Fiestas Los Barrios celebra un San Isidro atípico a la espera del reencuentro en el ferial

  • Los locales del Paseo de la Constitución y los aledaños de la plaza de toros La Montera registran buen ambiente aunque sin apreturas

La banda municipal de Los Barrios recorrió las calles de la localidad.

La banda municipal de Los Barrios recorrió las calles de la localidad. / M.C.I.C.

Los Barrios ha celebrado este sábado la festividad de San Isidro Labrador más atípica de los últimos años, con la excepción del pasado 2020 en el que siquiera se planteaba conmemorar la onomástica del patrón de la Villa y de la campiña.

La pandemia del coronavirus no ha permitido celebrar por segundo año consecutivo la feria y fiestas en honor al patrón, pero eso no ha sido impedimento para que muchos barreños se hayan montado la feria a su manera. Si el año pasado la moda era hacer pan en casa, éste ha sido disfrutar del buen tiempo con la esperanza de volver pronto al recinto ferial y dejar en el recuerdo (lo más recóndito posible) los malos momentos de la pandemia. Aunque también es cierto que muchos han optado por refrescarse en las playas, especialmente en la de Palmones, animados por unas temperaturas más que agradables. 

Quienes se han quedado en Los Barrios no han tenido coronación, ni pasacalles, ni tómbolas ni casetas en el que hubiera sido el sábado grande de las fiestas barreñas. Pero el espíritu ferial ha estado en cierto modo presente en la Villa para mantener viva la llama con miras a 2021.  

La jornada ha comenzado con la misa oficiada por el obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, monseñor Rafael Zornoza Boy, en el templo parroquial de San Isidro Labrador con la presencia de las autoridades municipales y la junta de gobierno de la hermandad del patrón. Los sones de la banda de música Maestro Tomás Infantes y una comitiva de animadores infantiles han recorrido las calles del centro desde temprano, a modo de diana floreada, para recordar aquellos pasacalles con majorettes y cabezudos de los años 70 y 80.

Conforme se acercaba el mediodía, los barreños se han dejado ver por las terrazas del centro, decoradas desde hacía más de una semana con farolillos y banderolas. La Policía Local ha mantenido en todo momento un dispositivo para vigilar los aforos, de manera que no se produjeran aglomeraciones y que todo el mundo cumpliera las medidas sanitarias para frenar la expansión de la Covid.

Así, el casco urbano ha contado con dos claros epicentros de la fiesta. Los aledaños de la plaza de toros La Montera, donde la música ha sonado gracias al permiso especial concedido por el Consistorio, y el Paseo de la Constitución, donde los cafés se han alternado con los gintonic hasta bien entrada la tarde, aunque sin excesivas apreturas en un claro ejemplo del tardeo que cada vez gana más adeptos. Para bailar hombro con hombro, regatear en los puestos de artesanía y comerse una hamburguesa a las tantas habrá que esperar a la prometida normalidad que cada vez se vislumbra más cercana gracias al esfuerzo de los sanitarios y las vacunas.

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