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Mari Pau Domínguez: "Falta mucha honestidad"

La escritora y periodista Mari Pau Domínguez. / M. G.
Inmaculada Rivera

06 de marzo 2026 - 06:01

Mari Pau Domínguez (Sabadell, 1963) lleva contando la actualidad más de 40 años y en la literatura la friolera de tres décadas, llegando a lograr por La casa de los siete pecados el Premio Caja Granada de novela histórica. Tan importantes han sido en su vida ambas facetas que ya le es imposible elegir entre ellas, pero siempre dignificándolas y acariciándolas desde la objetividad: “Es la esencia del periodismo y de la literatura”.

Pregunta.Dar voz a la mujer es una constante en su obra.

Respuesta.Pues sí. No fue premeditado. Hace ya bastantes años empecé escribiendo sobre Felipe II y me di cuenta de que a su alrededor había algunas mujeres que no tenían apenas papel en la historia y que, sin embargo, eran muy importantes y muy interesantes. Y ahí empecé. Me descubrí disfrutando muchísimo al recuperar del olvido absoluto a mujeres que merecían la pena. Algo que me parece mucho más apasionante que personajes que ya son archiconocidos. Los personajes más desconocidos de la historia, en su mayoría aplastante, son mujeres. No se deja de reproducir el mismo patrón que ocurre en la sociedad y que ha durado siglos.

P.Las arrepentidas retrata a mujeres que fueron borradas de la historia. ¿Es eso algo común?

R.Sí. Esta historia arranca cuando conocí la existencia de un edificio que se llamaba La Casa del Pecado Mortal en Madrid, ubicada cerca de la Gran Vía. Ahí se encerraban a mujeres por el hecho de haberse quedado indebidamente embarazadas. Eran encerradas por hombres en contra de su voluntad para pasar allí su embarazo. Un embarazo que no existía para la sociedad y para que dieran a luz a unas criaturas que legalmente no existían. Creo que es la manera más cruel de borrar a una mujer, encerrándolas allí por la condición más femenina que hay, que es exclusiva de la mujer, como es el poder engendrar.

P.En su obra rememora uno de los episodios más grotescos de la historia de España, la de los hijos desaparecidos, el control moral y social, las prácticas clandestinas...

R.Es el punto de partida, pero no quise que la novela se centrara solo en eso. La protagonista es una víctima de esa circunstancia, pero es inventada, literariamente inventada al cien por cien, excepto el marco histórico, que son las casas de arrepentidas y la Casa del Pecado Mortal más en concreto. Como no hay archivos ni documentación de quienes eran aquellas mujeres, lo he tenido que ficcionar pero partiendo de una base muy real. Luego va tomando unos vuelos diferentes, se tocan otros temas y hay una mezcla muy interesante de géneros. El histórico con la denuncia de esta circunstancia que es muy poco conocida, pero también es una gran novela de amor y de suspense porque hay un misterio que tiene que ver, con la trama del hijo que ella parió. E incluso hay novela negra con algún crimen. Esto es lo que he visto diferente respecto a mis novelas anteriores.

P.Aunque hay disparidad en el tiempo, ¿esta base histórica puede relacionarse con los bebés desaparecidos en los 70 y 80?

R.Yo creo que no. Son circunstancias diferentes, épocas diferentes y motivaciones diferentes, aunque sí tiene una misma finalidad, que es infligirle el mayor dolor posible a las mujeres, que eran víctimas de eso. Apropiarse de los hijos es el mayor dolor que se le puede infligir a una madre para castigarlas. En el caso de Las arrepentidas, el arma de castigo es el arrepentimiento. Es el instrumento que usan para que se arrepientan y conseguir la salvación de sus almas para someterlas. En este caso, el título tiene un doble sentido porque Carlota, la protagonista, lo que hace es mantener una lucha muy firme por defender su independencia como persona y, por supuesto, como mujer, y por eso cuanto más la obligan a arrepentirse más se reafirma ella en no hacerlo porque considera que su alma no se tiene que salvar. No se arrepiente ni de amar a quien ha amado, que no es su marido, ni del fruto de ese amor. Eran mayoritariamente mujeres de una posición acomodada a cuyos maridos les manchaba mucho el apellido y el linaje el que pudiera saberse que tenían una relación fuera de las convenciones sociales. Y es que esto existió en España. De hecho también había mujeres de situación social muy baja, que eran también encerradas por el mismo motivo. Eran menos y se dedicaban a servir a las otras, cuyos maridos aportaban mucho económicamente.

P.Es increíble que existieran estas casas en el siglo XX... ¿Cuántas había en España?

R.La del pecado mortal fue demolida en 1926. Había muchas y repartidas por todo el territorio. Había bastantes en Valencia y muchas eran religiosas.

P.¿Y todas dejaron de funcionar con la llegada de la República?

R.No tiene por qué. Con el franquismo se ponen en marcha otros mecanismos como el patronato de protección a la mujer.

