Real Balompédica Linense Antonio Calderón: "Hubo un momento en el que me sentí el blanco de la diana"

  • "Nunca temí por mi puesto, siempre conté con el apoyo del presidente", garantiza el entrenador

  • "En la Balona los éxitos y los fracasos son de todos, el ascenso también"

  • "Pandalone jamás, pero jamás, me ha siquiera insinuado nada con respecto a una alineación"

Antonio Calderón, entrenador de la Real Balompédica

Antonio Calderón, entrenador de la Real Balompédica / Erasmo Fenoy

Antonio Calderón ejerce siempre de hombre tranquilo. No se rasga las vestiduras en medio de las crisis y hay que convencerle para que salga en las fotos cuando llegan los éxitos. Después de nueve meses realmente difíciles, la Real Balompédica se garantizó el pasado domingo una plaza la próxima temporada en la Primera RFEF (conocida popularmente como Liga Pro). El entrenador albinegro asegura que durante la competición siempre tuvo la sensación de que contaba con el respaldo del presidente, pero que se sintió perseguido por un sector del entorno, aunque no utiliza exactamente esos términos. El míster defiende que el de esta temporada es un éxito coral y garantiza de forma tajante que Raffaele Pandalone “jamás” le ha hecho una indicación sobre una alineación. Con un café de por medio, con un ambiente sereno, casi distendido, se somete al análisis de un curso al que ya solo le queda un epílogo intrascendente. Advertido queda de que la intención es no convertir la entrevista en una loa al ascenso. "Veremos", consiente.

-En algún momento de la temporada hubo quien se atrevió a afirmar con rotundidad que Antonio Calderón no sería el interlocutor en esta entrevista, porque no llegaría al final como entrenador. Ahora que nadie nos oye, ¿usted llegó a pensar eso en algún momento?

-No, nunca. Confío en el presidente, he tenido una relación muy estrecha con él y siempre me ha transmitido tranquilidad. Cuando las cosas estuvieron un poquito revueltas, él siempre me lo dejó muy claro. Es más, en una ocasión yo malinterpreté un comentario y llegué a decirle “si el problema yo soy, es casi mejor que me vaya para que la Balona pueda llegar a su objetivo” y él me dijo que me olvidase de esa posibilidad. Llegó a decirme “el día que te vayas tú, me voy contigo”. Siempre supe que la tormenta iba a pasar. En el viaje de vuelta después del partido de Tamaraceite veníamos los dos juntos sentados en el avión y los dos sabíamos que nos iban a llover palos. Y él me aseguraba que había visto el partido in situ y que a pesar de la derrota veía bien al equipo, entero, que creía en lo que hacía y lo que me transmitió es que había que aguantar el chaparrón y seguir.

-¿Nunca ha estado en casa y ha mirado de vez en cuando el móvil temiendo que llegase una llamada o un mensaje convocándole a una reunión inesperada?

-No, no. De verdad que no. Me preocupa ahora porque insiste tanto en el tema que me hace pensar que pudo estar cerca, porque usted suele manejar buena información. Además a mí no me gustaría vivir de esa manera, no podría hacer mi trabajo bien. Como he explicado si yo hubiese tenido dudas, porque era consciente de cómo estaba el ambiente, hubiese sido el primero en ponérselo fácil. Pero de verdad que eso no sucedió nunca.

-Y desde fuera del club, ¿se sintió alguna vez el blanco de la diana contra la que iban todos los disparos?

-Sí, sí. Claro. Por supuesto que lo me sentido el blanco de la diana. Cuando perdimos con el Algeciras se pidió mi cese inmediato. Vamos, que el único problema era yo.

-Y ahora, con el ascenso en el bolsillo ¿qué piensa de todo aquello?

-¿La verdad? Pensar no pienso nada. Yo entiendo que si eres aficionado de un club y tu equipo pierde es normal que te duela. Pero ensañarte con alguien, hacerle culpable… ya pasaban en los tiempos de Poncio Pilatos. Hay que buscar culpables para tener razones, pero el fútbol es como es y unas veces llegan los resultados y otras, no. Mi trayectoria está ahí.

-Bueno pues sea un poco egoísta. En el ascenso que se consumó el domingo ¿qué parte de culpa tiene Antonio Calderón?

