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Sonsoles Ónega, periodista: "Sería ridículo decir que no existen prejuicios hacia los escritores mediáticos"

La presentadora regresa a la literatura con la novela 'Llevará tu nombre', después de levantar el premio Planeta en 2023

La periodista Sonsoles Ónega (Madrid, 1977). / M. G.
Cristina Cueto

26 de febrero 2026 - 06:00

En 2023, la exitosa presentadora Sonsoles Ónega (Madrid, 1977) levantó el premio Planeta con la novela Las hijas de la criada (Planeta). Tan duras fueron las críticas que llegó a dudar de “si de verdad era escritora”. Tres años después vuelve a la carga con Llevará tu nombre (también Planeta). Una obra ambientada a finales del XIX que homenajea a las escritoras que se abrieron camino bajo un pseudónimo masculino. Un contexto que refuerza el tema principal: la reconstrucción de su nueva protagonista desde cero, tras ser culpada injustamente de un crimen que no cometió.

Pregunta.¿Cómo ha sido enfrentarse al folio en blanco después del éxito arrollador de Las hijas de la criada?

Respuesta.Te da respeto y más responsabilidad para con tus lectores después de haber ganado el premio Planeta. La verdad es que ha sido una experiencia creativa intensas y apasionantes. Ahora lo que espero es no defraudar.

P.Llevará tu nombre vuelve a construirse sobre mujeres hechas a sí mismas que esconden un terrible sufrimiento tras sus actos.

R.Es verdad que es una constante en mis novelas construir personajes femeninos que se rebelan contra el mundo que les ha tocado vivir. A mí me gusta saber de dónde venimos, bucear en nuestro pasado, ver cómo nos hemos ido construyendo paso a paso y siempre gracias a nosotras mismas, que hemos hecho por nosotras lo que los hombres nunca harían. Esto no es ni una crítica ni una queja, es sencillamente una realidad.

P.La novela arranca con el asesinato de una mujer. Hace un guiño a la novela negra.

R.Me apetecía que hubiera un detonante muy poderoso que obligara a presentar el tema fundamental de la novela, que es la reconstrucción de una mujer desde cero. La reinvención de un ser humano, en este caso de Mada Riva, la protagonista. Necesitaba algo que fuera suficientemente verosímil para el lector y que te culpen injustamente de un crimen que no has cometido es algo que yo misma he contado en la televisión. No es tanto un flirteo con la novela negra, en la que no me atrevo ni a adentrarme, sino que tiene más que ver con la necesidad de construir un personaje y una trama creíble.

P.Antes de hablar de la protagonista, querría profundizar en su madrastra. No tiene nada que envidiar a la villana de Cenicienta.

R.Jane Stuart es, probablemente, el personaje más complejo de la novela. El libro bucea en el complejo mundo de las unidades familiares rotas y en las reconstrucciones a partir de otras mujeres que hacen el papel horrible de madrastra. Esa es Jane Stuart. Una mala de manual, que a mí también me servía para trasladar al lector la complejidad de la familia.

"No hay mayor reconocimiento que el que te da el lector que pierde su tiempo y su dinero en ir a una librería"

P.Para proteger su honor y el de su familia, Mada debe mudarse a Madrid, ciudad que describe con cierta hostilidad.

R.Y más el Madrid en el que me ha apetecido detenerme. Ese Madrid galdosiano de barrios durísimos, de pobreza tremenda y de avenidas polvorientas. Un Madrid muy hostil para una joven que llega sin ningún conocimiento y expulsada de su familia.

P.La literatura atraviesa la novela y salen nombres como el de la periodista Faustina Sáez de Melgar. ¿Por qué conocemos a tan pocas autoras de nuestra historia?

