Los buques rusos Sparta IV y RFS Aleksandr Otrakovsky cruzan el estrecho de Gibraltar bajo vigilancia del HMS Cutlass
El patrullero británico sale desde Gibraltar para seguir el paso del convoy ruso, escoltado también desde el aire por un avión francés
La Armada intercepta en el estrecho de Gibraltar un buque ruso clave para el desembarco de tropas rumbo al Mediterráneo
El estrecho de Gibraltar ha vuelto a convertirse este domingo en escenario de una intensa vigilancia militar con motivo del tránsito del carguero ruso Sparta IV, que ha abandonado el Mediterráneo rumbo al Atlántico escoltado por el buque de desembarco RFS Aleksandr Otrakovsky, perteneciente a la Flota del Norte. y que fue monitorizado hace unos días por el BAM Audaz de la Armada Española. La maniobra ha sido seguida muy de cerca por el patrullero de la Royal Navy HMS Cutlass, que ha salido desde la base naval de Gibraltar, y por un avión de patrulla marítima Atlantique ATL.2 de la Marina francesa.
La presencia del Cutlass subraya el interés del Reino Unido por controlar los movimientos de unidades rusas en uno de los principales puntos estratégicos del tráfico marítimo mundial. El patrullero ha navegado en las inmediaciones del convoy durante buena parte del cruce, mientras el avión francés realizaba vigilancia aérea al sur del Estrecho, en una operación coordinada entre aliados de la OTAN.
Un convoy con cambios significativos
El paso del Sparta IV presenta además una novedad relevante con respecto a tránsitos anteriores. En esta ocasión no le han acompañado ni el destructor Severomorsk ni el petrolero Kama, que en días previos habían operado junto al mercante ruso aportando defensa antiaérea y apoyo logístico. Todo apunta a que ambos buques han invertido rumbo hacia el Mediterráneo oriental, lo que algunos analistas interpretan como un posible repliegue parcial del dispositivo naval ruso en el Mediterráneo occidental.
El RFS Aleksandr Otrakovsky, de la clase Ropucha, es un buque de desembarco capaz de transportar tropas, vehículos blindados y material pesado. Su escolta a un carguero de carácter comercial vuelve a poner de relieve la estrategia logística de “doble uso” empleada por Moscú, con mercantes civiles protegidos por unidades militares. Para la OTAN, estos movimientos constituyen indicadores clave del sostenimiento de las cadenas logísticas rusas en el contexto de la guerra de Ucrania.
Vigilancia aliada reforzada
La intensa supervisión durante el cruce encaja en el patrón de las últimas semanas, marcadas por un aumento de la actividad naval rusa en el Mediterráneo. Aunque la salida del Sparta IV podría responder a una simple rotación de unidades, no se descarta que suponga también un ajuste estratégico de la presencia rusa en la zona.
En cualquier caso, el tránsito de este domingo vuelve a subrayar la importancia del Estrecho de Gibraltar como punto neurálgico para el control marítimo. Rusia mantiene su capacidad de hacer pasar convoyes escoltados por el principal paso marítimo del sur de Europa, mientras que el Reino Unido, Francia y el resto de aliados de la OTAN utilizan Gibraltar y el Campo de Gibraltar como atalaya privilegiada para vigilar cada movimiento en esta franja clave del mapa geoestratégico mundial.
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