Samuel Maldonado: "Queda mucho aún para que se extinga el chavismo"
La serie El hombre y la Tierra dedicó una serie a Venezuela. Se filmó en el humedal Hato El Frío. En uno de los capítulos, Félix Rodríguez de la Fuente y su equipo salvaron del lodo a varias anacondas, unas imágenes que han quedado para el recuerdo. El humedal también quedó para el recuerdo de sus propietarios, la familia Maldonado, después de que Hugo Chávez lo confiscara en 2009. Aquel edén forma parte también de la memoria de Samuel Maldonado Degwitz (Valencia, Venezuela, 1978). El joven Maldonado ha visitado Sevilla, donde ha presentado el proyecto de ecoturismo que gestiona en Sudáfrica y ha visitado la exposición Ave Doñana II, con obras de Carmen Laffón y Adrián Pujol que retratan el paraje natural andaluz.
Pregunta.–¿Qué es el Hato El Frío de Venezuela?
Respuesta.–Es una finca histórica de 65.000 hectáreas. Lo compró mi bisabuela en 1911 y, bajo la custodia de mi abuelo Iván Darío Maldonado se gestionó una ganadería sostenible y la conservación. Su biodiversidad ha sido de interés mundial. Félix Rodríguez de la Fuente filmó una serie apoyado por mi abuelo y mi padre. Mediante esa colaboración, tras la visita de Javier Castroviejo y Rodríguez de la Fuente, se creó la Estación Biológica Hato El Frío, un proyecto que se desarrolló con los biólogos de Doñana.
P.–¿Es como Doñana?
R.–Similar. Es un llano insondable regado por los fluviales del Orinoco, una llanura arenosa con estaciones muy extremas, muy seco en verano y todo inundado en invierno. Eso trae una capa de biomasa buena para el pasto y la ganadería, pero también es importante para la biodiversidad. Hay una gran cantidad de aves, mamíferos, incluidos el puma y el jaguar.
P.–¿Qué animales lo despiertan allí a uno en verano?
R.–Los cantos del alcaraván y del cristofué. Muchos nombres son onomatopéyicos.
P.–¿Y con qué animal se arrulla al atardecer?
R.–Los sapos tienen un chillido muy particular, uno pensaría que son pájaros. La ranita jagüeyera hace “oeeeé”, como los llaneros que arrean el ganado.
P.–¿Alguna fiera le dio un susto?
R.–Las anacondas son unas serpientes impresionantes que causan miedo pero son pacíficas y escurridizas. Los caños son peligrosos: ahí vivía el caimán del Orinoco, que es muy agresivo. La especie estaba en peligro de extinción pero la estación biológica fue capaz de reproducirla en cautiverio. Y están las pirañas: impresiona verlas moverse al unísono antes de atacar al pescado que uno intenta pescar.
P.–Ha citado a Doñana. ¿Come arroz con pato el llanero venezolano?
R.–Allá es común el pabellón criollo. Es carne mechada con plátano frito, caraotas negras y arroz. El capibara es un gran roedor que se come en Semana Santa, porque se considera carne blanca. Si no se prepara bien, tiene sabor a pescado; si se prepara bien, si queda crujiente, es un plato muy especial. Es lo que más echo de menos.
P.–Y de un día para otro Hugo Chávez decidió que el Hato El Frío pasara a ser propiedad del estado venezolano.
R.–Había unas 150 personas empleadas, teníamos una estación biológica, una tienda para proveer a los empleados, las casas de los obreros y de los administradores; era una unidad productiva. Aquello se perdió, también una biblioteca que contenía el trabajo de campo de numerosos biólogos de un enorme valor científico. Todo fue destruido.
P.–Qué bárbaro.
R.–Lo que hizo Hugo Chávez fue como destruir la biblioteca de Alejandría.
P.–¿Puede darse por extinguido el chavismo?
R.–Queda mucho. Mire lo que le ha costado a Alemania del Este recuperarse del comunismo. Son 26 años de chavismo. Hay generaciones que han quedado marcadas y habrá que tener paciencia. Y quedará vivo de algún modo en alguna parte de la población. Como modelo político creo que queda claro que ha fracasado, cómo un país tan rico ha quedado en un estado de tal deterioro y pobreza.
P.–¿No está lista aún la diáspora venezolana para el regreso?
R.–No sé si yo volvería. Tengo ya mi familia, mi esposa es alemana y mis hijas nacieron en Alemania. Tenemos una vida cómoda en Suiza y estoy comprometido con mi proyecto de ecoturismo en Sudáfrica. Si llegara el cambio y volviera verdaderamente la democracia a Venezuela, estoy a la orden para apoyar y ver cómo podríamos lograr que el Hato El Frío volviera a su gloria anterior.
P.–¿El sentimiento de los venezolanos en la diáspora es de gratitud a Estados Unidos?
R.–Creo que la mayoría de los venezolanos está agradecida por ahora. Es una situación compleja. La población ha hecho todo lo posible durante años para buscar una salida democrática, una salida pacífica. María Corina Machado logró la evidencia de que la oposición ganó las elecciones, demostrándole a Venezuela y al mundo que el gobierno de Maduro no tenía el apoyo popular y eso se recibió con represión. Para la mayoría de los venezolanos creo que no había otra alternativa después de tantos años.
P.–¿Comprende a quien apoyara un cambio de régimen pero no del modo en que se ha producido?
R.–Claro. Pero yo soy un privilegiado que ha podido emigrar y, si me pongo en la piel de quienes siguen en Venezuela, dando la batalla, para ellos se han agotado todas las opciones de una salida pacífica y democrática. Hubiera sido lo ideal pero es lo que hemos intentado los últimos casi 26 años sin éxito.
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