Algeciras

El muelle de madera

  • El primero se construye como un embarcadero y posteriormente como un malecón de mampostería. En el año 1907 el número de pasajeros embarcados fue 380.000

El primer muelle del puerto de Algeciras se construiría, primero como un embarcadero de madera y luego como un malecón de mampostería, hacia el año 1850 sustituyendo al inseguro embarcadero de tablazones sobre escollera existente desde mediados del siglo XVIII. El costo de su construcción y frecuentes reparaciones era sufragado por el propio Consistorio o por el Gremio de Mareantes.

Pero aquel modesto muelle, abierto a todos los vientos y azotado frecuentemente por los temporales por carecer de cualquier tipo obra de abrigo, no colmaba las frustradas esperanzas de los munícipes locales que veían como, a pesar de las excelentes cualidades geográficas de su litoral, no parecía existir interés por dotar a esta ciudad de un puerto capaz de competir con el cercano de Gibraltar o los de Málaga o Cádiz.

En las últimas décadas del siglo XIX, la ciudad, favorecida por el auge general logrado por el país durante la Restauración y la Revolución Industrial, vivirá su etapa más próspera desde su resurgimiento a principios del siglo XVIII. A partir de 1880 se acometen obras de adoquinado de calles y de dotación de madronas para la recogida de aguas residuales; se instalan fábricas de corcho en la ciudad. Más tarde se dotó de electricidad a la población y se contrató el abastecimiento de agua con una compañía inglesa.

Ésa era la ciudad que verá, por fin en 1892, cumplidos sus deseos de poseer un puerto que pudiera competir con el gibraltareño y que fuera el motor de su desarrollo, paralizado en los últimos cien años por la falta de infraestructuras portuarias adecuadas y de caminos que la unieran con Cádiz, Málaga y Ronda, aunque el tan esperado proyecto de construcción de un puerto para la ciudad hubiera tenido que llegar de la mano de una compañía extranjera: The Algeciras-Gibraltar Railway Company Limited, luego Compañía del Ferrocarril de Bobadilla a Algeciras, propietaria también de la Compañía de Vapores que uniría el muelle de Madera con el de Gibraltar.

Esta empresa se había constituido merced a los desvelos de Luis Lombard, un marino mercante gibraltareño. El proyecto fue redactado por Juan Morrison Macqueen, que ostentó el cargo de director de la compañía, y el inversor financiero fue Alexander Henderson. El Gobierno Español aprobó el proyecto de la línea Bobadilla-Algeciras en el año 1888.

En el mes de septiembre de 1888 comenzarían las obras por los dos extremos de la línea para facilitar el acopio de materiales y en 1893 se construyó un ramal desde la estación algecireña -en la actual calle Agustín Bálsamo- hasta el muelle de Madera que se levantó en ese mismo año y que se puso en servicio a principios del año 1894.

Por Real Orden de 28 de febrero de 1893 se concedía a la Compañía del Ferrocarril el derecho a utilizar como camino de acceso al muelle de Madera el espigón de fábrica situado en la margen derecha del río de la Miel que, hasta ese momento, había pertenecido al Ayuntamiento siendo utilizado en exclusiva por el Gremio de Mareantes de Algeciras.

El muelle de Madera se localizaba en la orilla derecha del río, frontero al viejo malecón de mampostería conocido, desde ese año, como muelle Viejo. Se trataba de un estrecho muelle, con una longitud de 130 metros y una anchura de 6, sostenido por pilotes de madera de sección redonda sobre el que discurrían las vías del ferrocarril -primero una y después dos-. Disponía de un tacón lateral en su lado sur con una grúa de vapor para carga y descarga de mercancías desde los barcos a los vagones, y viceversa, ampliación que se llevó a cabo en 1899.

A partir del año 1894, el puerto de Algeciras contó con un muelle de titularidad pública -el muelle Viejo o muelle Comercial-, al que sólo podían atracar botes y barcazas de poco calado, en la orilla izquierda del río, de un pequeño paseo de ribera en la Marina y de un muelle perteneciente a la Compañía del Ferrocarril de Bobadilla a Algeciras en la orilla derecha del citado río en el que atracaban los vapores que cubrían la línea con Gibraltar y barcos mercantes de mediano porte que cargaban o descargaban mercancías directamente desde los vagones del ferrocarril.

Aquellas incipientes estructuras portuarias sirvieron, principalmente, para canalizar el tráfico que se hacía con Gibraltar por medio de la Compañía de Vapores del Sur de Europa. En un principio, la compañía inglesa era la propietaria de la línea del ferrocarril, del muelle de Madera y de los vapores que unían dicho muelle con el de Gibraltar. Iniciado el siglo XX, dicha compañía separó sus actividades terrestres y marítimas y fundó la Compañía de Vapores del Sur de España a la que transfirió la flota.

En el año 1907, según documentación conservada en el Archivo de la Autoridad Portuaria, el número de pasajeros embarcados y desembarcados en el muelle de Madera por la Compañía de Vapores del Sur de España fue de 380.000, de los cuales 250.000 viajaron con billete de primera clase y el resto con billetes de segunda. El número de viajeros que hacían el viaje entre Algeciras y Gibraltar, y viceversa, en ese año fue de 2.880 cada día. Hacia 1909 por el muelle de Madera desembarcaba gran cantidad de traviesas y otros materiales ferroviarios, además de entre 10 y 15.000 toneladas anuales de carbón para las máquinas de vapor de la Compañía del Ferrocarril que eran conducidas hasta el muelle por medio de gabarras desde los barcos mercantes que quedaban fondeados en las cercanías de la Isla Verde.

Los vapores que, desde 1880, realizaban las diarias rotaciones con el puerto de Gibraltar fueron, entre 1883 y 1901, el Calpe Foundry y El Primero de Algeciras, ambos de la Línea de Thomas Hayne. Luego vinieron el Aline, el Elvira, el Enrique, el Violeta y el Margarita, estos de la Compañía de Vapores del Sur de España.

Cuando, entre 1924 y 1926, se trasladó la línea del ferrocarril desde la margen derecha del río hasta la banda izquierda para que los trenes pudieran acceder al muelle de la Galera y a la futura Estación Marítima, el muelle de Madera dejó de tener utilidad. Los vapores que hacían la travesía con el puerto de Gibraltar trasladaron su lugar de atraque desde el viejo muelle al nuevo de la Galera en 1926, quedando sin uso el de Madera. Abandonado por la Compañía del Ferrocarril se fue deteriorando con el paso de los años hasta que se procedió a su desmontaje en el año 1930.

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