Del tiburón ballena al pez león: el Estrecho de Gibraltar lanza las primeras señales de tropicalización

Un estudio del Instituto Español de Oceanografía confirma que el calentamiento de las aguas atrae especies tropicales cuyo impacto ecológico podría ser significativo

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El tiburón ballena, una de las especies analizadas.
El tiburón ballena, una de las especies analizadas. / Efe

La tropicalización es un proceso generado principalmente por el que el calentamiento marino, provocado por el cambio climático y el aumento de gases de efecto invernadero, eleva las temperaturas del agua oceánica a niveles tropicales, atrayendo especies invasoras de aguas cálidas (termófilas). Transforma ecosistemas, afecta a la biodiversidad y la pesca con impactos como noches tórridas y alteraciones en la distribución de especies nativas. Eso es exactamente lo que un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), que replantea la situación de la fauna marina del Mediterráneo español, ha detectado ya que sucede en el Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán (conocida como región ESAL). Este hallazgo se centra en las especies de peces registradas entre 2017 y 2025, comparadas con las especies nativas que habitaban la zona antes de esos años.

El trabajo, liderado por el oceanógrafo Manuel Vargas-Yáñez desde el Centro Oceanográfico de Málaga del IEO-CSIC, ha sido publicado en la revista Journal of Marine Science and Engineering. Este fenómeno no se observa en la zona levantino-balear con claridad, pese a registrar un fuerte incremento térmico en las últimas décadas.

Los investigadores realizaron un análisis exhaustivo de las temperaturas preferidas por cada especie. Para ello, utilizaron datos climatológicos locales del Met Office Hadley Centre, que abarcan desde 1993 hasta 2024, con perfiles de temperatura mensual desde la superficie hasta 400 metros de profundidad. Este enfoque permitió determinar con precisión las condiciones térmicas reales en las que viven tanto las especies nativas como las recién registradas, corrigiendo las imprecisiones de estudios anteriores que utilizaban rangos de temperatura basados en la distribución global de cada especie.

Los resultados muestran que las especies recién registradas en el Estrecho prefieren aguas más cálidas que los peces nativos mediterráneos. Entre los registros destacados se encuentran varias de origen tropical, cuyo impacto ecológico podría ser significativo: Pterois miles, el pez león originario del Mar Rojo y el Océano Índico, conocido por su carácter invasor en otros ecosistemas marinos, Paranthias furcifer, un pez de aguas tropicales distribuidas entre África y América, incluyendo el Caribe, que evidencia la influencia de especies foráneas en el Mediterráneo occidental, el Lobotes surinamensis, que habita en aguas tropicales y subtropicales a nivel global, mostrando una amplia afinidad por temperaturas elevadas y el Rhincodon typus, el tiburón ballena, especie de aguas cálidas tropicales con hábitos migratorios que pueden extender temporalmente su presencia en estas latitudes.

bicación de las demarcaciones Estrecho–Mar de Alborán (ESAL) y Levantino–Balear (LEBA) dentro de la Zona Económica Exclusiva española en el Mediterráneo Occidental.
bicación de las demarcaciones Estrecho–Mar de Alborán (ESAL) y Levantino–Balear (LEBA) dentro de la Zona Económica Exclusiva española en el Mediterráneo Occidental. / E.S.

Estas especies tropicales elevan la media de las temperaturas preferidas de los nuevos registros por encima de la de los peces nativos, aunque con diferencias más pequeñas que las estimadas en estudios anteriores que no utilizaban datos climatológicos locales. Por ejemplo, los perfiles de profundidad y temperatura muestran que el tiburón ballena y los peces tropicales registrados prefieren aguas considerablemente más cálidas que las disponibles en el Mediterráneo a las mismas profundidades, lo que confirma que estas especies contribuyen directamente a la tropicalización del Estrecho y el Mar de Alborán.

No obstante, el estudio también señala que no todos los nuevos registros corresponden a especies tropicales. Algunas proceden del Mediterráneo o del Atlántico Norte, mientras que otras podrían encontrarse de manera esporádica, sin llegar a establecer poblaciones permanentes. Esto sugiere que el fenómeno de tropicalización no es homogéneo ni exclusivo del calentamiento global, sino que también está influido por factores antropogénicos, como la introducción de especies a través de barcos mercantes (agua de lastre), acuicultura y otras actividades humanas.

“Nuestros resultados muestran que la tropicalización no es tan simple como pensar que el mar se calienta y llegan peces tropicales”, explica Vargas-Yáñez. “En algunas regiones sí vemos especies que toleran aguas más cálidas, pero en otras detectamos llegadas de peces procedentes de mares más fríos o de otras zonas mediterráneas. El calentamiento es solo una parte de la historia”, continúa.

El pez león, otra de las especies que aparecen en el estudio.
El pez león, otra de las especies que aparecen en el estudio. / Efe

El calentamiento de las aguas en la región ESAL es más lento que en otras zonas del Mediterráneo español, aunque aún supera la media global, con un incremento superior a 2 °C por siglo. A pesar de esto, la presencia de especies de aguas cálidas indica que la composición térmica de las comunidades de peces está cambiando. Este fenómeno podría alterar las interacciones ecológicas locales, generar competencia con especies nativas y modificar la biodiversidad de la región a largo plazo.

El fenómeno no se observa con la misma claridad en la zona levantino-balear

El estudio destaca la importancia de continuar con monitoreos sistemáticos y detallados, con el objetivo de determinar si estas especies recién registradas se establecerán de manera permanente o si sus apariciones son temporales o esporádicas. Programas como MEDITS e INDEMARES, coordinados por el Instituto Español de Oceanografía, son fundamentales para seguir la evolución de la tropicalización, evaluar el impacto de especies alóctonas y garantizar un manejo adecuado de los recursos marinos en estas aguas estratégicas.

En conclusión, aunque la tropicalización en el Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán no es uniforme ni definitiva, la evidencia indica que la llegada de especies tropicales está modificando lentamente la estructura de las comunidades de peces. La combinación de calentamiento gradual del agua y actividades humanas parece facilitar la entrada de especies foráneas, subrayando la necesidad de un seguimiento constante para comprender mejor las dinámicas ecológicas en esta región crítica del Mediterráneo occidental.

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