PERSONAJES HISTÓRICOS DEL CAMPO DE GIBRALTAR El sultán Abu-l-Hasán y las fortificaciones de Gibraltar

  • En el año 1340 cruzó el Estrecho con un poderoso ejército y, junto a las tropas del emir de Granada, Yusuf I, puso cerco a Tarifa y se enfrentó a Portugal y Castilla en la batalla del río Salado

  • Cuatro años más tarde, Alfonso XI de Castilla se apoderaba de Algeciras, después de veinte meses de asedio, con lo que cerraba Andalucía a los intentos de invasión musulmanes

Fortificaciones del frente norte de la ciudad de Gibraltar, según dibujo de Antón Van de Wyngaerde realizado en 1567. Fortificaciones del frente norte de la ciudad de Gibraltar, según dibujo de Antón Van de Wyngaerde realizado en 1567.

Fortificaciones del frente norte de la ciudad de Gibraltar, según dibujo de Antón Van de Wyngaerde realizado en 1567.

Abu-l-Hasán al-Mariní, sultán de la dinastía meriní que ocupó el trono entre los años 1331 y 1351, era dueño, además del extenso sultanato de Fez y de parte de la actual Argelia, de los territorios del Campo de Gibraltar, excepto el término de Tarifa que había sido conquistado por el rey Sancho IV El Bravo en el año 1292. También era señor de Ronda y Gaucín y de los castillos que había en el alfoz de ambas villas fortificadas.

En sus campañas de expansión hacia el este del norte de África conquistó, en 1337, la ciudad de Tremecén, situada en la costa del norte de Argelia tras un sitio de tres años, y Túnez, en 1347. En el año 1340 cruzó el Estrecho con un poderoso ejército y, junto a las tropas del emir de Granada, Yusuf I, puso cerco a Tarifa y se enfrentó a los ejércitos coaligados de Portugal y Castilla en la famosa batalla del río Salado en la que sufrió una severa derrota, teniendo que retornar vencido al reino de Fez. Cuatro años más tarde, el rey Alfonso XI de Castilla se apoderaba, después de veinte meses de asedio, de su ciudad de Algeciras, conquista que cerraba definitivamente las puertas de Andalucía a los intentos de invasión de los musulmanes norteafricanos.

Sin embargo, en el año 1333, este sultán había logrado recuperar para el Islam la ciudad de Gibraltar, que había sido tomada por el rey Fernando IV en el año 1310 mientras que el ejército castellano sitiaba infructuosamente la ciudad de Algeciras. Una vez recuperada la fortaleza gibraltareña, que había sido fundada por el califa almohade Abd al-Mumin, en el año 1160, y para evitar que los castellanos pudieran volver a tomarla, se ocupó de erigir poderosas fortificaciones en torno a la ciudad. Construyó una muralla litoral entre los alrededores de la puerta de Tierra y Punta Europa, muralla que acabó de edificar su hijo Abu Inán cuando, después de derrocar a su padre, asumió la máxima magistratura del sultanato en el año 1351, estando finalizada un año más tarde. Para reforzar el recinto defensivo que miraba al monte, donde había existido una pequeña torre de flanqueo, mandó erigir una inmensa torre, conocida como torre de la Calahorra y, actualmente, como el Moorish Castle.

Plano de Gibraltar levantado en 1627. A: Puerta de Tierra; B: Puerta del Granada; C: Torre de la Calahorra o Moorish Castle; D: Muelle viejo; E: Muralla litoral. Plano de Gibraltar levantado en 1627. A: Puerta de Tierra; B: Puerta del  Granada; C: Torre de la Calahorra o Moorish Castle; D: Muelle viejo; E: Muralla litoral.

Plano de Gibraltar levantado en 1627. A: Puerta de Tierra; B: Puerta del Granada; C: Torre de la Calahorra o Moorish Castle; D: Muelle viejo; E: Muralla litoral.

