Guardias Civiles denuncian que la valla de Ceuta se desmorona y permite el salto desde Marruecos en 30 segundos

La AUGC advierte de que varios tramos del vallado fronterizo se han desprendido y exige una reforma integral tras los últimos temporales

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La doble valla fronteriza que separa Ceuta de Marruecos.
La doble valla fronteriza que separa Ceuta de Marruecos. / Reduan Dris (EFE)

La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) ha lanzado una contundente alerta sobre el estado de deterioro del perímetro fronterizo de Ceuta. Según denuncia la asociación, las recientes borrascas que han azotado el estrecho de Gibraltar han provocado el desprendimiento de varios tramos de la doble valla que separa la ciudad autónoma española de Marruecos, dejando la frontera en una situación de "colapso".

En un comunicado oficial, la AUGC señala que los daños ocasionados por el último temporal Kristin han vuelto a poner sobre la mesa una realidad que llevan tiempo denunciando: la necesidad urgente de una reforma integral de todo el perímetro fronterizo, "abandonando definitivamente las reparaciones parciales" y las "soluciones improvisadas" que se han venido aplicando hasta ahora.

Un vallado que se supera en menos de 30 segundos

Desde el punto de vista operativo, la asociación constata que el doble vallado actual es "claramente vulnerable", ya que los inmigrantes consiguen trepar ambas vallas en menos de treinta segundos. Este margen de tiempo tan reducido impide cualquier margen de reacción efectiva por parte de los agentes, convirtiendo la infraestructura en ineficaz como elemento de contención.

Las mallas antitrepa, que en teoría deberían dificultar el ascenso, han demostrado no ser efectivas en la práctica. Según la AUGC, los inmigrantes utilizan herramientas artesanales, como garfios, que les permiten escalar con gran facilidad. Tampoco cumplen su función los peines invertidos situados en la parte superior del vallado a diez metros de altura en la zona internacional, que son rebasados con extrema facilidad.

Además, las vigas metálicas que sirven como pilares para sujetar el doble vallado en su parte interior funcionan paradójicamente como "auténticas escaleras" que facilitan el descenso de los inmigrantes una vez superada la valla, provocando en ocasiones caídas que les causan lesiones de gravedad.

Un sistema de detección inoperante por los "parches"

Otro problema grave que denuncia la AUGC es el estado general del vallado, "saturado de parches y reparaciones improvisadas". Esta acumulación de arreglos provisionales impide una correcta vibración de la estructura, lo que provoca que los sensores de detección no se activen correctamente, lo hagan con retraso o directamente no detecten la vibración.

En cuanto a la frontera marítima, la asociación reclama una ampliación urgente de los espigones de Benzú y El Tarajal para generar un "auténtico efecto disuasorio" que evite los intentos de bordeo a nado desde Marruecos. Ambos espigones precisan una reforma integral inmediata, siendo especialmente preocupante el estado del espigón de Benzú que, según la AUGC, "se está cayendo a trozos", con el consiguiente peligro tanto para inmigrantes como para agentes.

25 migrantes entran este domingo aprovechando los daños

La denuncia de la AUGC cobra especial relevancia tras lo ocurrido precisamente este domingo, 1 de febrero. Al menos 25 migrantes de origen subsahariano (15 procedentes de Guinea y 5 de Sudán) lograron entrar de forma irregular en Ceuta tras saltar el doble vallado fronterizo. El grupo aprovechó las condiciones meteorológicas adversas y los daños estructurales causados por los recientes temporales para evitar ser detectados por los sistemas de vigilancia.

A pesar de la dureza del salto y las condiciones climáticas, los servicios de emergencia confirmaron que todos se encuentran en buenas condiciones de salud. Una vez en suelo ceutí, el grupo se dirigió por su propio pie hacia el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde se han iniciado los protocolos habituales de identificación y atención humanitaria.

30 millones de euros en una estructura vulnerable

La valla de Ceuta, que separa la ciudad autónoma española de la región marroquí de Tánger-Tetuán-Alhucemas, tiene sus orígenes en 1971, cuando se estableció una primera estructura debido a un brote de cólera en Marruecos. En 1995 se colocó una valla de alambre para disuadir entradas irregulares, que fue sustituida progresivamente a partir de 1999 por otra de acero galvanizado.

La estructura actual se compone de vallas paralelas de 10 metros de altura coronadas por peines invertidos que sustituyeron a las concertinas en 2020. Se complementa con una tercera valla de 2 metros de altura del lado marroquí. Con una longitud de 8 kilómetros en torno al perímetro de Ceuta, se estima que el coste total de esta infraestructura ha alcanzado los 30 millones de euros, una inversión que, según la AUGC, no está cumpliendo su función por falta de mantenimiento y reforma integral.

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