Un hombre se conoce por su vivir

In Memoriam | Juan José de Paiz

La madrugada de este 7 de febrero nos sorprendió con una noticia que todavía cuesta escribir: Juan José de Paiz, Juanjo, ha fallecido de manera repentina. Y, sin embargo, al pensar en él, lo primero que me viene no es sólo el dolor, sino la gratitud profunda por haber compartido camino juntos

Muere de forma repentina Juanjo de Paiz, director del colegio Montecalpe de Algeciras

Juan José de Paiz.
Juan José de Paiz. / M.G.
María Mercedes Gordillo
- Directora del Colegio Puertoblanco-Montecalpe

Algeciras, 07 de febrero 2026 - 16:41

Hace muy pocos meses, en septiembre de 2025, Juanjo y yo asumimos juntos la dirección del Colegio Puertoblanco-Montecalpe del Grupo Attendis. Un único colegio con dos sedes; un mismo proyecto educativo y una ilusión compartida. Desde el primer día sentimos que formábamos un verdadero equipo. Su risa frecuente, su serenidad y su cambio de voces hacía que todo el trabajo fuera más divertido.

Coincidíamos en lo esencial: queríamos servir bien a las familias, acompañar de verdad al profesorado y apostar sin reservas por cada alumno.

Juan José de Paiz.
Juan José de Paiz. / Attendis

Recuerdo también su agradecimiento al Comité Ejecutivo, de modo particular a Sandra Pérez Jiménez, nuestra directora general, por la confianza depositada en ambos para iniciar esta etapa. Juanjo lo vivía como una responsabilidad ilusionante. Nunca lo entendió como un logro personal, sino como una oportunidad para dar lo mejor y servir cada día más: "Merche, vinimos a servir", me decía con frecuencia. "Tú desde Colombia y yo desde Canarias".

Juanjo ejercía la dirección con serenidad. Escuchaba antes de decidir. Pensaba antes de hablar. Tenía una inteligencia clara, muy pegada al sentido común, y una forma de decir las cosas firme pero siempre humana. Era exigente, sí, pero lo era primero consigo mismo. Afrontaba las responsabilidades con naturalidad, sin dramatismos, con esa mezcla de convicción y sencillez que tanto ayudaba a los demás.

Queríamos hacerlo bien y afrontar este trabajo con plenitud, sin medias tintas, aprovechando –como cantaba Frank Sinatra y él emulaba– lo mejor de cada instante

Sentía un profundo aprecio por su equipo, el profesorado y el personal de Montecalpe. Confiaba plenamente en su profesionalidad y disfrutaba trabajando codo con codo. Le importaba que cada uno se sintiera acompañado y reconocido. Se sabía parte de un equipo al que quería y al que respetaba.

Habíamos coincidido profesionalmente en un momento vital muy especial para ambos. Lo comentábamos muchas veces: qué alegría poder emprender este reto juntos. Queríamos hacerlo bien y afrontar este trabajo con plenitud, sin medias tintas, aprovechando –como cantaba Frank Sinatra y él emulaba– lo mejor de cada instante.

Equilibrio y alegría

Su trayectoria, de más de 25 años dedicados a la educación, habla de su compromiso y constancia. Pero más allá de los cargos, lo que definía a Juanjo era su modo de estar: afable, comprensivo, cercano. Tenía una especial capacidad para escuchar y para ponerse en el lugar del otro. Aportaba equilibrio en los momentos difíciles y alegría discreta en los cotidianos.

Era también una persona profundamente creyente. Numerario del Opus Dei, su fe era el fundamento silencioso de su vida. Intentaba estar muy cerca de Dios en lo ordinario: en el trabajo bien hecho, en la conversación pausada, en la decisión responsable. Hoy, desde esa fe, tenemos la esperanza de que ya esté disfrutando de Su presencia.

Le entusiasmaba 'My Way', tal vez porque la letra, en el fondo, habla de alguien que vive con coherencia hasta el final

Canario de corazón, llevaba consigo esa calidez serena que tanto le caracterizaba. Sus hermanas y familiares, que en su mayoría viven en Canarias, pueden tener la certeza de que su hermano dejó aquí una huella profunda de bondad, profesionalidad y humanidad. Ojalá estas líneas sirvan para hacerles llegar el cariño sincero con el que le recordamos.

En el plano más personal, el deporte formaba parte de sus aficiones: disciplina, constancia, superación… Y la música ocupaba un lugar muy especial. Cantaba muy bien, con gusto y naturalidad, su voz siempre disponible para grabar todos nuestros vídeos y publicaciones. Le entusiasmaba My Way, tal vez porque la letra, en el fondo, habla de alguien que vive con coherencia hasta el final.

Juan José de Paiz, en Gran Canaria, las pasadas Navidades.
Juan José de Paiz, en Gran Canaria, las pasadas Navidades. / M.G.

Hoy, al despedirle, me queda la certeza de que Juanjo vivió fiel a lo que creía, fiel a su vocación y fiel a las personas que le confiaron sus inquietudes y vicisitudes. Y si algo resume su paso entre nosotros, es precisamente aquello que tantas veces cantó: “Un hombre se conoce por su vivir”. Juanjo, compañero, sé que desde el cielo estarás con todos nosotros y que los retos que nos propusimos en el colegio serán una realidad.

Descansa en Paz.

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