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El gran desafío albiceleste de Messi

Lionel Messi encara y queda frente al arco, como cada semana con el Barcelona, pero la definición no tiene la perfección habitual. La situación, por repetida, no deja de generar sorpresa: la Pulga no logra con Argentina lo mismo que en su club, y la gente se pregunta cómo es posible.

"Si bien la gente se hizo sentir, me hubiera gustado jugar con la cancha llena. Sabemos que somos nosotros los que tenemos que generar ese contagio", expresó el mejor jugador del mundo tras el empate ante Bolivia y con el duro desafío ante Colombia, mañana en Barranquilla, por delante.

Messi recién terminaba otro partido sufrido con la albiceleste. Ahora con la cinta de capitán y con un desafío cada vez más complejo: ganar, gustar y enamorar a los argentinos. Los hinchas apenas ocuparon unas 25.000 butacas en el estadio Monumental de Buenos Aires. River Plate, en segunda, y varios equipos de primera, convocan a más gente.

La indiferencia también se nota en parte de la prensa. Este sábado, en el primer día de atención a los medios tras el empate con Bolivia, hubo diez periodistas, cuatro fotógrafos y cuatro cámaras, cuando generalmente suele haber el doble.

Argentina siempre había vencido a Bolivia por eliminatorias pero este viernes apenas empató, tras ir en desventaja por un error de Demichelis.

"Lamento más que nada el trato que recibió Martín de la gente. Le pasó a él como le podría haber pasado a cualquiera", se quejó Messi, en relación a los silbidos que recibió el defensor del Málaga cada vez que tocó la pelota tras el fallo que costó el gol.

Argentina goleó a Chile como local, perdió con Venezuela por primera vez en la historia y luego empató con Bolivia. El crack del Barcelona sabe los resultados complican el futuro. "Es importante ganar y más de local para jugar con tranquilidad, por eso duele tanto este empate. Sabemos que no podemos dejar escapar ningún punto. Da bronca", señaló Messi.

La Pulga reconoció que "este empate hace todo más difícil" y que ante Colombia sólo se admite un resultado. "No tenemos otra opción que no sea ganar", sentenció, sin poder ocultar la angustia y decepción, que también evidenció al taparse el rostro varias veces en el partido ante Bolivia.

Messi sabe que lo que viene no es sencillo: "Va a ser dificilísimo, pero tenemos que ganar sí o sí. Es un nuevo proceso, nos estamos acostumbrando a un nuevo entrenador y ojalá nos acompañen los resultados para que sea más fácil".

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