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Los Barrios

Un nuevo misterio en Bacinete

  • Una pátina de origen desconocido cubre las pinturas prehistóricas hasta hacerlas desaparecer

  • La doctora Mónica Solís lidera un equipo de la UNED que investiga si causa daños a los dibujos

El equipo Tamanart, en Bacinete. El equipo Tamanart, en Bacinete.

El equipo Tamanart, en Bacinete. / E.S.

El Santuario de Bacinete, el monumento prehistórico donde se hallan algunas de las principales representaciones de las pinturas y grabados rupestres al aire libre más importantes del mundo, guarda desde siglos muchos misterios, pero el último acaba de llegar. Y no se sabe si es una buena o mala noticia. Se trata de la aparición de una misteriosa capa sobre la piedra que cubre los dibujos –representaciones datadas entre el Calcolítico y la Edad de Bronce– hasta hacerlos desaparecer.

La pregunta es: ¿los daña o los protege? De momento no se sabe. Pero se sabrá porque ya ha comenzado a investigarlo el equipo Tamanart, liderado por la doctora en Prehistoria y Arqueología Mónica Solís Delgado, a la que acompañan los también profesores de la UNED Martí Mas Cornellà, Rafael Maura Mijares y el fotógrafo Javier Pérez González. Este mes de febrero realizaron un trabajo de campo enBacinete, tras obtener el permiso de la Junta de Andalucía, junto a la técnica en Arqueología del Ayuntamiento de Los Barrios Cibeles Fernández.

Allí observaron cómo esta pátina aparece en diversos lugares del santuario con colores grisáceos y marrones, según la orientación y las condiciones del lugar, y cómo en algunos puntos, el abrigo 1, por ejemplo, ha cubierto las pinturas completamente hasta hacerlas desaparecer a la vista. ¿Qué ocurre debajo? En principio nada malo, explica Mónica Solís, porque del mismo modo que en algunos sitios esta capa se expande, en otros se restá retirando, y allí donde se va los dibujos vuelven a emerger.

Javier Pérez González trabaja en Bacinete. Javier Pérez González trabaja en Bacinete.

Javier Pérez González trabaja en Bacinete. / E.S.

En principio podría tratarse de “formaciones microbiológicas, por ejemplo líquenes, que hay que analizar para estudiarlas y comprobar si están haciendo un daño a las pinturas”, explica la doctora en Arqueología, que tomó junto a sus compañeros muestras de la misteriosa capa para que sean analizadas en un laboratorio que determiné qué es exactamente.

Con el tiempo, Tamanart publicará sus conclusiones para que puedan ayudar también en otros yacimientos prehistóricos donde suceda lo mismo.

Mónica Solís y su equipo visitaron además Bacinete para hacer un balance de la “evolución desde hace 25 años hasta ahora” de los dibujos, el estado de los que se conocen desde hace tiempo y el de los que han ido apareciendo en los últimos años.

Las nuevas figuras que se han hallado, algunas registradas por la investigadora María Lazarich, están en los abrigos 2, 5 y 6 y, en cualquier caso, están en “consonancia con el corpus iconográfico” del santuario barreño, según explica Mónica Solis, que augura que el trabajo será largo. “Lo que funciona en un lugar no funciona en otro. Hay que tener todos los datos para reducir las posibilidades de que las pinturas sufran daños”, concluye.

El arte rupestre forma parte del Patrimonio Histórico y goza por tanto de la protección prevista en la Constitución Española (Art. 46), que insta a los poderes públicos a garantizar su protección, conservación y transmisión a las generaciones futuras.

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