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La liturgia a la hora de vestir a las imágenes

Arantxa Sánchez, vestidora. Arantxa Sánchez, vestidora.

Arantxa Sánchez, vestidora.

Cada maestrillo tiene su librillo, más si cabe en el mundo de los vestidores de las imágenes. Se trata de un puesto de confianza en las hermandades y su labor tiene la importancia de engalanar a las imágenes de la mejor manera y, a la vez, agradar a los miembros de la junta de gobierno. Arantxa Sánchez es vestidora de la Virgen de la Alegría, de la hermandad de la Entrada Triunfal, y cuenta su ritual a la hora de vestir a la Virgen.

"Yo enciendo una vela, pongo a todo volumen la marcha Amargor, que se repite unas 35 veces seguidas, rezo y me encomiendo a ella. Me quedo sola o con un ayudante y de esta manera me creo mi ambiente. La marcha es para relajarme y es como entrar en trance. Pero también hay días que no sale el trabajo", explica la vestidora.

"Luego hay que tener en cuenta lo que le favorezca a la Virgen. Puede haber algún tocado que me guste a mí o a algún hermano, pero después ves que no le queda bien", explica Arantxa.

También hay alguna anécdota que envuelve a este mundo tan particular. Juan Correa explica que conoce a un vestidor que perfuma a su Virgen, pero Arantxa también lo hace con la suya: "Además la colonia lleva su mismo nombre, Alegría de Adolfo Domínguez".

Otra costumbre es hablarle a la Virgen cuando los vestidores están solos con ella. "Incluso alguna vez le he colocado un broche, se ha caído, lo he vuelto a poner y otra vez al suelo, y le he dicho que si no le gusta, que ese es el que le voy a poner, y al final se ha quedado puesto", cuenta la vestidora de la Alegría.

Las vírgenes suelen contar con un amplio ajuar. De hecho, María Santísima de la Esperanza tiene un armario en su casa hermandad con todos sus enseres.

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