Servicios Urbanismo detecta un servicio de cafetería sin licencia en el Hospital de La Línea

  • La concesionaria había habilitado una sala provisional que despachaba a usuarios

  • La inspección deriva en su cierre al público

Una de las entradas al Hospital de La Línea. Una de las entradas al Hospital de La Línea.

Una de las entradas al Hospital de La Línea. / Jorge del Águila

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La concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de La Línea detectó durante esta semana la existencia de un servicio de cafetería habilitado en el Hospital de La Línea que estaba abierto al público sin licencia de apertura ni proyecto presentado ante la entidad municipal, según explicó a este diario el edil del área municipal, Juan Carlos Valenzuela.

Valenzuela detalló que en el Ayuntamiento se recibió información de que en una sala del nuevo hospital se había habilitado un servicio de cafetería que atendía tanto a los facultativos como a los usuarios en general. “Enviamos a una inspección que corroboró la existencia de ese servicio provisional de cafetería en unas dependencias que no son las que acogerán la futura cafetería del centro hospitalario, porque allí se está pendiente de hacer obras y adaptaciones. Como consecuencia de la inspección, el servicio ha cerrado al público”, detalló Valenzuela.

La situación ha desconcertado a los usuarios del hospital, que tras tener unos días la posibilidad de tomar un café sin salir del recinto ahora han visto que sólo se atiende al personal sanitario. “Se han producido quejas de usuarios, pero nosotros no teníamos solicitud de licencia de ningún tipo. Cerrada al público en general, la sala no incumple nada”, matiza el edil.

Valenzuela dijo tener constancia de que la empresa concesionaria del servicio de restauración tiene previsto acometer el proyecto próximamente. “Nos dicen que nos han mandado el proyecto, pero el viernes no había llegado aún. Cuando esté, se estudiará para que se pueda acometer”, comentó el concejal.

La futura cafetería del centro será habilitada en una zona en bruto frente a la entrada principal del centro. La existencia de este servicio es muy demandada por los usuarios, dándose incluso situaciones como la vivida este verano cuando un paciente trató de comerse un pollo asado en una de las salas de espera. El Ayuntamiento urgió en su día a la Junta a solicitar todas las licencias porque a meses de la apertura oficial del centro no todos los trámites estaban completos.

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