Fase 2 de la desescalada San Roque controlará la ocupación de sus playas con cámaras

  • El Ayuntamiento prevé una inversión de un millón de euros, un 50% más que en 2019

Paseo por la playa de Sotogrande. Paseo por la playa de Sotogrande.

Paseo por la playa de Sotogrande. / Nacho Marín

El Ayuntamiento de San Roque permitirá el baño en sus playas desde este lunes. Va a poner en marcha un servicio de megafonía para ir advirtiendo de las normas que rijan en ese momento y sobre todo, para pedir que se respete la preceptiva distancia de seguridad. También pondrá en marcha una aplicación informática para comprobar la ocupación de las playas mediante cámaras y elabora un plan de prevención de riesgos del coronavirus en el litoral. Todo esto supone supondrá una inversión este año superior al millón de euros, más de un 50% respecto al año anterior.

“Desde el Ayuntamiento de San Roque vamos a realizar recomendaciones, pero no vamos a realizar prohibiciones, ni vamos a estar en una guerra continua con los vecinos, sino que haremos un llamamiento a la distancia social, a la responsabilidad para que se respeten las distancias”, explica el alcalde, Juan Carlos Ruiz Boix, que hace un llamamiento a la cooperación vecinal y la responsabilidad social “ya que va a ser materialmente imposible controlar el aforo y no tenemos Policías Locales suficientes para cubrir los 15 kilómetros de litoral sanroqueño, aunque habrá una mayor presencia de la Policía y de efectivos de seguridad”.

Como resto de los municipios, San Roque reclama a la Junta "recursos suficientes" para vigilar el cumplimiento de las normas y el control del aforo, que en las playas no urbanas como Borondo, Guadalquitón, o El Faro se convierte en enormemente complejo, mientras en las más cercanas a los núcleos poblacionales (Guadarranque Puente Mayorga Campamento y Torrreguadiaro) ya es muy difícil. 

En total son 15 kilómetros de playas que hasta el 8 de junio, como cada año, no tendrán los servicios municipales habituales. Entre tanto, los técnicos de urbanismo confeccionan un plan para estimar el aforo en cada lugar en función las dimensiones. El control del acceso es complicadísimo en playas como la de Puente, con siete u ocho entradas diferentes, y mucho más fácil en otras como Cala Sardina, a la que solo se puede entrar por un sitio. 

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