-[Se lo piensa] La que tiene un entrenador. En mi opinión los entrenadores deben tener más reconocimiento en el fútbol actual y en ese sentido me siento un afortunado, porque en la Balona a mí me lo han dado. Los clubes deben apoyarse más en nosotros. Dejar claro el presupuesto, las condiciones de trabajo que hay… y a mí eso me lo dejaron clarísimo. De hecho el presupuesto era inferior al de la temporada anterior, que es algo que me ya me había pasado en Escocia. Pero también me hicieron ver que trabajaríamos duro para hacer un equipo competitivo y así fue. Y hicimos un buen equipo, aunque con algunas caras desconocidas, pero salió bien.

-Pero vaya si cuando la Balona perdió ante el Algeciras no toda la culpa era suya, del ascenso tampoco.

-Por supuesto que no. Todo es culpa de todos. Es muy fácil buscar responsables cuando tú te arrogas el derecho de ser el que señala al responsable. Pero aquí, para lo bueno y para lo malo, las decisiones son de la Balona. Es evidente que me siento partícipe del éxito, pero cada uno tiene su responsabilidad, cuando se gana y cuando se pierde. Lo que pasa es que hay una tendencia a cuando las cosas no van bien, señalar siempre al entrenador.

-Ahora que todo es felicidad tampoco es cuestión de olvidarse de que el embarazo previo al ascenso ha sido duro. En esos momentos que se producen no ya en la Balona sino en todos los clubes cuando las cosas se tuercen ¿han condicionado alguna de sus decisiones en cuanto a alineaciones, cambios en el mercado de invierno…?

-Ninguna. En ningún momento [tajante]. Se refiere usted al mercado de invierno y en ese momento se tomaron una serie de decisiones e incluso se pudieron tomar más, pero no se hizo. Pero yo siempre tuve la última palabra.

-¿Y en verano también míster?

-Si, igual, también.

-¿Y se equivocó el entrenador de la Balona en alguno de los fichajes?

-A ver, yo creo que no nos equivocamos. Otra cosa es que hubo futbolistas que no rindieron como esperábamos. Es evidente que si no rinden parece que te has equivocado, pero nosotros de todos los jugadores habíamos hecho un buen seguimiento y pensamos que eran los idóneos dentro de nuestras posibilidades. Después llegan y no se terminan de adaptar. Y no me refiero solo a los que llegaron de otros países, sino incluso a otros que venían hasta de la misma categoría.

-¿Entonces?

-Es que hay que analizarlo todo. Tuvimos mala suerte. Es verdad que desde que se lesionó Paco Candela encadenamos algunos malos resultados, entre ellos la eliminación de la Copa y parecía que todo era un desastre. Sin embargo yo me mantuve firme. Insistía en que no había que volverse loco.

-Sin embargo la sensación es que en ese momento Antonio Calderón recurre un poco a su guardia pretoriana, a jugadores que ya han estado con él. Vaya, que se acabó el tiempo de las pruebas y había que ir a lo seguro.

-Es cierto, yo lo quise hacer desde el principio. En una liga tan corta y tan peculiar tienes que ir a lo seguro. Ya nadie se acuerda, pero nosotros, y cuando digo nosotros no solo es el presidente, sino Marc Juliá, Mario Galán, Ismael Chico… quisimos mantener a toda la plantilla, porque entendíamos que teníamos parte del terreno ganado. Como no se consiguió, quisimos traer en verano varios jugadores que yo ya conocía pero por diferentes causas no se concretaron esos fichajes. Como en invierno, y esta temporada menos que nunca, no se pueden traer jugadores que necesiten tiempos, optamos por lo que ya conocían la categoría y como había alguno que yo ya conocía, los convencimos. Y después está el caso de Loren, que llegó avalado por Bezares [el guadiareño Juanjo, con el que coincidió en el Cádiz] y al que me bastaron cinco minutos para darme cuenta de que era lo que estábamos buscando.  Pero volviendo al origen de la pregunta, en enero tienes que traer gente que sepa dónde está y si encima yo lo he tenido en otro equipo, mejor porque sabe qué es lo que le voy a pedir.

-Sigamos por el sendero de lo negativo. Hubo un momento en el que existió casi un divorcio entre un sector de la afición y Antonio Calderón. Hay seguidores que consideran que usted, seguramente en su ánimo de proteger a sus jugadores, maquillaba el mensaje después de los partido y que muchos hinchas lo interpretaban como que se les quería engañar y se sentían ofendidos.

-No sé muy bien a qué se refiere.

