Elecciones Generales en Reino Unido La rotunda victoria de Boris Johnson arrastrará a Gibraltar fuera de la UE el 31 de enero

  • El alcalde de La Línea, Juan Franco, espera que se garantice "la fluidez en la Verja y los derechos de los trabajadores"

Boris Johnson, en su primera intervención tras las elecciones. Boris Johnson, en su primera intervención tras las elecciones.

Boris Johnson, en su primera intervención tras las elecciones. / Efe

La contundente victoria conseguida por el conservador Boris Johnson en las elecciones generales de Reino Unido entierra la posibilidad de un segundo referéndum y aboca a Gibraltar a la salida de la Unión Europea (UE) el próximo 31 de enero. Los tories consiguieron este jueves una abrumadora mayoría absoluta que no solo les otorgará el Gobierno, sino que les devuelve el control de un Parlamento que se había constituido en el mayor escollo para culminar el Brexit con el último acuerdo alcanzado con los Veintisiete. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, pidió a Westminster que ratifique "rápidamente" el pacto.  

Con casi todos los escaños de los 650 que componen los Comunes ya declarados, los conservadores se impondrán con 364 diputados, 47 más de los que obtuvo May en 2017. Esto supone 39 escaños por encima de lo que marca la mayoría absoluta y un rotundo fracaso para el laborista Jeremy Corbyn, que se queda con 203. 

El eslogan de su campaña, Get Brexit Done (Cumplamos ya con el Brexit), se va a hacer realidad en un mes y medio, cuando el paso fronterizo de La Línea pase a separar un territorio europeo de uno solo británico, que tendrán que seguir atravesando cada día más de 15.200 trabajadores, 9.803 de ellos españoles. El compromiso de todas las partes es que este trasiego se realice con la mayor agilidad posible, puesto que de él depende la boyante economía gibraltareña y el sustento de miles de familias, la mayoría de ellas de La Línea

El alcalde linense, Juan Franco, afirma que ya "no queda lugar a dudas" de que la separación se producirá en breve y espera que se cumplan los protocolos que se firmaron entre el Gobierno de Reino Unido y España, "se garantice la fluidez en la frontera y el respeto a los derechos de los trabajadores".

Los gibraltareños se posicionaron a favor de continuar en la UE en el referéndum de junio de 2016. El no al Brexit ganó por un 95,91% (19.322 votos) frente a un exiguo 4,09% (823 votos) partidario de la salida. Sin embargo, en el conjunto de Reino Unido el 51,9% de los votantes se mostró favorable a abandonar la UE, frente a un 48,1% favorable a permanecer. Los responsables políticos de Gibraltar consideraban el divorcio una tragedia para su economía, pero poco a poco fueron dulcificando su discurso cuando comprobaron que el 92% del negocio de sus servicios financieros estaba en Reino Unido y solo el 8% se mantenía con la Unión Europea, según explicó el ministro de Finanzas, Albert Isola, el pasado mes de noviembre. Fue entonces cuando decidieron emprender un proyecto para construir una "autopista comercial" entre las islas británicas y el Peñón, un nuevo mercado único más fortalecido, que les mantenga en una buena posición para resistir el Brexit.  

Con este problema en vías de solución, en Gibraltar preocupa sobre todo la dependencia que su economía tiene de los trabajadores transfronterizos. Todas las formaciones políticas coinciden en que el Brexit obligará a Gibraltar  a reinventarse como en aquel 1988 en el que sufrió una fuerte pérdida de  empleos tras los recortes del Ministerio de Defensa. El Gobierno formado por el partido laborista (GSLP) de Fabián Picardo y los liberales (GLP) de Joseph García ha pergeñado un plan para aumentar la capacitación de los trabajadores gibraltareños y que se reduzca progresivamente esa sujeción a los extranjeros, la inmensa mayoría españoles. La principal causa del crecimiento espectacular de la economía gibraltareña en los últimos años se debe al reclutamiento de mano de obra que llega desde hace años desde el otro lado de la Verja hacia el sector privado con salarios mínimos.

Una vez que culmine la salida y comience el periodo de transición (hasta diciembre de 2020) se abrirá el proceso de negociación de la relación futura, en el que Gibraltar volverá a ocupar un papel protagonista. El Gobierno de España tendrá entonces la posibilidad de vetar cualquier acuerdo de la UE con Reino Unido.Durante esos once meses, Gibraltar continuará en la práctica integrado en las estructuras comunitarias y cumpliendo las regulaciones de la UE, a fin de evitar una ruptura abrupta que golpee a las economías. Se anticipan unas negociaciones complejas, en las que Johnson aspira a firmar un acuerdo de libre comercio con la UE similar al que el bloque mantiene con Canadá y retirarse del mercado único comunitario. El negociador jefe de la UE para el Brexit, Michel Barnier, ha advertido de que es “poco realista” intentar negociar un acuerdo comercial completo en tan solo once meses, por lo que es probable que el periodo de transición se extienda hasta 2021 o 2022.

El Gobierno de España, tranquilo

El secretario de Estado para la Unión Europea, Marco Aguiriano, ha señalado este viernes que no hay "inquietud", ni "indicio" de que la victoria por mayoría absoluta del conservador Boris Johnson en las elecciones en el Reino Unido abra la puerta a cambios en el Brexit. "Que se tranquilicen todos los ciudadanos, las condiciones de vida, trabajo y acceso a la sanidad, seguridad social o educación serán las mismas. Eso es un acuerdo consolidado, siempre que haya una retirada ordenada, que es lo que va a haber", ha subrayado Aguiriano en declaraciones a RNE y recogidas por Europa Press. Según ha explicado, "el acuerdo de salida es el que es", por lo que no se espera que se puedan introducir cambios y ahora toca "ratificarlo" en Westminster.

Asimismo, sobre el capítulo de la relación futura con Gibraltar, Aguiriano ha puesto de manifiesto que cualquier negociación entre Gibraltar y Bruselas, "tendrá que pasar inequívocamente por España". "No habrá ningún acuerdo, sin el acuerdo de España está clarísimo en los textos", ha indicado. Aguiriano ha expresado la intención del Gobierno de trabajar conjuntamente para consolidar una zona de "prosperidad compartida" en Campo de Gibraltar. Aunque recalca que eso no significa renunciar a la reivindicación histórica de la soberanía del Peñón, entiende que ahora lo que corresponde es ir mejorando las condiciones de vida en la zona.

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