La Línea

Reseña histórica de los Jardines Saccone

  • El proyecto elaborado por el ingeniero Emilio Maestre Amigo recoge los orígenes de la zona verde

Imagen histórica de los Jardines Saccone. Imagen histórica de los Jardines Saccone.

Imagen histórica de los Jardines Saccone.

El proyecto de reforma de los Jardines Saccone elaborado por Emilio Maestre Amigo recoge una reseña histórica de este espacio, que se convertirá en una zona verde que verá su historia realzada una vez que finalice la rehabilitación integral. Este es el texto que puede leerse en el proyecto. 

En el primer registro de la propiedad de esta finca aparece como propietario Lutgardo López Muñoz, que fue recibida de la mano de la Comandancia General del Campo de Gibraltar en el año 1847, para ser usada como huerto. En aquellos primeros tiempos trabajó en este huerto el popular horticultor Pedro Vejer, que posteriormente prosperó notablemente en el proyecto de vida y laboral que le trajo a La Línea desde Vejer de la Frontera.

La descripción de la finca en el registro es la siguiente: “Un huerto situado en el punto de La Línea de ese término de tres fanegas y media de tierra, plantada de arboleda frutal, contiene cuatro pozos y tres chozas. Linda por Poniente con los arenales de la playa, por Levante con el arrecife que se dirige a Gibraltar, a mediodía con el camino que divide el Cuartel de Ballesteros y al norte con los arenales llamados La Banqueta, el cual se halla cercado y tiene un valor de ochocientos escudos”.

La fuente, en su emplazamiento original. La fuente, en su emplazamiento original.

La fuente, en su emplazamiento original.

En 1874 fue vendida a Jerónimo Saccone y a su esposa, Josefa Langlais, por 10.000 pesetas con el fin de servir como lugar de recreo para la esta familia. Con esta intención se costruyó la Villa de San José, formada principalmente por un palacete de estilo Victoriano y unos hermosos jardines que cultivaba el afamado floricultor Ernesto Coladi. En este espacio también encontramos construcciones como el castillete, que albergaba uno de los cuatro pozos y el depósito de agua, y la casa colorada, que fue residencia del nombrado Ernesto Coladi Butti y personal de la finca. También encontramos otros elementos ornamentales en el jardín que fueron traídos desde Italia por la familia Saccone: las columnas de la fachada principal del edificio, maceteros y unas esculturas en mármol.

Hasta hace pocas fechas había más estatuas en los jardines, pero por el deterioro, a veces vandálico, se tuvieron que retirar para su restauración.

Orígenes

Considerando los indicios documentales y los hábitos y costumbres de la época, se establecen las hipótesis más probables del origen de los Jardines Saccone. Los documentos históricos hablan de una edificación con huertos. Hasta hace 150 años los exteriores de las edificaciones tenían un uso eminentemente práctico, para abastecimiento de hortalizas y frutas frescas, hasta tal punto que es difícil discernir qué era un huerto y qué era un jardín. Los escritos así lo atestiguan.

Una de las estatuas, con la Villa de San José al fondo. Una de las estatuas, con la Villa de San José al fondo.

Una de las estatuas, con la Villa de San José al fondo.

Se refuerza la tesis que este espacio disponía de una acequia principal desde alberca de agua y diversos ramales de distribución, que abastecerían los canteros de hortalizas y los planteles de frutales, mediante conductos a cielo abierto a distinto nivel. Lo que justificaría que inicialmente los parterres fuesen hondonadas a menor nivel que las acequias de distribución, tal y como se recoge en las fotos más antiguas. Esta tesis se apoya en conjuntos similares de la misma época.

A título de ejemplo: una construcción de gran similitud es el Huerto de las Bolas, del arquitecto Victor Beltrí de 1903, en el barrio de Los Dolores en Cartagena, declarado Bien de Interés Cultural. Conserva aún la red de acequias y diversos elementos de sustentación y vegetación con un gran parecido a los Jardines Saccone. Este esquema de edificación-huerto se replica prácticamente en todas las fincas de la época, por lo que nada induce a pensar que nos encontremos delante de una excepción.

