La colmena

Magdalena Trillo

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A Granada le falta el 'puntito' de un Jerez

Los diputados de PP y Ciudadanos, en el Parlamento tras aprobar los Presupuestos de 2020. Los diputados de PP y Ciudadanos, en el Parlamento tras aprobar los Presupuestos de 2020.

Los diputados de PP y Ciudadanos, en el Parlamento tras aprobar los Presupuestos de 2020.

No es ninguna frivolidad. En las empresas lo tienen más que estudiado y no es diferente el funcionamiento de un partido político, un colectivo o una institución: despuntan cuando hay equipos cohesionados al frente y empleados contentos en sus filas. Aumenta la productividad; se trabaja más y mejor. Una maquinaria bien engrasada, y sin palos en las ruedas, es sinónimo de crecimiento; de eficiencia en la gestión. En el lado contrario, lo que campa es la exasperación del desgobierno, de la parálisis y del bloqueo. Y ninguna administración (debería) poder permitirse planear de convocatoria en convocatoria electoral distraída en el juego de tronos del tablero del poder. Mucho menos un ayuntamiento, la entidad con un impacto más directo en el día a día del ciudadano. Y en uno como Granada, donde todavía se arrastran los demoledores efectos colaterales de la corrupción, el riesgo es casi suicida porque terminaremos pagando (todos) un altísimo precio por la inoperancia de unos y las zancadillas de otros.

La foto de familia en el Parlamento andaluz de esta semana ha sido una gota inesperada en este mar de inestabilidad: Andalucía se ha convertido en la primera comunidad autónoma en sacar adelante las cuentas de 2020. En apenas cinco meses, el equipo de Juanma Moreno ha logrado aprobar dos proyectos de Presupuestos mientras España sigue sin gobierno -el horizonte más optimista nos llevaría ya a después de Navidad-, hay autonomías donde se ha tenido que sustituir la negociación política por los (siempre recurrentes) tribunales y no deja de crecer el número de ayuntamientos (en nuestra provincia el de la capital es el más polémico pero no el único) que no encuentran otra salida que prorrogar las cuentas un ejercicio tras otro. Poco importa al final quién coge el bastón de mando si el instrumento fundamental de gobierno se presenta como una camisa de fuerza heredado.

Resultado de dos citas independientes con las urnas y dos procesos de negociación completamente diferentes, el bipartito de la Junta y el de Granada se han conformado con las mismas piezas como punto de partida (acuerdo PP-Cs con el apoyo puntual de Vox) y los dos se han convertido en un referente, en un laboratorio de experimentación, de esa nueva etapa de gobierno y de tensión que está significando la incorporación de la ultraderecha a las administraciones.

Las similitudes sobre el papel se diluyen, sin embargo, cuando nos adentramos en quién es quién. Los escenarios son diferentes, tanto como las casillas de salida y los horizontes de llegada. Pero si hay un factor realmente discriminatorio es, sin duda, el de las personas. El PP que negocia y pacta en Sevilla con Ciudadanos y Vox nada tiene que ver con el que se destroza -y odia- en Granada. La jornada del jueves en el Parlamento discurrió como un puro trámite pero porque se supo resolver y despejar entre bambalinas. Con discreción y sin aspavientos. Pese a la complejidad que supone atar las cuentas públicas de la autonomía más poblada de España y siendo conscientes de que el Presupuesto para 2020 acabará blindando al bipartito en Andalucía. Asumiendo que Vox tiene que sumar y que todo tiene una contrapartida.

La foto de celebración, la que se hicieron todos los diputados de los grupos del PP y Cs tras la aprobación del Presupuesto en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas, parecía la de un equipo de fútbol que hubiera ganado la liga -con permiso del consejero Imbroda y sus símiles con el basket- por incomparecencia de la oposición.

No había azules ni naranjas... Al día siguiente, en la tradicional copa navideña que se organiza en el Palacio de San Telmo para los directores de medios, el núcleo duro del bipartito dejó corto el protocolo para exhibir complicidad. Lo primero que hizo Elías Bendodo nada más llegar fue pedir unas copas de manzanilla y ofrecerle una a Juan Marín: una evidencia superficial pero relevante del "Gobierno del cambio"... Sí, el año anterior pusieron un Jerez bien malo y este año había quedar claro quiénes son los nuevos inquilinos. Hay consejeros 'outsider' -de los dos partidos y con las lecciones de Rogelio Velasco como "independiente" por aclamación- pero no hay dos bloques enfrentados; hay compañeros con tendencia a meterse en más charcos de la cuenta -Jesús Aguirre no deja pasar ni uno- y vuelan los cuchillos por el control de Ciudadanos en Andalucía enfocando todos al vicepresidente.

Y, pese a todo, hay "buen rollo" en el equipo de la Junta y está cogiendo un ritmo de trabajo intenso que podría ser un verdadero punto de inflexión para Andalucía si se atrevieran de una vez a ir cerrando la etapa de levantar alfombras y abrir ventanas -incluidas las vacunas fantasmas y los archivadores travestidos de "cajas fuertes" ocultas de los ERE- para pasar a una acción de gobierno más volcada en lo constructivo que en lo destructivo. Los tribunales llevan su propio cronograma y, aunque las interferencias serán recurrentes, a todos interesa que el pulso en San Telmo no quede atrapado por la obsesiva enmienda a la totalidad al gobierno socialista.

Juanma Moreno se propuso como prioridad tener un equipo sólido y cohesionado y de eso habla la foto del Parlamento pese a los sonoros ceses de los últimos meses. ¿Algún ingenuo pensó que hacer política era fácil y que estaba bien pagado?

A este lado, en la Plaza del Carmen, el escenario resulta más complejo aún y tiene el añadido de que no hay complicidad. Es el contenido pero también el continente: no hay empatía, hay resentimiento y demasiadas cuentas pendientes. ¿Alguien se imagina a Onofre Miralles tomando una manzanilla con Sebastián Pérez? ¿Y a Luis Salvador con Paco Cuenca? Pues eso... que en Granada el desafío del bipartito-tripartito de derechas es tan complejo como en Sevilla y además no contamos con el puntito de distensión que da un buen Jerez... No hace mucho leí un artículo en el que se detallaban hasta 25 razones saludables para tomarlo: de la prevención del cáncer, la artritis o las enfermedades cardíacas al control de las alergias, los resfriados y el estrés.. Deberíamos escribir una segunda parte en clave política. Si sobrevive a Fran Hervías, le preguntaremos a Juan Marín...

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