Alerta
El Campo de Gibraltar, ante una posible inundación histórica

La privatización del asilo San José

Tribuna abierta

Quienes han votado a su favor en el Pleno fueron elegidos por la población en su momento, pero, con estas y otras actuaciones anteriores, habría que preguntarse si continúan gozando de esa representación

El asilo San José. / Erasmo Fenoy

Se ha consumado al fin cuanto se veía venir. Tras la marcha de las monjas del asilo San José y quedar el edificio en manos municipales, en 2010, el abandono en su conservación ha sido la tónica de este equipo de gobierno, pese a las numerosas quejas de los ciudadanos al encontrarse dentro del patrimonio histórico de Algeciras.

Desde entonces hasta estas fechas, representantes del Ayuntamiento proclamaban, ante las quejas vecinales, promesas que se ha visto eran falsas sobre el futuro del Asilo. Se habló de realizar labores de rehabilitación para uso ciudadano –octubre de 2022– y, más recientemente, de alcanzar un concierto con la Universidad de Cádiz para que el edificio sirviera de alojamiento a los estudiantes de nuestras facultades y escuelas técnicas. También se aludió a utilizar la capilla para conciertos. Estas y otras fueron esas promesas vacías.

Al final, se ha ido dejando decaer hasta la ruina del edificio, y tener la excusa para conceder a una empresa privada la construcción un edificio contemporáneo y explotar una residencia de ancianos privada. No acogerá a nuestros mayores necesitados, cual era el deseo de las monjas al abandonarlo, sino para un negocio mercantilista, donde tendrán acogimiento sólo aquellos que puedan sufragarlo, en detrimento de los más necesitados, quienes por otro lado, no encuentran plazas públicas para ser atendidos.

Es paradójico que quienes proclaman la eficiencia de lo público, se inclinen por la actuación privada de edificios catalogados como públicos.

Y la excusa de carecer de dinero para hacer una reconstrucción adecuada y para exorno y destino de un destino que lo sea en beneficio de la ciudadanía, no entraba dentro de los planes de quienes han determinado el lamentable futuro del Asilo, tan querido por los algecireños.

Es una obligación conservar aquellas construcciones que son dignas de merecerlo por su historia. Y el asilo San José tiene historia y es uno de los escasos legados que pueden dejarse a las futuras generaciones

De todos es conocido la precaria situación económica de nuestro Ayuntamiento. Sus responsables, en los años que llevan en el poder, han ido elevando la deuda municipal hasta los 250 millones de euros, lo que imposibilita llevar a cabo actuaciones públicas propias de cualquier índole por pequeña que sea –arreglo de calles, baches, atención a barriadas, etc.– y, cuando se hace, se suele recabar bien Fondos Europeos o se acude a la Junta de Andalucía.

Deberíamos conocer los motivos por los que el gobierno local se ha inclinado por la opción de que empresarios del sector de residencias de mayores se puedan lucrar con este singular inmueble de la ciudad.

Quienes han votado a su favor en el Pleno fueron elegidos por la población en su momento, pero, con estas y otras actuaciones anteriores, habría que preguntarse si continúan gozando de esa representación.

Las construcciones nuevas no exponen la dignidad de lo que es una ciudad. Es una obligación conservar aquéllas que son dignas de merecerlo por su historia. Y el asilo San José tiene historia y es uno de los escasos legados que pueden dejarse a las futuras generaciones.

Solo queda que aquellos que se han opuesto a que se destruya esta parte importante del Patrimonio histórico puedan recurrir la resolución del Pleno municipal, llegando incluso hasta los Tribunales para evitar este despropósito. El uso público debe primar sobre el privado y, más aún, tratándose de un edificio de todos los algecireños.

La historia recordará este hecho y tendrá en su memoria a quienes llevaron a cabo esta acción tan irresponsable.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último