CD Don Benito - Real Balompédica Linense | La crónica (2-2) Navidad en las alturas

  • La Balona empata en Don Benito, enlaza trece jornadas sin perder y se va de vacaciones en la cuarta plaza

  • Los linenses encajan su primer tanto, de penalti, después de 943 minutos de competición

El balono Pirulo conduce el balón perseguido por el local Mamau El balono Pirulo conduce el balón perseguido por el  local Mamau

El balono Pirulo conduce el balón perseguido por el local Mamau

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La Balona se va de vacaciones en la cuarta plaza, en una de las que dará derecho al final a pelear por el ascenso a Segunda. Todo un logro, impredecible el pasado verano. Un dato relevante, muy relevante ahora. Los linenses lo hacen después de enlazar trece jornadas sin empozoñar su estadística con una derrota. Otro éxito rotundo. Pero también se va al parón de sumar un empate que deja un regusto agrio en su visita a Don Benito. No porque el conjunto extremeño acabase después de 943 minutos con la conjura del marco albinegro –eso era algo que un día u otro tenía que suceder– sino porque a un equipo que destaca sobre todo por cómo se maneja en los partidos, en este dejó escapar dos veces ventajas en el marcador. Por si fuera poco tuvo que ver como Gastón se autosacrificaba para, como poco, perderse la próxima jornada. Demasiado peaje.

Don Benito y Balona firmaron tablas, posiblemente el resultado más justo por los méritos de uno y otro. El conjunto calabazón le jugó a la Balona en su propio lenguaje, utilizó sus mismas armas. Y curiosamente, a ratos la Balompédica no supo cómo jugar contra su propio reflejo.

Conocedor de que el tiempo empieza a correr en su contra el Don Benito salió a revientacalderas. Y los linenses, durante el primer rato, no estaban en ese nivel de autoexigencia que les adorna siempre. Y cuando no lo están, ya no forman ese equipo para el que solo caben piropos. Se le ve las costuras, ésas que tan bien se la ingenian para tapar.

No es que los extremeños tuviesen ocasiones incontestables, pero sí que entraron dos veces en el área con opciones en ese primer rato. Poco a poco la Balompédica empezó a verle las orejas al lobo y comenzó a estirarse. En el 37’ en una rebullasca Gastón lanzó raro y el esférico se fue por encima del marco.

Dos después los linenses montaron una contra espectacular. Toc, toc, toc. Dos veces participó el punta argentino en la jugada, hasta que dejó a Gato en una posición inmejorable. El lojeño estampó su disparo en el marco y se traducía en el 0-1.

Un amago de tangana después y cero ocasiones más tarde el árbitro decretaba el descanso.

Daba la sensación de que, como tantas otras veces, la Balona había llevado el partido donde quería. Pero no era así. El Don Benito le puso todavía más madera en las calderas y los linenses se veían incómodos, inadaptados.

En el 50’ Gonzalo entró en el área y Carrasco salió a defenderle a destiempo. Lo tocó. Lo justo para que el futbolista local se fuese al suelo. Lo justo para que un árbitro pite una pena máxima a favor de la escuadra de casa. Respiración contenida y David Agudo que anotó desde las once metros el primer gol que la Balompédica recibía desde el 14 de octubre. Nada menos que 943 minutos de competición sin recibir un tanto. Ahí queda para la historia.

Era una prueba de madurez para la Balona, que la resolvió pronto. Cuatro más tarde Pirulo se presentó en el área rival tras un eslalon, pero llegó muy forzado al disparo y Sebas Gil repelió. El balón quedó dando vueltas por el área, Gastón lo tomó de espaldas al marco e Ismael Heredia se fue al suelo y levantó al ariete por los aires. Otro penalti, éste indebatible. Juampe también supo convertirlo en gol (1-2, 55’).

Otra vez la impronta de que la Balona reconducía el partido para ir a por la victoria. Y otra vez una sensación errónea. En el 68’ un centro al borde del área e Ismael Heredia que se sacó la espina del penalti cometido cabeceando de manera inapelable el empate. Se aprovechó, eso sí, de la falta de actitud de Carrasco, que no opuso la suficiente resistencia.

Y cuando parecía que ya no iba a suceder nada más, llegó la peor noticia. Porque que la Balona encaje goles es algo que tenía que suceder más pronto que tarde. Y a un empate fuera, aunque haya alguna laguna en el juego, nunca se le hace asco. Pero en el 91’ Gastón entró al trapo de las provocaciones del meta local. El argentino ejerció de pardillo y pisó al guardavallas después de que este le hubiese sorteado. Y el árbitro le mandó con justicia a la caseta y lo mismo le cuesta hasta un par de partidos.

El pitido final solo puede dejar sitio a una reflexión: la Balona se va de vacaciones en una plaza de privilegio, después de completar cuatro meses de competición espectaculares y ni un par de goles ni una chiquillada transformada en expulsión puede arrebatarle a su parroquia la sonrisa durante la Navidad.

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