Elementos desaparecidos o sensiblemente modificados

Un elemento que afectó sustancialmente la configuración del Jardín fue el recrecimiento en meseta de su espacio lateral derecho. Esta explanación a mayor nivel, albergaba una cruz en en la última glorieta. Su perímetro estaba resuelto con protección de balaustradas. El desnivel con el resto del jardín y la Avenida se salvaba mediante escaleras. Los parterres, prácticamente en fosos, constituían el espacio de cultivo de vegetación.

Toda la documentación histórica indica que el lago era de mayores dimensiones que el actual y que el cenador se alojaba en isleta y no en península como actualmente, algo por otra parte, muy común a los diseños de la época. Este elemento es quizá el de mayor impacto y valor ornamental del Parque. El plano de 1961 recoge la extensión del lago con el cenador y un camino trasero.

Detalle del castillete. Detalle del castillete.

Detalle del castillete.

Elementos controvertidos de los jardines son las estructuras de sustentación de trepadoras. La primera de ellas junto al cerramiento, dado que la otra es una réplica posterior a juzgar por la documentación gráfica. Estas estructuras son extendidas en la primera mitad del siglo XX y tienen su apogeo en los años 30 y 40 a raíz de la tendencia que crean varios paisajistas, entre los que destaca Javier Winthuysen Losada, responsable de reformas como los jardines de Montforte en Valencia o Jardín Botánico de Madrid. Estas estructuras son esencialmente metálicas de acero por lo que la presencia de pilares de fábrica inducen a pensar que son refuerzos añadidos, o sencillamente que estos elementos fueron construidos con posterioridad.

La fuente decorativa, contemporánea a las estatuas presentes en el parque, fue desplazada fuera del recinto en una de sus reformas en la última mitad del siglo XX. La estructura arbórea de los jardines, en la zona próxima a la edificación, la definen las araucarias. Aunque hay un par de ejemplares de ficus, es posible que estén erróneamente datados. En una fotografía de mediados del siglo XX se aprecia el ficus pero de un porte que indica un ejemplar relativamente joven. En cambio, los ejemplares de araucarias se aprecian en todo el documental gráfico disponible. Las araucarias tenían en la primera mitad del siglo XX y finales del XIX una aplicación eminentemente práctica. Por su fuste eran empleadas como mástiles de barcos veleros y mixtos veleros-vapor. Es muy posible que fueran introducidas como material de astilleros y se extendieran a la jardinería, dada las dificultades de transporte de estos elementos náuticos en esas fechas. Incluso, cabe la posibilidad de que se plantasen con esa finalidad de abastecer algún taller astillero cercano.

Serían estos árboles, aún presentes, el vestigio más certero para intuir el trazado original de los jardines en este área. Por otra parte, la presencia de esta masa arbórea es indicativa de dos niveles. Uno alto, próximo a la edificación ocupado por esta especie, que no tolera hondonadas y áreas encharcables y otra más alejada que vendría a ser la huerta de hortalizas y frutales. Este jardín como la gran mayoría de sus contemporáneos se basaban en una estructura vegetal más bien escasa en árboles y contenida con podas severas.

Esta configuración iba acompañada por una tendencia a mantener restringido el estrato arbustivo bajo con geometría muy definida, en setos y figuras regulares. Con el paso del tiempo ese esquema de mantenimiento resultó poco viable por razones biológicas y económicas. El abuso de setos, topiarias y contención geométrica de la vegetación propaga enfermedades de manera explosiva y acaba arruinando el esquema. La poda y el recorte de vegetación es lesivo para la planta. En las fotografías disponibles pueden apreciarse los métodos de contención a base de geometría en entornos con abundante sol. La ecología del jardín ha evolucionado a entornos sombreados.

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