España activará el 30 de marzo los nuevos controles Schengen en la Verja de Gibraltar
La frontera terrestre se digitalizará en dos meses con el registro biométrico de viajeros de terceros países del que estarán exentos los gibraltareños
Una oficina conjunta que estará entre La Línea y el Peñón servirá para dirimir los casos más problemáticos
El Gobierno de España se prepara para aplicar de manera íntegra desde el próximo 30 de marzo el nuevo Sistema de Entradas y Salidas (EES, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea (UE) en el paso fronterizo terrestre entre La Línea de la Concepción y Gibraltar, marcando un hito en la gestión de fronteras tras el Brexit y tras meses de preparación técnica, política y diplomática.
La medida, confirmada por fuentes gubernamentales y adoptada tras varias reuniones interministeriales, tiene como objetivo garantizar que España cumpla con los plazos de implantación que marca Bruselas para la total digitalización de los controles fronterizos de la UE, al tiempo que se protege la circulación cotidiana de miles de personas que cruzan diariamente la Verja para trabajar, estudiar o visitar a familiares.
El EES es un modelo digital automatizado que sustituye el tradicional sello manual de pasaportes en las fronteras exteriores del espacio Schengen. El nuevo mecanismo captura y registra en una base de datos centralizada los datos de los pasaportes, así como información biométrica, incluyendo la imagen facial y las huellas dactilares, de ciudadanos de terceros países que acceden al espacio europeo por estancias cortas de hasta 90 días.
El Gobierno de Gibraltar confirmó la pasada semana que los residentes del Peñón quedarán excluidos de estos controles. Se han llevado a cabo contactos con autoridades españolas para coordinar la retirada de parte de la infraestructura actual y su sustitución por soluciones provisionales, con el fin de preservar la fluidez del tránsito de personas mientras se prepara la instalación definitiva. De no aplicarse estas medidas, el EES obligaría a registrar datos biométricos, lo que retrasaría el cruce.
El municipio de La Línea de la Concepción, muy afectado por la frontera, sigue con atención los cambios, especialmente por el impacto en los trabajadores transfronterizos y en la economía local. El Ayuntamiento busca que los terrenos de aduanas y policía se integren en proyectos de desarrollo urbano y tecnológico una vez entre en vigor el futuro tratado con Gibraltar.
Mientras tanto, el técnicos legales del Gobierno gibraltareño revisan los aspectos técnicos y textuales de esta fase previa al EES, confiando en que estas medidas temporales permitan ganar tiempo hasta la ratificación del tratado que regulará plenamente la frontera.
Schengen shack
Después del Brexit, los gibraltareños y residentes de Gibraltar —y, de hecho, cualquier persona que viaje al Peñón, ya sea por trabajo, recreación u otros motivos— atraviesa un control de salida Schengen al pasar desde La Línea por la frontera terrestre, y un control de entrada Schengen y aduanero al salir hacia España. El número de movimientos anuales, cuando no hay pandemia, alcanza hasta 15 millones de personas cruzando la frontera terrestre. Si multiplicamos eso por dos —porque todos regresan—, son 30 millones de movimientos anuales en la frontera, entrando y saliendo de Schengen.
Lo que la UE y Reino Unido han hecho es acordar un mecanismo para eliminar esos 30 millones de fricciones de inmigración y aduanas, trasladando esos controles a los puntos de entrada en el aeropuerto, el puerto y las marinas. Allí, el número de movimientos es mucho menor: entre 250.000 y 500.000 al año como máximo. Con el aeropuerto funcionando a plena capacidad, podrían ser hasta 1 millón de pasajeros. Esto reduciría enormemente el número de controles necesarios en la frontera terrestre, mejorando la eficiencia comercial, al trasladar la fricción a los puntos de entrada desde terceros países, en el puerto y el aeropuerto.
Para ello se comenzará a construir en breve una instalación junto al aeropuerto —pero fuera de él— como oficina conjunta, equidistante entre Gibraltar y España (aproximadamente 5 metros dentro de la Roca y 5 metros dentro de La Línea, según explicó hace meses en el Parlamento el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo). Será un espacio para que los agentes de Frontex y las fuerzas españolas operen de manera conjunta con la policía y la Agencia de Fronteras y Guardia Costera de Gibraltar en el Sistema de Información Schengen.
En Gibraltar llaman a esta instalación Schengen shack (Caseta Schengen). Allí se realizarán los controles secundarios necesarios para individuos que no superen el control de pasaportes de manera normal. Es decir, el lugar donde se resolverán los últimos conflictos. Se prevé que solo un número muy reducido requerirá estas verificaciones adicionales durante el operativo del Sistema de Información Schengen por parte de España.
