La borrasca Leonardo parte en dos la carretera que une San Enrique de Guadiaro y San Martín del Tesorillo
Ruiz Boix pide "máxima prudencia" a los vecinos de San Roque y los municipios aledaños ante los efectos de un "temporal extremo"
La UME, desplegada en Tesorillo por la borrasca Leonardo: un helicóptero del Ejército traslada de emergencia a un vecino
La carretera que une San Enrique de Guadiaro con San Martín del Tesorillo y Secadero ha quedado destrozada tras el derrumbe total de uno de sus tramos, lo que suma a las incidencias que complican las comunicaciones de parte de los vecinos del interior del Campo de Gibraltar por el temporal de la borrasca Leonardo. El alcalde de San Roque, Juan Carlos Ruiz Boix, ha compartido una imagen de la impactante rotura de la carretera y ha descrito la situación como “grave” y de "máxima precaución".
“Incomunicados ya no solo por el desbordamiento del río de las jornadas anteriores, sino ahora por la rotura de la carretera”, ha publicado el regidor, destacando la magnitud del desastre. La vía afectada presenta un desprendimiento total del asfalto, con tramos colapsados y desprendimientos de tierra en varios puntos. Técnicos de carreteras y equipos de emergencia trabajan sin descanso para evaluar los daños y habilitar alternativas temporales mientras se planifica la reconstrucción.
“El temporal ha sido extremo y la carretera ha sufrido un golpe que tardará en recuperarse. Por seguridad, pedimos a todos que eviten transitar por esa zona hasta que podamos asegurar su estabilidad”, señaló un responsable de obras públicas del municipio.
Vecinos aislados y la búsqueda de alternativas
Vecinos de las localidades afectadas han relatado momentos de angustia al verse aislados por la rotura de la carretera. María Gómez, residente en Tesorillo, comentó: “No podemos salir ni entrar. La carretera está destruida y no sabemos cuándo podremos volver a comunicarnos con San Roque. Es desesperante, sobre todo si alguien necesita asistencia médica”.
Otros habitantes han tenido que improvisar rutas secundarias para poder abastecerse y desplazarse a servicios esenciales, dependiendo de caminos rurales que, según alertan las autoridades, pueden ser peligrosos si las lluvias regresan.
Inundaciones históricas
El temporal que azota la comarca durante los últimos días provocó niveles récord en el río Guadiaro, alcanzando cifras históricas de casi seis metros, un valor que no se registraba en décadas. Actualmente, el nivel del río empieza a descender, situándose en 4,05 metros a la altura de San Pablo, pero la situación sigue siendo delicada.
Además, los embalses de la zona están al límite: el pantano de Castellar o de Guadarranque alcanza un 96% de su capacidad, lo que aumenta la presión sobre la red hidrográfica y eleva el riesgo de nuevos desbordamientos ante nuevas lluvias.
Aunque este viernes se observa cierta tregua en las precipitaciones y AEMET ha rebajado el aviso a amarillo por fenómenos costeros, la calma podría ser momentánea. Para el sábado se prevé la llegada de la borrasca Marta, que podría intensificar los vientos y lluvias en toda la comarca.
El alcalde subraya que los servicios municipales y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad continúan trabajando para minimizar los efectos del temporal y garantizar la seguridad de los vecinos. Entre las medidas implementadas se incluyen el monitoreo constante de ríos y embalses, cierre preventivo de vías dañadas y asistencia a personas aisladas.
Futuro de la zona
San Roque, especialmente las zonas cercanas al río Guadiaro y al pantano de Castellar, ha sufrido históricamente episodios de inundaciones severas. Las lluvias intensas de las últimas jornadas se suman a años de presión sobre la infraestructura local, evidenciando la necesidad de inversiones en carreteras, sistemas de drenaje y planes de emergencia para evitar aislamientos futuros.
Los vecinos permanecen a la espera de que se restablezca la comunicación y se habiliten vías seguras. La combinación de lluvias torrenciales, embalses saturados y carreteras vulnerables convierte a la comarca en un escenario delicado, que exige precaución, coordinación y solidaridad comunitaria. “No podemos bajar la guardia”, concluyó el alcalde Ruiz Boix. “La seguridad de nuestros vecinos es la prioridad, y trabajamos sin descanso para que todos puedan volver a su vida normal lo antes posible”.
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