El periodista llanito Francisco Oliva llama a La Línea y Gibraltar a "rentabilizar el Tratado"

El escritor presenta su sexta obra, 'El niño de la Verja' este miércoles (18:30) en la Unión Deportiva Linense

El gibraltareño Francisco Oliva prepara un libro de poesía en inglés y castellano

Francisco Oliva, con su sexto libro
Francisco Oliva, con su sexto libro / Manu Romero

Francisco Oliva, gibraltareño de 63 años, acude una vez más a su segunda casa, La Línea para presentar su último libro, El niño de la Verja, este miércoles 25 de febrero a las 18:30 en los salones de la Unión Deportiva, en la plaza Fariñas. El acto, organizado por la Asociación de Desarrollo Empresarial Linense (ADDELL), contará con autoridades del pasado y del presente de uno y otro lado de la frontera, además de representantes transfronterizos.

Esta presentación fue aplazada a finales de enero debido a la lluvia, pero ahora, en un momento de máxima actualidad, promete convertirse en un reencuentro con la memoria y la historia compartida.

Para Oliva, el momento, que coincide con la publicación del tratado sobre la Roca, es también una oportunidad para reflexionar sobre la cooperación entre ambas ciudades: “Ahora se está poniendo en valor el TratadoGibraltar y La Línea tienen que rentabilizarlo, no podemos volver a perder esta oportunidad”, dice, en referencia a lo sucedido cuando se abrió el paso peatonal entre ambas ciudades, el 14 de diciembre de 1982.

El escritor recalca la importancia de actuar de manera decidida para cerrar la brecha que durante décadas dividió a lo que él mismo asume que se puede entender como dos partes de una misma ciudad.

La narrativa de un periodista de raza, que estuvo vinculado al Chronicle durante una larguísima etapa, alterna entre pasado ("aún recuerdo cuando teníamos que coger el barco hasta Tánger para llegar a La Línea") y presente, entre la memoria y la propuesta de futuro: “Ahora se abre una nueva oportunidad para cambiar la dinámica negativa de tantos años… buscar la prosperidad compartida y trabajar juntos”.

El segundo libro en español

“Yo llevo publicando libros desde 2004 y este es el segundo en español”, recuerda Oliva, que previamente sacó a la luz textos sobre ensayo político, relatos cortos y novela de ficción. Este El niño de la Verja inaugura una trilogía de memorias autobiográficas. “Es el primer volumen de la trilogía… y se centra en mis recuerdos del momento en que la frontera estuvo cerrada”, recalca en referencia a una infancia-juventud entrelazada a los dos lados de la Vewrja. “Tenía a mi familia, a mi abuela en la línea, tías y primos… cada verano íbamos allí por las vacaciones”.

El escritor y periodista recuerda con especial cariño aquellos años y muy especialmente el desaparecido Cine Imperial, en el que se convirtió en un fanático del séptimo arte, los futbolines, las carreras de motos que se celebraban en la Ciudad Deportiva y, por su apego al fútbol el trofeo Ciudad de La Línea, que durante tantos años fue santo y seña del municipio de cara al exterior.

Francisco Oliva, con su obra entre las manos
Francisco Oliva, con su obra entre las manos

“Descubrí todas esas cosas… yo vivía al lado del cine y me hice fanático”, confiesa entre risas. Para él, Gibraltar y La Línea no son dos ciudades separadas: “Siempre he dicho que son una misma ciudad a la que la frontera ha convertido en dos realidades diferentes… aunque yo me he sentido demasiado español para los británicos y demasiado británico para los españoles”, desliza con una mezcla de ironía y nostalgia.

Su vida periodística también está marcada por la frontera. Estudiando en Reino Unido, escuchó a través de la radio la apertura peatonal en 1982. “Cuando se abrió la frontera, fue como si me hubieran quitado un grillete… y luego ya, como periodista, cubrí la apertura completa en 1985”.

"En 1982 perdimos una oportunidad"

Esta experiencia se refleja en el libro que se presenta esta tarde, que combina recuerdos personales con análisis y reflexiones políticas: “En el prólogo hablo del tratado… en 1982 perdimos una oportunidad, y ahora no podemos volver a perder este tren. Hay que tomar acciones decisivas para acabar con esta división”.

Oliva recuerda que otros también compartían esa visión: el juez Alcántara, al que entrevistó hace 25 años, le decía que Gibraltar y La Línea eran “la misma ciudad dividida por esa frontera”, lo que le lleva a establecer una comparación con lo sucedido en Berlín (Alemania) y con el muro que la separó en dos mitades entre 1961 y 1989.

La disciplina y pasión del autor por lo que cuenta y por cómo contarlo quedan reflejadas en cada página de El Niño de la Verja, un libro que mezcla nostalgia, historia y compromiso con la memoria transfronteriza.

La presentación servirá no solo para acercar al público a la obra, sino también para conocer a un hombre que ha vivido la frontera como pocos: entre Gibraltar y La Línea, entre recuerdos de infancia y reflexiones de adulto, con la mirada de quien sabe que la historia se construye desde la memoria compartida y el amor por la ciudad que late en ambos lados de un muro que cada día está más cerca de desaparecer del todo.

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