Plazos europeos y marco normativo
El reglamento comunitario que rige el EES entró en vigor en octubre de 2025 y fue diseñado para implantarse de forma progresiva en todos los Estados miembros durante un periodo de seis meses, con la finalidad de que estuviera plenamente operativo para el 10 de abril de 2026.
España decidió adelantar parte de este despliegue en territorio nacional —incluyendo grandes aeropuertos y puestos fronterizos estratégicos— para evitar aglomeraciones en los meses de alta movilidad turística y de Semana Santa. En este contexto, la decisión de fijar el 30 de marzo como fecha límite para la frontera con Gibraltar responde a la necesidad de contar con una implementación estable antes del fin del periodo transitorio fijado por la UE. En principio iba a implantarse desde el 2 de febrero, pero ha decidido aplazarse para asegurar una aplicación efectivas.
Aunque inicialmente la Comisión Europea permitió a los Estados miembros elegir gradualmente en qué pasos fronterizos comenzar el uso de EES, el Gobierno español ha asumido que la Verja —como frontera terrestre con un territorio especial no Schengen tras el Brexit— debe estar plenamente equipada y operativa para garantizar seguridad, eficiencia y cumplimiento legal en el control de entradas y salidas.
La Verja y la excepción gibraltareña
Históricamente, la frontera entre España y Gibraltar, conocida como la Verja, ha sido uno de los puntos más tensionados de la geografía fronteriza europea. Tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el control habitual sin sellado de pasaportes se mantuvo durante años mientras se negociaban acuerdos que permitieran una normalización de la movilidad.
Hasta ahora, y según diversas notas técnicas y comunicados, España había decidido no aplicar inmediatamente el EES en la frontera terrestre con Gibraltar, aprovechando la flexibilidad que concede la fase de implantación gradual del sistema. Esto significó que durante gran parte de 2025 y principios de 2026 los viajeros no eran obligados a pasar por el registro automatizado en esa frontera específica.
No obstante, la decisión de comprometerse con un calendario hasta el 30 de marzo implica que, tras meses de obras, instalación de infraestructura y entrenamiento de personal, el EES deberá comenzar a registrar datos en el paso fronterizo terrestre para alinearse con la normativa europea y con la política de España de reforzar la seguridad de sus fronteras exteriores.
Impacto para trabajadores y residentes transfronterizos
Las autoridades españolas han subrayado que se trabajará para minimizar el impacto sobre la vida diaria de los más de 14.000 trabajadores fronterizos y residentes que cruzan cada día la Verja sin trámites complejos, así como sobre los visitantes ocasionales y el flujo comercial. Para ello, se implementarán carriles diferenciados y tecnologías de reconocimiento rápido, siempre evaluando vías que permitan agilizar el proceso y evitar colas excesivas en las horas punta.
Representantes de la Policía Nacional y del Ministerio del Interior han asegurado que la implantación de EES en la frontera contará con un “plan de contingencia operativo” que permitirá ajustar la toma de datos biométricos sin obstaculizar el paso fluido de personas. Este plan incluye personal adicional, señalización reforzada y fases de prueba intensiva durante las semanas previas al 30 de marzo.
Política y diplomacia
El anunció se produce en un contexto diplomático sensible, donde España, el Reino Unido y la Unión Europea continúan revisando aspectos legales del texto acordado que regulará la relación post‑Brexit para Gibraltar y que se convertirá en tratado internacional cuando sea aprobado por los parlamentos europeo y británico. Este documento, todavía desconocido, incluye la gestión fronteriza, el encaje en Schengen y los derechos de los residentes. La implantación del EES en la Verja terrestre podría verse afectada por esos acuerdos —si finalmente se concreta un tratado que permita una gestión fronteriza acordada entre las partes—, lo que podría generar ajustes operativos adicionales antes de abril de 2026.
Fuentes gubernamentales han destacado que la fecha del 30 de marzo es el hito interno e inapelable para completar las infraestructuras y sistemas necesarios, aunque quedará supeditado al avance de los diálogos trilaterales con Londres y Bruselas.
Seguridad, eficiencia y modernización
Más allá de las implicaciones bilaterales, el nuevo sistema EES responde a una política europea más amplia de modernización de fronteras y lucha contra la inmigración irregular, al tiempo que mejora la capacidad de identificar casos de fraude de identidad y de gestionar información en tiempo real para reforzar la seguridad en el espacio Schengen.
Con la fecha del 30 de marzo ya marcada en rojo por las autoridades españolas, el Campo de Gibraltar se prepara para una transformación tecnológica y administrativa que promete ser uno de los cambios fronterizos más significativos en las últimas décadas.
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