras dos semanas de pesadilla meteorológica, los puertos del Estrecho han retomado la actividad con normalidad. Tarifa vuelve a operar con Tánger Ville, y Algeciras restablece todas sus travesías con Ceuta y Tánger Med, además de sus dos terminales de contenedores. Sin embargo, la recuperación no es total: las restricciones de acceso para vehículos pesados con destino a Tánger se mantienen mientras se desaloja de forma escalonada el colapso de camiones acumulados en el interior del recinto portuario.
Más de 1.100 unidades entre camiones y semirremolques embarcaron en las últimas 24 horas, según informó Gerardo Landaluce, presidente de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA). Alrededor de 700 camiones adicionales fueron entrando este domingo desde polígonos industriales y zonas de espera del Campo de Gibraltar, en un operativo coordinado con la Guardia Civil para ir devolviendo el pulso al puerto.
"La presión es mucha para volver a la operativa normal, pero la seguridad es lo primero, por lo que hay que tener paciencia", declaró Landaluce, quien envió un mensaje de tranquilidad a los clientes del puerto y avanzó que en próximas fechas se presentarán proyectos para mejorar la respuesta ante episodios de gran afluencia.
El impacto económico de este temporal encadenado es significativo. La Autoridad Portuaria de Ceuta ya ha advertido de los daños para las empresas navieras, pero las consecuencias van más allá: el sector del transporte de mercancías, esencial para el comercio entre Europa y el norte de África, ha sufrido un efecto dominó que ha alterado la logística internacional.
Con el temporal ya en retirada y las previsiones meteorológicas apuntando a una mejoría progresiva —aunque la Aemet mantiene este lunes el aviso amarillo por lluvias—, se espera que el tráfico marítimo recupere completamente su ritmo habitual. Así concluye un episodio que ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de estas conexiones estratégicas ante los caprichos de la naturaleza y la necesidad urgente de reforzar las infraestructuras y protocolos ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos y frecuentes.
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