Real Balompédica Linense Camacho, ex de Balona y Unión, detiene dos veces 'el mismo penalti'

  • El meta roteño evita la derrota del Xerez DFC ante el Utrera en Chapín

  • El portero, "eufórico", recuerda que nunca había completado una acción similar

Camacho, en el momento de interceptar uno de los dos lanzamientos Camacho, en el momento de interceptar uno de los dos lanzamientos

Camacho, en el momento de interceptar uno de los dos lanzamientos / Vanesa Lobo

El guardameta roteño José Manuel Camacho, ex de la Real Balompédica Linense -con la que ascendió a Segunda B- y de la Unión Deportiva Los Barrios, se convirtió el pasado fin de semana en el jugador top del grupo X de Tercera división. El guardavallas del Xerez Deportivo Fútbol Club (el de nuevo cuño) detuvo por dos veces el mismo penalti –ya que el árbitro mandó repetirlo- y evitó, con ello, la derrota de su equipo en Chapín a manos del CD Utrera.

Corría el minuto 50’ de partido cuando, según explica Diario de Jerez “un empujón de Edet a Titi fue considerado pena máxima. Sergio Navarro lo tiró con excesiva tranquilidad y Camacho le adivinó sus intenciones. El árbitro mandó repetir el lanzamiento al entrar varios jugadores en el área en medio de una gran bronca tanto dentro del campo como en la grada. Javi Medina en esta oportunidad tomó la responsabilidad y nuevamente Camacho despejó el lanzamiento seguro y con reflejos lanzándose hacia el mismo lado”.

El partido acabó sin goles y al término de la contienda el cancerbero declaró: “En lo personal estoy contento porque todos los días no se paran dos penaltis consecutivos pero estoy dolido porque no hemos podido ganar en casa”.

Preguntado por la acción, que lógicamente marcó el devenir del choque, respondió: “Lo viví con los nervios que supone un penalti y encima con tensión, ya que después de haberlo parado la primera vez lo mandan repetir pero tuve la suerte de pararlo otra vez”.

Fueron los dos al mismo lado y terminé eufórico porque es la primera vez lo hago, que pero también sabía que no me podía volver loco porque en la siguiente jugada tocaba estar otra vez concentrado”, añadió. “Tenía que estar tranquilo porque si luego fallas, de nada sirve el acierto”.

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