España

Josu Ternera queda retenido después de que un tribunal francés decretara su liberación

  • El Tribunal de Apelación de París decreta la "liberación inmediata" del ex jefe etarra por motivos de salud

  • Su salida de prisión es abortada a petición de España para comunicarle una euroorden

Un convoy para transportar prisioneros llegando este miércoles a la prisión de La Sante donde se espera la liberación de Ternera finalmente abortada. Un convoy para transportar prisioneros llegando este miércoles a la prisión de La Sante donde se espera la liberación  de Ternera finalmente abortada.

Un convoy para transportar prisioneros llegando este miércoles a la prisión de La Sante donde se espera la liberación de Ternera finalmente abortada. / Julien de la Rosa (EFE)

La liberación sorpresa del histórico etarra José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, decidida este miércoles por el Tribunal de Apelación de París, se quedó sin efecto al menos inmediato, cuando la Fiscalía comunicó horas después que lo mantenía retenido para comunicarle una euroorden española.

Urrutikoetxea salió de la prisión de la Santé de París, donde llevaba desde el 17 de mayo -un día después de su captura en los Alpes franceses-, pero para ser trasladado a la Dirección General de la Seguridad Interior de la policía, a las afueras de la capital.

Se abría así un plazo de 48 horas para que un magistrado le notifique la demanda española contra él para poderlo enjuiciar por el atentado contra la casa-cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en 1987, que causó once muertos.

La sala de instrucción del Tribunal de Apelación de París se pronunciará después sobre si lo envía de nuevo a prisión o puede quedar en libertad.

Por la mañana, tres juezas del Tribunal de Apelación de París se habían pronunciado por su liberación inmediata, en contra del parecer de la Fiscalía. No sobre la solicitud española, sino en relación con los dos juicios que tiene pendientes en Francia por hechos de terrorismo, pero en los que no hay delitos de sangre.

Esos dos juicios son consecuencia de los recursos de Josu Ternera para que se repitan los procesos en los que fue condenado en rebeldía en Francia durante los casi 17 años en que estuvo en la clandestinidad hasta su captura.

En el primero fue sentenciado en diciembre de 2010 a siete años de prisión y en el segundo a ocho años en junio de 2017.

Ambos casos serán objeto de una audiencia en el Tribunal Correccional de París el próximo día 28, pero casi con total seguridad el examen sobre el fondo quedará aplazado al menos hasta después de las vacaciones de verano.

El segundo se refiere a su papel en el aparato militar entre 2011 y 2013, un periodo durante el que estuvo en Noruega junto a los etarras David Pla e Iratxe Sorzábal con la intención de entablar una negociación con el Gobierno español, que se negó.

Con los abogados de su hijo

Urrutikoetxea ha elegido como abogados a los dos mismos de su hijo Egoitz, que tras pasar varios años en la clandestinidad y ser condenado tres veces en rebeldía, cuando finalmente fue detenido en octubre de 2015 sólo estuvo entre rejas apenas poco más de un mes.

Laure Heinich y Laurent Pasquet-Marinacce defendieron ante las juezas del Tribunal de Apelación de París -con éxito- la liberación de Josu Ternera en primer lugar porque ofrecía garantías de que no iba a eludir la justicia.

Heinich insistió en que le habían manifestado su apoyo "intelectuales de renombre", religiosos o políticos, y que durante su actuación en el equipo negociador de ETA ha demostrado ser un hombre de palabra.

El propio interesado hizo valer el mismo argumento afirmando que "en el País Vasco, la palabra es sagrada".

Pasquet-Marinacce también alegó para pedir su salida de la cárcel que mantenerlo entre rejas era incompatible "con su estado de salud" porque debe ser operado de la próstata "con la más extrema urgencia".

De hecho, Urrutikoetxea (68 años) contó que el mismo día que fue capturado en el aparcamiento del hospital de Sallanches tenía cita para que se llevara a cabo esa operación, que en las semanas precedentes había perdido ocho kilos y que llevaba una sonda.

ac/ie

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