R.La literatura atraviesa la novela como tabla de salvación de la protagonista. Ahí hay algo de mí. Cuenta la historia de una mujer que quería escribir y que sentía esa pulsión de la creación por encima de todas las cosas. Respecto a las mujeres condenadas al anonimato y al silencio, ¿qué voy a decir? Ese es nuestro pasado. Venimos de estar ocultas tras nombres de hombres. No fue el caso de Faustina, pero sí fue el caso de Matilde Cherner, por ejemplo.

P.Si Inés montó una escuela en una fábrica en Las hijas de la criada, Mada hace lo propio en el hogar de muchachas La Casita.

R.La Casita de Vicenta María López y Vicuña existió. Era una niña bien de Cascante, Navarra, que llegó a Madrid a completar su formación con su tía doña Eulalia. Ella recogía a mujeres pobres de la calle o expulsadas de los palacios donde servían, las formaba en su casa y las cuidaba para que no acabaran en la prostitución. Es normal que mi protagonista acabara allí y se preocupara porque las niñas supieran leer. La verdad es que a mí me hubiera gustado mucho vivir en el XIX y ser santa o mala.

P."Si una calla, sospechan. Si una lee, se preguntan qué peligrosas ideas circulan por su cabeza y si una simplemente sueña... nos llaman tontas". Muchas de estas consideraciones no han cambiado.

R.La verdad que no... es alucinante. Para saber cómo pensábamos he leído a Concepción Gimeno de Flaquer, que tiene libros maravillosos donde hablaba de todo esto y hacía este tipo de observaciones que a mí me parecen maravillosas. La cursi, la lista, la que va de lista, la que no se puede pasar, la imprudente, la loca... esas definiciones que se hacían de nosotras y, en algunos casos, no han cambiado.

"La literatura siempre ha sido condenada a la parcialidad de mi tiempo... todo se andará"

P.La protagonista se tiene que enfrentar a las convenciones de su época. Por ejemplo, al matrimonio, que ella considera "una condena".

R.Ahí sí he fabulado con lo que me hubiera gustado ser, que es una mujer que advirtiera los riesgos del matrimonio. Mada se da cuenta de que el matrimonio perjudica seriamente el compromiso de una mujer con su carrera o con sus inquietudes. Combate contra ella misma durante toda la novela ante un hombre como don Gonzalo, del que está rendidamente enamorada.

P."No hay mejor inspiración que la que nos entrega la realidad", dice don Gonzalo durante una conversación. ¿También es una fuente para usted?

R.La realidad es mi anclaje. Por eso me gustó mucho descubrir el personaje de Vicenta María. Me permitía poner una mano en la verdad histórica y en la realidad.

P.En 2023 dijo que “escritora” era una palabra que le quedaba grande. ¿Por qué?

R.Más que escritora, me siento periodista que escribe, novia que escribe, madre que escribe o hija que escribe. Soy todo eso antes que escritora, porque a la literatura no le dedico todo mi tiempo. Por eso la palabra se me hace grande. No por falta de compromiso ganas, sino por simple asunción de la realidad. La literatura siempre ha sido condenada a la parcialidad de mi tiempo... todo se andará.

P.¿Ha notado cierto prejuicio hacia los escritores mediáticos?

R.Sí. Sería ridículo decir que no lo he notado o que no existe. Este es el eterno conflicto entre la escritora acariciada por la crítica o por los lectores. Y, ¿qué puedo decir? No hay mayor reconocimiento que el que te da el lector que pierde su tiempo y su dinero en ir a una librería.

P.¿Ha escuchado alguna de las letras que le han dedicado en Cádiz sobre el puente Carranza?

R.Sí, de mi cagada. Asumo el 100% de lo que sale por mi boca en el programa más allá de la autoría intelectual. Dicho eso, en un programa en directo con cientos de imágenes, tres horas, 180 minutos... tengo 180 oportunidades de equivocarme. Soy muy inteligente con el error, sea el que sea. Somos humanos, no máquinas. Veréis cuando vengan las máquinas y ya no haya periodistas.

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