Algeciras CF - Atlético Espeleño | La crónica

Goleada analgésica

  • El Algeciras finiquita un partido gris solo tras verse contras las cuerdas ante un rival bravo pero muy inferior

  • Iván sale al rescate y los de Viso se mantienen en la pelea por la cabeza

Iván controla el balón ante Fede, con Antonio Sánchez de espaldas. Iván controla el balón ante Fede, con Antonio Sánchez de espaldas.

Iván controla el balón ante Fede, con Antonio Sánchez de espaldas. / Jorge del Águila

Los goles son el mejor calmante en el fútbol. Cuando más le empezaba a doler la cabeza, el Algeciras CF se suministró un puñado de analgésicos para erradicar ese runrún que amenazaba con martillear desde las gradas. Los albirrojos derrotaron al Espeleño con un sufrimiento innecesario e incomprensible, tras ver como su rival, digno pero infinitamente inferior, empataba el partido a falta de media hora y desataba mil y un fantasmas por el Nuevo Mirador. Afortunadamente apareció Iván Turrillo para meter el alma en un saque de esquina y cambiar la cara a una tarde gris que comenzaba a tornarse oscura. El equipo de Javi Viso acabó con una goleada que pudo y debió ser hasta más abultada, pero la afición desfiló a casa con unas dudas impropias en una hinchada que tiene a los suyos a solo dos puntos del liderato del grupo X de Tercera división.

Rara vez un 4-1 a favor deja este sabor de boca. Raro. El Algeciras venció pero no convenció. ¿Cómo no hacerlo con semejante resultado? Con miedo. Apenas unos minutos de pánico bastan para desmontar a un equipo capaz de lo mejor y de lo peor en un mismo encuentro. El síndrome doctor Jeckyl y míster Hyde se apodera de los chicos de Viso y las sensaciones se contagian a las gradas con una hinchada que amagó la pitada en algunos instantes... pero la paciencia de esta parroquia no conoce límites.

El Algeciras necesita soltarse, volver a ser ese conjunto fiable y con carácter, capaz de hacer un roto en un abrir y cerrar de ojos, como sucedió en el último tramo del partido cuando el Espeleño murió con las botas puestas. El Atlético Espeleño, como se esperaba, puso todo y un poco más sobre el césped de La Menacha, llegó vivo al descanso y coqueteó con dar un disgusto... hasta que Iván les clavó el rejón de muerte. Doblete del capitán, que hizo el cuarto de penalti después de la sentencia de Antonio Sánchez. Seguramente los dos futbolistas que abanderan mejor el coraje en esta plantilla.

El algecirismo acudió al Mirador (en menor número, dado el festivo) para una cita que se antojaba plácida, que no fácil. De hecho, el rival desembarcó con solo quince futbolistas y un regimiento de bajas. Javier Viso apenas tocó un once al que volvió Pipo por Alberto y entró Ayala por Zafra. Los canteranos Luis Hoyos y Moha se sentaron en un banquillo sin Dani Gallardo, Chapa, Borja o Bryan.

Los albirrojos llevaron el peso del esférico ante un oponente replegado, que venía a lo que venía en unas circunstancias muy delicadas. Los de Viso lo intentaban por el medio con la conexión Pipo-Antonio, pero el pichichi algecirista no está al 100% físicamente y eso se nota. El punta, eso sí, lo suple con un trabajo incontable. Ahora mismo es imprescindible en este equipo.

Un cabezazo de Antonio en el minuto 9, tímido, fue la primera llegada local. El Espeleño se abrió en una contra en el 19’ en la que dejó claro que andaba cortito arriba. Los locales volcaban su ataque a menudo por el costado izquierdo, la autopista de un José Carlos explosivo hasta que le aguanta el cuerpo. El sevillano fabricó el primer gol en el minuto 24 cuando el duelo había caído en el tedio. José Carlos perforó la banda entera, buscó el centro y disparó en el rechace para sosegar a la afición.

El Espeleño de Garrido, que fue expulsado por protestar, mandó un recado serio pasada la media hora en una jugada a balón parado que fue invalidada antes de que un futbolista visitante cabecease a la red de forma impecable. Murmullos en el estadio y poco más antes de que se consumiese el primer acto, muy flojito más allá de la cabalgada de José Carlos.

A la vuelta del intermedio el Algeciras salió con mordiente y protagonizó una serie de llegadas ante un adversario que no perdía la fe. El trencilla anuló también un tanto al albirrojo Antoñito, por fuera de juego, y cumplida la media hora de juego, Viso movió el banquillo. Berlanga por Josemi, una sustitución llamativa, seguramente con vistas al choque del domingo con el Xerez CD en La Granja. No pasaron ni dos minutos cuando el Espeleño forzó un saque de esquina y Óscar cabeceó imperial para reponer las tablas en el 65’.

El Algeciras tembló, solo por unos instantes, pero tembló. De hecho, Jesús Romero metió una mano providencial en el 70’ a un remate de Samu Sánchez. La afición empezó a maldecir para sus adentros porque se temía lo peor, otra vez. Viso metió a Zafra ipso facto y el roteño entró como mano de santo porque unos minutos después provocó el córner en el que emergió Iván para poner el 2-1. Fue una liberación y un freno a los pitidos que se iban pasando de asiento a asiento.

En el último cuarto de hora se vivió otra historia muy distinta, sobre todo cuando Antonio Sánchez, para quien se agotan los elogios, culminó un contraataque en un mano a mano que puso el 3-1, el gol de la tranquilidad. Pero eso de la tranquilidad está sobrevalorado en el Nuevo Mirador porque Romero sacó otra manopla salvadora en el 83’ antes de que el Espeleño, absolutamente muerto, cometiese un penalti por manos de Óscar, que vio la segunda amarilla. Iván agarró el cuero y lo mandó a la red desde los once metros. Era su doblete por derecho propio.

Y pudo caer alguno más en la cuenta, que vista la clasificación falta hace. Un gol precisamente hace que el Algeciras sea quinto en vez de cuarto.

El Algeciras salvó la jornada festiva del puente de diciembre con un triunfo obligado que mantiene al conjunto de Viso metido de lleno en la pelea y más cerca del liderato, a dos puntos de Utrera y Córdoba B. Betis Deportivo y Cádiz B igualan con los albirrojos y por detrás la UD Los Barrios sigue como un tiro a falta de tres jornadas para terminar la primera vuelta.

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