-Partido en Huelva, partido de Tamaraceite, que la afición siente que su equipo no ha funcionado y el mensaje que le oye a su entrenador difiere mucho de lo que ha visto. Por supuesto tras la derrota con el Algeciras…

-Yo no he percibido eso. No tengo la sensación de haberme equivocado en ese sentido. Siempre que hablo digo lo que siento. Yo veo lo que intentan hacer los futbolistas, el trabajo que realizan y, si el resultado no se da, no puedo hacer otra cosa que proteger a mi equipo y defenderlo. ¿Qué si he acertado o no? Pues… lo que puede estar todo el mundo seguro es que jamás he tratado de ofender a nuestra afición. La gente tiene que entender que yo tengo que sacarle un rendimiento a la plantilla, con una manera de actuar, una manera de tratar a los jugadores que es la mía. Desconozco si es la mejor o la peor, si hay aficionados a los que no le gusta. Pero yo nunca he engañado a nadie y menos aún he querido ofender a nadie. Lo que he dicho era porque yo lo creía en ese momento. Si yo veo que el equipo no da la cara, lo digo, pero si muestra actitud y las cosas no le salen… es que a lo mejor el que les ha pedido que hagan las cosas de una determinada manera he sido yo y el fallo es mío.

"El que diga que soy un entrenador amarrategui es que no me conoce"

-¿Antonio Calderón es amarrategui o es un sambenito que le han colgado?

-[Sonríe por primera vez en la entrevista, como si hubiese estado esperando la pregunta] Anda hombre… el que diga que yo soy amarrategui es que no me conoce.

-Pero usted sabe que se lo dicen.

-Pero no desde ahora… y de verdad que no lo entiendo. Yo siempre salgo a por los partidos,  hago todos los cambios ofensivos. ¿Qué es la elección de los futbolistas al principio? Pues no lo sé. Pero yo estoy con ellos a diario y sé lo que es el fútbol de estas categorías. A todos nos gustaría jugar maravillosamente bien, pero para eso hay que tener las piezas idóneas. Pongo el ejemplo del Real Murcia o el Recre, que cuentan con jugadores que ofensivamente te generan muchas ocasiones, pero también tienen muchos problemas en defensa. Y en el fútbol si siempre eras capaz de hacer muchos goles, vale, juega como te dé la gana. Pero si esa no es tu realidad, tienes que darle seguridad a tu equipo. Yo lo del cartelito ese… es que no lo entiendo. Yo he jugado con el Huesca, recién ascendido a Segunda A, con un media punta y dos delanteros. Y daba gusto verlo jugar. Porque tenía a los jugadores.

-Tampoco es que la Balona, en medio de la pandemia, con el estadio como está, con menos de 800 abonados, pudiese tener mucho más de lo que tiene ¿no?

-Totalmente de acuerdo. La Balona tiene un presupuesto muy ajustado. Lo bueno que ha tenido esta Balona es que comenzamos a trabajar muy pronto y elegimos los jugadores que queríamos. Es cierto que había algunos que venían de otras ligas, de otros países, especialmente en nuestro caso desde África. ¿Que eso suponía un riesgo? Pues es cierto, porque eran bastantes. Pero era lo que podíamos tener y fuimos solucionando los problemas sobre la marcha y hemos llegado al objetivo.

-Por cierto, una duda. Hay algo que da todo el mundo por hecho y que a los que estamos en el anillo más cercano al club nos cuesta creer. Sea sincero: ¿el presidente alguna vez le ha siquiera insinuado que sería bueno para el club que jugase un determinado futbolista…

-[no permite ni acabar la pregunta] … jamás, jamás, jamás. El que diga eso… [calla durante diez o doce segundos, como si se estuviese mordiendo la lengua]… o tiene muy mala idea o no sabe de qué va esto o nos nos conoce ni al presidente ni a mí. Jamán, jamás, jamás. Jamás de los jamases. Que la gente se atreva a hacer esas afirmaciones… Rafa [en referencia a Raffaele Pandalone] es un presidente ejemplar en ese y en otros muchísimos apartados. Insisto: jamás.

-Después de todo lo que hemos hablado y con un ascenso en el bolsillo, ¿hay Antonio Calderón en la Balona para rato?

-Bueno, yo estoy muy a gusto aquí. Siempre he dicho que me siento como en casa. Ya veremos. Ahora es el momento de disfrutar.

-Es para no estar otro año con la duda de si será Antonio Calderón el entrevistado al final de temporada.

-[Vuelve a sonreír] Hombre… eso ya se verá. Ya digo, ahora vamos a disfrutar todo de lo que se ha conseguido y en unos días habrá que empezar a pensar en el futuro.

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