El cronista Ibn Marzuq, nacido en Tremecén en el año 1310, que ocupó los cargos de embajador de los meriníes y secretario personal del sultán Abu-l-Hasán, nos dejó, en su obra El Musnad, una descripción detallada de los trabajos de fortificación que llevó a cabo el sultán de Fez en Gibraltar. Este autor escribe que: “Una vez que se hubo apoderado de Gibraltar y la tuvo bajo su mando, concedió primordial interés, entre otros asuntos, a reconstruir y fortificar dicha plaza, llevando cargas de oro y profesionales de la construcción que empezaron a reparar la fortaleza, reforzando muros, edificios, fosos y otras construcciones, como así mismo los lugares más expuestos. Levantando su mezquita mayor y almacenes. Mientras tanto, llegaban barcos transportando grano, alimentos, artículos de primera necesidad y utensilios marinos y terrestres… Cuando todo esto estuvo acabado comprendió que debía reforzar con una muralla el flanco (marítimo) de este monte rodeándolo totalmente para que el enemigo no pudiera volver a ocurrírsele atacar al no dejar posibilidad de asedio. La gente se maravilló de aquello juzgándolo imposible, pero él aportó el dinero y designó a los que se iban a emplear en la obra, eligiendo las personas dignas de crédito y confianza… Así rodeó el monte completamente de defensas, como otras partes que ahora están bien amuralladas. Y edificó, también, atalayas a todo lo largo del litoral… Construyó todas aquellas torres con gente a sueldo, pagándoles con oro y con trigo. Guarnicionó todas las torres y casas del monte y del pie del monte, con esforzadas y valientes tropas de infantería y caballería. Y Gibraltar pasó a tener zocos y una mezquita aljama donde rezar y predicar, y baños. Todo lo cual se mantiene en nuestros días.”

El famoso viajero, nacido en Tánger en febrero del año 1304, Ibn Battuta, escribió la mejor descripción de los territorios musulmanes de su tiempo. En su obra A través del Islam dedica un capítulo a al-Andalus y a Gibraltar cuando desembarcó en su puerto en el año 1350.

Refiere este viajero: “Embarqué en Ceuta en un barquito de cabotaje perteneciente a gentes de Arcila y llegué al país de al-Andalus. La primera ciudad andaluza que conocí fue la Montaña de la Conquista donde me entrevisté con su jatib, el distinguido Abu Zakariyya el Rondeño, y con el cadí Isa el-Bereber, a cuya hospitalidad me acogí y con quien di la vuelta a la montaña pudiendo contemplar las magníficas fortificaciones, bastimentos y pertrechos que dispusiera muestro señor Abu-l-Hasán y los añadidos por nuestro señor Abu Inán. La Montaña de la Conquista es el reducto del Islam dirigido contra las gargantas de los adoradores de ídolos, buena obra de nuestro señor Abu-l-Hasán. Aquí empezó la gran conquista, pues es el lugar en el que desembarcó Tariq ibn Ziyad, cliente de Musa ibn Nuzayr, al cruzar el Estrecho, por eso de él toma el nombre y se le llama Yabal Tariq (Montaña de Tariq). Nuestro señor Abu-l-Hasán reconquistó Gibraltar (en el año 1333) recuperándola de los cristianos que la habían señoreado por espacio de más de veinte años… La plaza fue tomada tras un asedio de seis meses. Por entonces no era lo que es ahora, porque nuestro señor Abu-l-Hasán levantó la colosal torre que hay en lo alto de la fortaleza (la actual torre de la Calahorra o Moorish Castle). Esta torre -continúa diciendo Ibn Battuta- antes era una pequeña atalaya que fuera destruida por las piedras de los almajaneques cristianos y en su lugar construyó ésta. Además edificó unas atarazanas que con anterioridad no había y la gran muralla que rodea el monte empezando en la dársena (el puerto) y llegando hasta el tejar (cerca de Punta Europa). Más adelante, nuestro señor Abu Inán reanudó las obras de fortificación y mejora, acreciéndola con la edificación, por el extremo del monte, de una cerca que es la mayor, más considerable y de máximo provecho de todas las existentes…”.

En otro lugar, Ibn Battuta menciona de nuevo a Gibraltar con estas palabras: “(En el año 1355) Abu Inán envió a Gibraltar a su hijo Abu Bakr, llamado El Afortunado. Y con él despachó a los mejores caballeros, los dignatarios de las cabilas y los hombres más granados, dándoles cuanto precisaban… El interés de nuestro señor por los asuntos de Gibraltar llegó hasta el punto de disponer que se levantara el plano del mencionado monte. Así, se representaron la ciudadela, sus murallas, torres, puertas, las atarazanas, las mezquitas, almacenes de provisiones, paneras y las imágenes del monte…. Este mapa se realizó en el afortunado salón de audiencias, en Fez, de manera maravillosa, esmerándose los alarifes en hacerlo perfecto. Quien conoce Gibraltar y contempla esta reproducción, no puede por menos de percibir su mérito. Todo eso se debe tan solo a sus ansias de información sobre cuanto concierne a esa plaza”.

Después de que su hijo, Abu Inán, se rebelara y lo sustituyera en el trono de Fez, Abu-l-Hasán se retiró a la montaña de los Hintata, en el Atlas, donde murió el 24 de mayo del año 1351.

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