CLXXV ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA GUARDIA CIVIL (1844-2019) La Guardia Civil en La Línea (XXIV)

  • El coronel Jesús Núñez repasa los 175 años de presencia en la ciudad

  • Esta entrega está dedicada al fin de la casa-cuartel de la calle Jardines, en el año 1968

El capitán José Docampo Salinas y guardias civiles en el cuartel de la calle Jardines (1965). El capitán José Docampo Salinas y guardias civiles en el cuartel de la calle Jardines (1965).

El capitán José Docampo Salinas y guardias civiles en el cuartel de la calle Jardines (1965).

Si bien no se ha podido constatar hasta el momento si el ministro de Hacienda, Mariano Navarro Rubio, llegó a responder la carta del coronel Buenaventura Cano Portal, lo cierto fue que por primera vez comenzaron a moverse las cosas de verdad. Atrás quedaban más de cincuenta años de infructuosas gestiones.

Durante esas cinco décadas transcurridas, La Línea de la Concepción había cambiado y crecido mucho, muchísimo. Sin embargo, la casa-cuartel de la residencia seguía siendo la misma de la calle Jardines, ocupada por la Benemérita desde 1908.

En cambio, la pequeña casa-cuartel que había en La Atunara, había desaparecido poco después de la absorción de Carabineros en 1940. El único acuartelamiento que todavía continuaría muchos años aún sería el que tenía dicho Cuerpo en esa barriada y que era de muchas más grandes dimensiones, tal y como se expondrá en un proximo capítulo.

El resto de casas-cuarteles que había en el término municipal eran las heredadas de Carabineros y su estado de conservación y salubridad era aún más penoso que el de calle Jardines. A pesar de todo ello casi un centenar de guardias civiles vivían con sus familias en viviendas de alquiler diseminadas por todo el municipio, con los inconvenientes y riesgos ya expresados en los dos capítulos anteriores.

La inmensa mayoría de aquellos guardias civiles fueron personas de inquebrantable honestidad que con un sueldo tan nimio como el que tenían, tal y como su propio coronel llegó a reconocer ante el ministro, pudieron sacar sus familias adelante con gran austeridad y sacrificio.

Lamentablente no todos supieron ser hombres de honor y ello motivó que la estricta disciplina del Cuerpo y la justicia de los tribunales les condujeran a su expulsión y “ruina familiar”. Era por ello que sus mandos hicieron todo lo posible para que la mayor parte de la plantilla tuviera un alojamiento digno al objeto de evitar que algunos se vieran tentados de sucumbir por tal razón, ante los contrabandistas que siempre buscaban minar la moralidad de quienes tenían el deber de perseguirles.

Siempre hubo en la Guardia Civil, como en Carabineros, individuos que por una u otra circunstancia mancharon su honor, pero más cierto es aún que siempre fueron ambas instituciones las más interesadas en expulsar de sus filas a quienes fueran indignos de portar su honroso uniforme.

Regresando al largo camino por conseguir un nuevo acuartelamiento en La Línea, podría decirse que tras el escrito del coronel Cano, efectivamente empezó a verse por primera vez la luz al final de aquel largo y oscuro túnel. Prueba de ello es el contenido de la carta que el 13 de junio de 1961 el alcalde de la ciudad y jefe local del Movimiento, Pedro Alfageme González, escribió al teniente coronel Juan Salom Sánchez, jefe de la 337ª Comandancia de Algeciras.

Su primer párrafo no podía ser más explícito: “Quiero darte la satisfacción de que sepas que el día 8 y por transferencia orden Banco de España fue transferida a la Caja del 37 Tercio de la Guardia Civil en Málaga, la suma de 150.000 pesetas, a cuenta de la aportación de este Excmo. Ayuntamiento al costo de las obras de construcción de una Casa-Cuartel en esta ciudad”.

