La Audiencia Nacional deja en libertad bajo fianza a los dos guardias civiles detenidos por el narcotúnel de Ceuta
Los agentes, investigados por presuntos delitos de narcotráfico, organización criminal y cohecho en la Operación Hades, están acusados de mirar hacia otro lado en los controles del puerto a cambio de dinero de la droga
Dos guardias civiles siguen en prisión por ayudar a mover hachís de Ceuta a Algeciras
La Audiencia Nacional ha acordado la puesta en libertad provisional bajo fianza de dos agentes de la Guardia Civil detenidos en Ceuta en el marco de la conocida como Operación Hades, una de las mayores investigaciones contra el narcotráfico desarrolladas en la ciudad autónoma en los últimos años y que sacó a la luz un túnel clandestino hacia Marruecos utilizado para el pase de hachís que, finalmente, recalaba en el Puerto de Algeciras.
Los dos guardias civiles, arrestados a finales de enero de 2025, permanecen investigados por presuntos delitos contra la salud pública, organización criminal y cohecho, según consta en el sumario de la causa. Las sospechas de los investigadores apuntan a que ambos se habrían beneficiado del dinero procedente del tráfico de drogas a cambio de relajar o directamente eludir los controles en el puerto de Ceuta, facilitando así la salida de cargamentos de estupefacientes hacia la Península a través del puerto algecireño.
Un operativo con implicaciones políticas y policiales
Los arrestos se produjeron en la madrugada del 31 de enero de 2025, en pleno despliegue de la Guardia Civil contra la red de narcos. Aquella operación se saldó con la detención de nueve personas, entre ellas el entonces diputado de la Asamblea de Ceuta por el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC), Mohamed Alí Duas, y dos familiares directos.
El exparlamentario autonómico también quedó en libertad provisional tras abonar una fianza de 20.000 euros. Duas trabajaba desde 2009 como funcionario de prisiones en el Centro Penitenciario Fuerte Mendizábal y contaba con antecedentes penales por tráfico de drogas, por los que cumplió condena en la prisión de Algeciras, Botafuegos, en la década de los 90.
Una investigación que sigue creciendo
La Operación Hades continúa abierta y, hasta el momento, se ha saldado con 15 detenidos, algunos de los cuales ya han recuperado la libertad mientras avanza la instrucción judicial. En una de las fases más relevantes del operativo, desarrollada en febrero del año pasado, la Guardia Civil localizó un túnel de unos 12 metros de profundidad que conectaba Ceuta con Marruecos y que era utilizado para el tráfico de grandes cantidades de droga.
Casi un año después de aquel hallazgo, la investigación se topa con un importante obstáculo: la falta de colaboración de Marruecos. La juez de la Audiencia Nacional María Tardón ha remitido diversos oficios al país vecino solicitando diligencias para localizar la salida del túnel en territorio marroquí y avanzar en las pesquisas, sin que hasta la fecha haya recibido respuesta.
La única información conocida procede de medios marroquíes, que en abril señalaron que el acceso a la galería se encontraba en una vivienda situada en una zona considerada sector militar. Según esas publicaciones, la policía marroquí habría identificado a varias personas implicadas en la construcción y ampliación del túnel, con detenciones previstas, y apuntaba incluso a la posible implicación de “altas instancias”.
Vigilancia permanente y nuevas imputaciones
Ante la ausencia de avances desde Marruecos, las autoridades españolas mantienen la vigilancia del túnel mediante un sistema de videovigilancia de circuito cerrado, aunque sin presencia física permanente. Paralelamente, la Guardia Civil continúa ampliando la lista de investigados.
Las pesquisas que condujeron al descubrimiento del narcotúnel se desarrollaron por fases. En un primer momento, la Guardia Civil desarticuló dos organizaciones criminales que enviaban toneladas de hachís hasta el Campo de Gibraltar ocultas en falsos fondos de camiones que cruzaban por el puerto de Ceuta y el de Algeciras. Ambas redes compartían un mismo patrón: la colaboración de agentes destinados en el puerto, lo que facilitaba la salida de los vehículos cargados con droga.
La confesión de uno de los detenidos fue clave para destapar la existencia del túnel, una obra de ingeniería clandestina que una de las organizaciones utilizó cuando dejó de emplear la frontera ceutí. La galería subterránea partía de una nave industrial situada en el polígono del Tarajal, junto al perímetro fronterizo. El inmueble pertenecía a una empresa de marmolería llamada Nene, cuyo propietario permanece en paradero desconocido.
También te puede interesar