P.Cuándo salían, ¿qué ocurría con ellas?

R.Las volvían a admitir en sus casas. Las familias daban explicaciones por su ausencia pero nada más.

P.¿Por qué adentrarse en el pasado con todo lo que se está moviendo en el presente?

R.Jaja. Es una muy buena pregunta. Pues mira, suerte que tengo tal y como está la actualidad. Creo que está muy bien echar una mirada al pasado y conocer nuestra historia. Esto para mí es máxima casi de vida, porque creo firmemente en ello. Además yo no puedo vivir sin escribir ficción y la literatura a mí me ayuda mucho, porque es un contrapunto perfecto para el día a día periodístico. La literatura me proporciona otro tiempo radicalmente distinto. Ahí tomo yo las riendas. Ahí los tiempos los marco yo y desarrollo mundos que están en mi cabeza, que no están en la realidad. No voy detrás de la realidad.

P.¿Cómo ve la situación de hoy día?

R.Es tanto lo que pasa que creo que casi estamos anestesiados. Estamos en un momento no muy bueno en política, no me gusta nada la política que se está haciendo ahora. Creo que además los líderes actuales, ya no entro en orientación política, sino en general, no tienen el nivel que se merecería la ciudadanía. Y posiblemente falte mucha honestidad. A veces digo que cuando uno empieza en política hoy en día se le debería regalar, como si fuera un manual, el libro El arte de la prudencia de Baltasar Gracián, porque ese es otro problema también de los políticos. No reflexionan ni medio segundo, la mayoría de las veces, para analizar lo que ha pasado y poder emitir un mensaje a la opinión pública. Al no hacerlo, a la opinión pública ya no es que la estén manipulando o le estén lanzando bulos, es que nos ponen en una tesitura que es desasosegante porque no se lo merece el ciudadano. Yo creo que los políticos deben pararse a pensar cinco minutos. No se pueden decir las cosas tan en caliente permanentemente, porque al final la política se convierte en un ring. Ya no te digo de irnos a los tiempos de Platón, pero solo con que nos fuéramos a la transición ya íbamos bien en cuanto al nivel político.

P.¿Es más difícil escribir si juzgar en literatura o ser lo menos subjetivo posible en periodismo?

R.Lo que aprendí en la facultad es que no puedes ser subjetivo, pero claro, hasta los jueces tienen sus propias opiniones y sus propias ideologías. A la hora de ejercer el periodismo, si no aparcas esa ideología, a mí me parece que no estás haciendo un buen periodismo. A mí me ha costado tener que renunciar o que me hayan echado de algunos trabajos por eso. Es un peaje y a estas alturas no voy a cambiar. Es la esencia del periodismo. Son los hechos, no lo que tú opinas sobre los hechos. Ya luego que los ciudadanos extraigan sus conclusiones. También en la novela histórica lo aplico, porque si los hechos pasados los juzgas con tu mentalidad de la sociedad y el momento histórico en el que vives, eso no puede funcionar. Te puede gustar más o menos, pero lo que no puedes es juzgarlo. Has de ponerte, y ahora te hablo como escritora de novela histórica, en la mentalidad de aquella época. Si no es que es un fraude.

P.¿Qué cree que la falta al periodismo y a la literatura de hoy?

R.Le falta mesura, análisis en profundidad y a veces honestidad. Cuando ejerces el periodismo desde un prisma ideológico, yo creo que no eres honesto con el ciudadano. Estamos en una época con demasiada inmediatez. Claro que tiene que ser inmediato, para eso estamos, pero yo a las redes sociales me niego a considerarlas un medio de comunicación. Porque los periodistas ejercen un papel diferente. Juntar caracteres y lanzarlos al mundo, sin ningún rigor, no es periodismo.

P.¿Cuál sería su lectura crítica de la España de hoy?

R.¡Qué difícil! Creo que estamos en una España en la que, por momentos, muchos, parece que estemos en un proceso de involución, en el nivel de crítica, incluso en consideración de lo que son verdaderamente las libertades, etc. En los 80 había mucha más evolución, se concebía la libertad de otra manera y eso que la sociedad seguramente no era mejor, porque ahora tenemos una visión de lo que le afecta al planeta, de lo que hacemos,... Considero que siempre se tiene que ser progresista en el sentido más literal de la palabra.

P.¿Esta situación tiene alguna salida?

R.Quiero creer que sí. La ultraderecha crece cuando ya la gente está muy caliente y muy harta. Pero los políticos de ultraderecha conservadora, como es el caso de Trump, como meten tanto la pata, quiero pensar que tendrán arreglo en las urnas, no hay otra. Yo no contemplo otro arreglo jamás.

P.Si le dieran a elegir, ¿periodismo o literatura?

R.¿Podría un padre y una madre elegir? No, es imposible, no me concibo sin una cosa o la otra.

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