Bien es cierto que todavía no se habían redactado siquiera los planos del nuevo acuartelamiento pero alguien con mucha capacidad, credibilidad y peso, había debido de dar garantías suficientes de ello, ya que el propio alcalde continuaba diciendo: “Me figuro que inmediatamente se dispondrá la confección del correspondiente Proyecto y que las obras pueden ser una realidad próximamente”.

También aprovechaba su carta para informar de que estaban a la espera de que la Delegación de Hacienda de Cádiz entregase al ayuntamiento, el solar que cedieron en 1943 para aquella construcción de una casa-cuartel que nunca llego a realizarse, y que se permutaba por el otro terreno sito en la Banqueta, donde estaba previsto levantar el nuevo acuartelamiento.

Tras numerosas gestiones y trámites realizados entre todos los organismos y entidades afectadas e interesadas, por fin, el 2 de mayo de 1962 se pudo formalizar en la notaría de Miguel Roca Beltrán, sita en el número 11 de la calle General Sanjurjo de La Línea de la Concepción, la escritura de cesión en permuta de dicho solar, siendo suscrita por el alcalde Pedro Alfageme y el teniente coronel Juan Salom.

Previamente, el 4 de enero anterior, mediante la correspondiente escritura de la notaria de Carlos Arauz de Roble, en Cádiz, el Ministerio de la Gobernación había cedido y devuelto al ayuntamiento de La Línea, el otro solar de la antigua calle General Mola, que llevaba desde 1944 esperando que se levantara la esperada casa-cuartel.

Finalmente se obtuvo la financiación necesaria para sacar adelante el ansiado y muy necesario proyecto del nuevo acuartelamiento. Redactado y aprobado, fue adjudicado a la empresa constructora Enrique Alemán S.A., con razón social en el número 2 de la plaza Queipo de Llano en Málaga. La construcción de la que hoy es la casa-cuartel de La Línea se inició por fin el 10 de enero de 1966.

Casi tres años después, con fecha 21 de octubre de 1968, se procedió a su ocupación, siendo todavía alcalde de la ciudad el ya citado Pedro Alfageme y jefe de la entonces 262ª Comandancia de Algeciras, el teniente coronel Manuel Lafuente Martín.

La construcción se inició el 10 de enero de 1966, tras varios años de trámites

Tras un muy largo camino de seis décadas, La Línea de la Concepción pasaba a tener no sólo una casa-cuartel de grandes dimensiones, sino que sería en la provincia de Cádiz la de mayor capacidad de alojamiento para los guardias civiles y sus familias. Atrás quedaban muchos años de estrecheces, penalidades y penurias.Con la ocupación del nuevo acuartelamiento fueron desapareciendo sucesivamente las diferentes casas-cuarteles desplegadas por todo el municipio, comenzando con la de la calle Jardines.

Por aquel entonces la Comandancia de Algeciras tenía siete compañias, de las que dos, la 2ª y la 7ª estaban desplegadas en La Línea de la Concepción. Concretamente la 2ª Compañía era de carácter territorial y tenía su cabecera, al igual que la de La Línea (sección) y su puesto de la residencia en la casa-cuartel de la calle Jardines. Sus otros acuartelamientos eran los de El Zabal, La Atunara (donde estaba la cabecera de su línea, el puesto de la residencia y el puesto de marinos), Castillo España, El Espigón y Príncipe Alfonso.

En cambio la 7ª Compañía era de especialistas fiscales y constituían la fuerza del Resguardo de la aduana de La Línea. Su acuartelamiento principal estaba ubicado en un edificio próximo a la propia aduana, alojándose en aquél la cabecera de la compañía citada así como la de La Línea (sección) y el puesto de la aduana. En otro pequeño edificio aparte estaba instalado el puesto de San Felipe.

La mayor parte de los guardias civiles de todas esas unidades pasaron a vivir junto a sus familias en la nueva casa-cuartel que actualmente se encuentra en la avenida de la Banqueta. El antiguo acuartelamiento de la calle Jardines desapareció hace muchos años, construyéndose edificios de viviendas.

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