david gutiérrez 'guti'. exentrenador de la ud los barrios

"Álvaro Moya y su padre tratan de imponer su opinión a los entrenadores"

  • El técnico deja la Unión convencido de que podía voltear la situación y sin escatimar críticas hacia "los dos únicos directivos" de una entidad "en la que es muy complicado trabajar"

David Gutiérrez 'Guti', durante un partido de la Unión Deportiva Los Barrios. David Gutiérrez 'Guti', durante un partido de la Unión Deportiva Los Barrios.

David Gutiérrez 'Guti', durante un partido de la Unión Deportiva Los Barrios. / erasmo fenoy

David Gutiérrez Guti ya ejerce de exentrenador de la Unión Deportiva Los Barrios. Fue destituido en la tarde del pasado domingo después de que el equipo gualdiverde perdiese 7-0 en su visita al Betis Deportivo. El técnico asegura que intuía desde la pretemporada que su paso por el San Rafael sería efímero y señala directamente al presidente, Álvaro Moya, y al padre de éste, que le acompaña en la directiva, de tratar de dirigir el apartado deportivo del equipo desde bambalinas. Ésa cree que es la causa de los continuos fracasos en los proyectos del club.

-¿Se esperaba que puediese producirse tan pronto su destitución?

-Sí, sí que me lo esperaba. Desde pretemporada estaba sonando el runrún. No es algo que haya cogido de sorpresa.

-¿Se trabaja con normalidad cuando desde antes de comenzar la competición existe la sensación de que tiene uno la guillotina sobre su cabeza?

-Es muy complicado. Tienes que trabajar con un grupo de futbolistas sabiendo que por detrás no están convencidos de lo que se está haciendo. Yo creo que lo hemos estado llevando bien, la gente está contenta... el domingo perdimos 7-0 porque el Betis [Deportivo] es superior a nosotros y las circunstancias del partido dieron lugar a que en los últimos 25 minutos nos metieran cuatro y el equipo bajase los brazos. Lo que pasa es que no es evaluable todo este proceso en un solo partido. Creo que se han hecho muchas cosas bien, que el entrenador que llegue ahora se encontrará un equipo bastante compensado, bastante hecho y con las cosas muy claras. Ha faltado un poco de paciencia.

-Cualquiera puede rebatirle eso de que las cosas se han hecho bien recordándole que han sumado tres puntos de quince.

-En esto siempre hay argumentos para un lado y para otro. Hemos jugado contra Betis, Córdoba, Lucena, Puente Genil y Coria y de los cinco, cuatro están entre los ocho primeros. Hemos empezado la temporada con muchos problemas de lesiones, bastantes jugadores han ido llegando poco a poco, el delantero que has firmado se rompe un dedo del pie en el primer amistoso [dice por Javi Forján]... Son incidencias que van mermando el proyecto, aparte de los inconvenientes propios de un equipo con falta de medios, de material, de tener que improvisar un día sí y otro no por la falta de campos, aunque eso le sucede a más equipos.

-¿Se ha arrepentido de la decisión de entrenar a la Unión?

-No, en absoluto. Yo tenía ganas y eso que toda la gente de mi entorno, toda la gente del fútbol, me había advertido que iba a durar un telediario en el cargo. Por mi carácter, por la forma de proceder de ellos y por lo que me iba a encontrar. Pero bueno, era un reto personal, quería hacer algo distinto pero está claro que una cosa es la ilusión y otra muy distinta la realidad.

-¿Reconforta que a través de las redes sociales haya una respuesta frontal a su destitución, porque la gente entiende que usted no ha sido el culpable?

-Habrá gente que entienda que sí ha sido una decisión justa, porque está claro que el entrenador tiene una parte de responsabilidad, pero en cualquier caso se podría haber concedido un mayor plazo, de hecho en temporadas anteriores se ha esperado más y se han dado más oportunidades con peores resultados. Creo que el sentir de mucha gente, sobre todo de mucha gente de fútbol, es que no puede ser que todos los años los culpables en Los Barrios sean los entrenadores y los futbolistas. Seguramente hay más responsables y deben asumir esa responsabilidad y no contentarse con decir es que se han equivocado trayendo un entrenador que no valía. Igual a la hora de planificar habría que darle más importancia al futbolista, al día a día, a que la situación del club genere que se haga un mejor trabajo.

-Es evidente que se refiere usted a la junta directiva. No es el primer entrenador que deja la Unión denunciando que es muy difícil trabajar en Los Barrios. ¿Realmente es así?

-Usted es muy generoso, porque habla de junta directiva, pero realmente son dos personas [en clara referencia al presidente, Álvaro Moya, y al padre de éste]. No existe la junta directiva. Todo depende de dos personas. Y sí, es muy difícil. Juegan con la ilusión del que llega, que va cediendo para que el equipo crezca. Y si tienes que gastarte el dinero en vendas, pues lo pones. Todo el mundo arrima el hombro pero cuando se pierde ya no es presidencialista, sino que deportivamente quieren imponer que sus opiniones son las buenas y las del entrenador, no. Y claro, se basan solo en el resultado, que has perdido y a toro pasado todo el mundo sabe lo que habría que haber hecho.

-¿Se veía con fuerzas para voltear la situación después de un resultado como el 7-0 del domingo?

-Con toda la fuerza. Primero porque el vestuario está más cercano a lo que defendemos en el cuerpo técnico que a otras cosas. Si yo viese que no era así... pero el compromiso de la plantilla hacia mí era grande y la situación no era dramática, entre otras cosas porque ahora llegan los partidos de la liga de la Unión, que no hay que olvidar que parte con el objetivo de salvarse. Ahora es el momento de sacar la cabeza. Nosotros teníamos claro que la situación clasificatoria no es real y estábamos muy esperanzados en que ahora empezaba un momento nuevo. Pero no ha habido tiempo, porque tampoco había ganas.

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