Caza al 'Grinch': la Marina de Francia intercepta un petrolero de la flota fantasma de Rusia tras atravesar el estrecho de Gibraltar
La HMS Dagger, del Escuadrón de Gibraltar de la Royal Navy, controló el paso del buque antes de ser intervenido en el Mar de Alborán
Un remolcador marroquí comienza el rescate del petrolero de la flota fantasma rusa a la deriva en el estrecho de Gibraltar
El Grinch, un petrolero de la flota fantasma de Rusia sometido a sanciones internacionales que acababa de ser monitorizado a su paso por el estrecho de Gibraltar fue interceptado este jueves en el Mar de Alborán por la Marina Nacional francesa, un hecho que refleja un endurecimiento progresivo de la postura europea y una mayor disposición a aplicar las sanciones marítimas de forma activa. La operación tuvo lugar en aguas internacionales al sur de Almería, en la costa mediterránea española, y Francia la llevó a cabo tras compartir información de inteligencia con sus aliados, incluido Reino Unido.
Autoridades de Defensa de Reino Unido confirmaron que el HMS Dagger, patrullera del Escuadrón de Gibraltar de la Royal Navy, había seguido de cerca al petrolero Grinch mientras transitaba hacia el este por el estrecho de Gibraltar, antes de que el buque fuera finalmente abordado por fuerzas francesas. El abordaje se realizó con el apoyo de dos helicópteros NH90 Caimán, que transportaron al equipo de intervención bajo la cobertura de una fragata francesa de la clase Horizon.
"No toleraremos ninguna violación", ha escrito el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, en sus redes sociales. "Estamos decididos a respetar el derecho internacional y garantizar la aplicación efectiva de las sanciones", ha añadido.
El buque, identificado como MV Grinch, había partido del puerto ruso de Múrmansk con una carga estimada de 750.000 barriles de crudo. Tras la inspección, las autoridades francesas señalaron que la documentación “confirmó las dudas existentes sobre la validez de su pabellón”. Actualmente, el petrolero se encuentra bajo control francés y ha sido desviado a un punto no desvelado mientras se desarrolla una investigación judicial. París subrayó que la operación se llevó a cabo en alta mar, en coordinación con países aliados y en pleno respeto del derecho marítimo internacional.
No es la primera vez que la Marina francesa actúa contra buques vinculados a la denominada flota fantasma de Rusia. En septiembre de 2025, Francia ya había participado en la incautación del MV Pushpa/MV Boracay, y asegura haber inspeccionado otros petroleros sospechosos, aunque sin divulgar todos los detalles públicamente. Hasta ahora, no se ha confirmado ninguna intercepción de este tipo liderada directamente por la Royal Navy británica, si bien la ministra de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper, afirmó recientemente que el Reino Unido está “dispuesto a trabajar con sus aliados para reforzar la aplicación de la ley contra la flota encubierta”.
Moscú ha tratado de recurrir a medios militares para proteger algunos de estos envíos, pero su flota de superficie carece de la capacidad necesaria para escoltar los cientos de buques sancionados que transportan petróleo ruso en la actualidad.
En este contexto, la inteligencia, la vigilancia marítima y el intercambio de información se han convertido en herramientas clave para combatir la compleja red de petroleros que sostiene las exportaciones energéticas rusas. Ucrania lleva tiempo advirtiendo que permitir el tránsito sin obstáculos de este petróleo frente a las costas europeas debilita la credibilidad del régimen de sanciones y contribuye indirectamente a financiar el esfuerzo bélico ruso.
La llamada flota en la sombra representa una de las principales vulnerabilidades del sistema de sanciones impuesto tras la invasión de Ucrania. Está formada en gran medida por petroleros antiguos, con estructuras de propiedad opacas, cambios frecuentes de bandera y seguros limitados o de dudosa validez. Estas embarcaciones permiten exportar crudo ruso al margen del tope de precios del G7, manteniendo unos ingresos clave para la economía de guerra de Moscú. De acuerdo con el derecho marítimo internacional y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, los buques de guerra pueden abordar en alta mar a embarcaciones respecto de las cuales existan sospechas razonables de que carecen de nacionalidad.
Los gobiernos europeos alertan además de que el problema va más allá del ámbito económico. El deficiente estado de mantenimiento de muchos de estos buques y la escasa supervisión a la que están sometidos incrementan el riesgo de accidentes y de graves daños medioambientales en rutas marítimas especialmente transitadas. Un vertido importante en el Mediterráneo o en el Canal de la Mancha tendría consecuencias políticas y ecológicas inmediatas.
Todo ello añade una presión adicional sobre las armadas europeas, incluida la británica, que ya operan con recursos limitados. El seguimiento y la posible interceptación de la flota en la sombra exigen buques, aeronaves y capacidad analítica que también son necesarias para misiones clave de disuasión. Aun así, muchos responsables consideran que este esfuerzo estará plenamente justificado si contribuye a frenar y derrotar la guerra de agresión rusa contra Ucrania.
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